La normalización de la cannabis avanza entre vacíos legales y poca información de consumo
Organizaciones y consumidores se organizan hacia un consumo libre de prejuicios e impulsan la marihuana como una alternativa medicinal
Organizaciones y consumidores se organizan hacia un consumo libre de prejuicios e impulsan la marihuana como una alternativa medicinal

Marcos Muedano Hernandez y Patricia Carrasco
El llamado olor pasto o petate quemado, hasta hace unos años poco frecuente en calles, avenidas o espacios públicos, se ha vuelto común entre millones de personas consumidoras de marihuana y no consumidoras, quienes han comenzado a normalizar una adicción de la cual se desconoce su magnitud ante vacíos legales y una muy lejana Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) publicada en el 2017 que establezca los niveles de consumo a nivel nacional.
El último levantamiento de información, supuestamente se realizó en 2023, sin embargo, los datos obtenidos por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (Conahcyt) no permiten su comparación con encuestas anteriores, por lo cual se volverá a realizar.
La información obtenida en la Encodat 2017, aplicada a 56 mil 877 personas de 12 a 65 años, revelaron un consumo alguna vez en la vida en el 8.6 por ciento de los encuestados. Además 2.1 por ciento (aproximadamente 1.8 millones de personas) respondieron haberla consumido en el último año.
En comparación a los resultados obtenidos en 2011, los registros mostraron un aumento en el consumo de la hierba alguna vez en la vida de los encuestados al pasar de 6 por ciento a 8.6 por ciento; mientras que en el último año creció de 1.2 a 2.1 por ciento. El consumo en el último se elevó de 0.6 a 1.2 por ciento. El incremento más notable fue en mujeres, duplicándose la prevalencia alguna vez de 1.6 a 3.7 por ciento.
La información publicada en 2017 no permite dimensionar el consumo actual, el cual posiblemente ha variado a partir de cambios a las leyes iniciados en marzo de 2021, cuando la Cámara de Diputados aprobó reformas a distintos artículos de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal, entre los cuales se encuentra la despenalizan por la posesión de hasta 28 gramos del enervante.
En caso de detenciones por poseer hasta 200 gramos se aplican multas de 60 a 120 veces el valor de la unidad de medida y actualización (UMA), solo si no se acredita la figura de delincuencia organizada o su venta.
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La posesión de cantidades mayores (200 gramos y hasta cinco kilogramoss 600 gramos) establecen sanciones de tres años de prisión. De cinco kilogramos 600 gramos en adelante los infractores son acreedores a 15 años en caso de comprobarse su producción, transporte, tráfico, comercio o suministro, aunque sea de forma gratuita.

Las modificaciones facultan a la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) para determinar las limitaciones, así como prohibiciones totales o parciales, en la adquisición, posesión y consumo de la marihuana en personas mayores de 18 años y menores de 25 años.
Según los cambios, se estableció la solicitud de una licencia, la cual debe ser renovada anualmente para cultivar y poseer seis plantas de marihuana en casa, y aumentar a ocho en caso de habitar en el mismo lugar otra persona consumidora.

La autorización incluye revisiones. En caso de no permitirlas se contemplan multas de hasta 27 mil pesos y se le cancelará el permiso la cancelación del permiso. En el caso de los clubes de cannabis están obligados a constituirse con un mínimo de dos y máximo de 20 personas mayores de edad. Solo tienen autorizado cultivar hasta cuatro plantas por integrante, sin exceder las 50 matas.
Tres meses después de las modificaciones aprobadas por la Cámara de Diputados, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó inconstitucional la prohibición del uso lúdico de la marihuana en México y ordenó a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) a emitir permisos para consumir y portar marihuana, institución que ha recibido 21 mil 64 solicitudes de permisos entre 2021 y octubre de 2024 y solo ha autorizado seis mil 992.
El proyecto aprobado por la SCJN no autorizó en ningún caso “importar, comerciar o suministrar”. Además, las normas, aclararon, estarían vigentes hasta su legislación en el Congreso. En diciembre de ese mismo año, la SCJN emitió una jurisprudencia en contra de la prohibición absoluta de la marihuana para uso lúdico, lo que permitiría sembrar, cultivar y cosechar cannabis para otros fines que no sean médicos. Al hacerlo solicitó a la Cámara de Diputados legislar el tema. Sin embargo, hasta el momento, las diputadas y diputados no lo han hecho.
Abraham, Yizuz 420, consume cannabis desde hace 23 años. La ha fumado en su mayoría en cigarro, churro o porro, en pipas de agua; también ha probado de todo, desde gomitas, chicles, panes, dulces, en todas formas y sabores, inimaginables que se preparan y venden en la parafernalia cannábica.
“En los círculos cannábicos les llamamos “ingeniería pacheca”, pues fumas en un limón, en una manzana, naranja u otra cosa. Pero al conocer el movimiento, al cual se incorporó en el 2013, comenzó a conocer más del tema ya estudiarlo.
Es un activista del laboratorio 240, se hizo famoso por ser parte del grupo que instaló un plantón en la Plaza de la Información, afuera del Metro Hidalgo.

