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Méxicodomingo, 22 de marzo de 2026

En México, beber agua embotellada es una de las formas más rápidas de agotar nuestras reservas, afirma director de Agua Óptima

Esto lo expone Alfonso Escalante Bush, ya que producir una botella de un litro requiere entre tres y siete litros de agua, más de la que en realidad se aprovecha

Bertha Becerra / El Sol de México

Si bien la percepción de riesgo por la escasez de agua es una realidad palpable para el 93 por ciento de los mexicanos, pocos son conscientes de que la solución a la sed embotellada tiene un costo ambiental desproporcionado.

Aseguró que para producir una sola botella de plástico de un litro se requieren entre tres y siete litros en el proceso de fabricación del envase.

Algunas estimaciones consideran que todo el ciclo de vida del plástico eleva esta cifra a 150 litros de agua por cada litro que se embotella, dijo Escalante Bush.

Refirió que este desperdicio hídrico invisible, sumado a la contaminación por PET, representa una carga insostenible para un país con acuíferos sobreexplotados y regiones con acceso limitado al vital líquido.

En un México con estrés hídrico, beber agua embotellada es, paradójicamente, una de las formas más rápidas de agotar nuestras reservas

Dijo que “las empresas tienen la oportunidad de liderar la transición hacia soluciones más eficientes que detengan este desperdicio y aseguren la disponibilidad de agua para las futuras generaciones”.

De acuerdo con datos de la ONU, México es el país con el mayor consumo per capita de agua embotellada, con 273 litros al año, entre garrafones y botellas desechables.

La motivación principal para el alto consumo de agua embotellada en el país responde a la desconfianza que hay sobre la calidad del líquido que fluye a través de la red pública.

Ante esta realidad, dijo Escalante Bush, la adopción de sistemas de purificación de agua en el punto de uso en entornos corporativos ofrece una respuesta directa a este desafío.

Estas soluciones eliminan la necesidad de garrafones y botellas de plástico y con ello reducir drásticamente la huella hídrica asociada a su fabricación y transporte.

Además de contribuir a la sostenibilidad ambiental, los sistemas de purificación en el punto de uso aseguran la salud y productividad de los colaboradores al proporcionar acceso ilimitado a agua purificada de alta calidad.

Al tiempo que generan ahorros económicos sustanciales para las empresas, al eliminar los costos recurrentes de compra y gestión de agua embotellada.

La eficiencia hídrica y la eliminación de desperdicio asociado al plástico son decisiones estratégicas ineludibles para el futuro empresarial en México.

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