La Noche de Rábanos: cinco siglos de mercado, arte y memoria viva en Oaxaca
Una tradición que se repite cada año y que distingue a Oaxaca como el único lugar del país y del mundo donde un mercado de vigilia se convirtió en una exposición pública de arte efímero y memoria colectiva
Luis Ramírez / Corresponsal
“Es una tradición ininterrumpida. Ni durante el Virreinato, ni en la Independencia, ni en los años de conflictos armados dejó de realizarse el mercado de verduras”, explica el cronista.
Del mercado al concurso nocturno
Un año después, en 1909, la celebración se trasladó al Jardín de la Constitución, nombre que recibe el zócalo actual desde 1812, y comenzó a consolidarse como la Noche de Rábanos.
“Ahí se empieza a celebrar por la noche y se instituye el concurso de figuras de rábanos y flores inmortales. Desde entonces no se ha dejado de hacer”, precisa Bueno Sánchez.
El primer concurso fue organizado por el entonces presidente municipal, Francisco Vasconcelos, y una reunión de unos 20 hortelanos. Los premios se entregaron en el Palacio de Gobierno, una práctica que se mantiene hasta hoy.
Arte efímero y tradición popular
Actualmente, el evento integra tres concursos: figuras de rábanos, flores inmortales y totomoxtle. En algunos montajes se representan orquestas completas, escenas históricas o composiciones monumentales.
“Es un arte hecho concurso y un concurso que envuelve el arte y la imaginación oaxaqueña”, afirma el historiador.
Una tradición que crece
Lejos de estar en riesgo, la Noche de Rábanos atraviesa un momento de expansión. De acuerdo con Bueno Sánchez, la participación de hortelanos ha aumentado y la producción también.
“Antes se cosechaban alrededor de 20 toneladas de rábanos y ahora se llega hasta 40 toneladas. La tradición no solo sigue, sino que crece”, señaló.
Funcionarios del sector agroalimentario subrayan que la preparación del cultivo implica meses de trabajo, desde la siembra escalonada hasta el cuidado de la tierra.
Para los productores, la tradición también es un espacio de convivencia familiar y comunitaria, donde el trabajo del campo se conecta con la vida cultural de la ciudad.
Una herencia única
Para el cronista Jorge Bueno Sánchez, la Noche de Rábanos es un homenaje vivo al antiguo mercado de vigilia ya la historia de Oaxaca.
“Como mercado tiene más de 500 años y como fiesta está por cumplir 120. Es algo que solo existe aquí. Oaxaca es el único lugar del país y del mundo donde se celebra”, afirmó.


