En el 2010 supo que había revistas, estudios científicos, médicos, lúdicos, recreativos y más usos del cannabis. “En ese tiempo se seguían los cogollos (flor seca y curtida de la planta de cáñamo), de espadas grandes, se cuidaba que no viniera maltratada, que estuviera fresca, y luego hacíamos la mantequilla y la descarboxilación, narró.
“Lo primero que consumí, además de fumarla, fue pastel de chocolate y luego en hot cakes”. “El efecto no fue inmediato, tratándose de alimentos cannábicos”, pero después que hace digestión se siente el golpe”, describió.
Yizuz, de 42 años, es integrante de la comunidad cannábica que busca la regulación de la marihuana y reivindicar su consumo de manera libre.
Actualmente estudia un Máster de Programación y trabaja como programador, emprendedor que realiza aplicaciones propias y forma parte de la organización Cooperativismo 6.0 sobre la Inteligencia Artificial Colaborativa; además, apoya a la comunidad religiosa. El estudio en un colegio católico en la colonia Anáhuac, es un hombre soltero, no tiene hijos, pero si gatos.

En una plática con la OEM, dijo: “fumar marihuana para mi es totalmente normal. Normalizar su consumo debería ser natural, para mí fumarla es igual como las personas que consumen refrescos o café que tal vez les hace daño y los siguen tomando; o los que toman mucha azúcar y son diabéticos”. “Yo como consumidor, desde los 19 años, para mí es un hábito y lo veo normal”.
Desde su punto de vista, poco a poco se está normalizando su consumo, sobre todo en Ciudad de México, por lo que se pronunció por el respeto y la tolerancia. Reconoce que a los 11 años comenzó a fumar cigarros junto con sus compañeros, en un parque saliendo de la escuela.
Una persona que consume mucho, puede fumar entre seis y ocho cigarros al día. Aquí se ve la calidad y la cantidad. A algunos les gusta fumar cannabis cultivado en el interior, con luz artificial. Según Yizuz 420, “una onza (28.34 gramos) puede costar de dos mil a dos mil 500 pesos y puede alcanzar un mes.
En los lugares tolerados en CDMX, mucha gente los relaciona con la narcocultura, la violencia y el mercado sucio. Y eso no es así. El objetivo del movimiento cannábico es despolitizar y desmitificar el consumo de la marihuana.

Existen diversas investigaciones en México y el mundo que avalan que con la medicina cannabinoide se pueden atender diversas enfermedades como estados convulsivos, insomnio, ansiedad, anorexia y bulimia, pero los médicos con certificación para prescribir medicamentos con cannabis tienen muchas limitaciones.
Como el caso de las investigaciones que realizan en el Instituto de Química de la UNAM, donde evalúan los compuestos de cannabis con fines medicinales. El organismo cuenta con un laboratorio que evalúa los derivados farmacéuticos de la planta.
La utilización etnobotánica de esta planta que acompaña al ser humano desde hace aproximadamente 10 mil años. En 1940 se le atribuyen efectos adictivos y hasta hace 40 años tuvo un repunte como analgésico e inmunosupresor, broncodilatador y neuroléptico.
“Hoy se ha probado contra diabetes, cáncer, modulador del sistema inmunológico, pero su tratamiento debe ser personalizado.
“No es tan común que los doctores receten medicamentos a base de cannabis, ya que se necesita una certificación y un entrenamiento previo médico para poder recetar estas sustancias”, platicó la doctora Luisa Ulibarri, especialista en endocannabinología médica e investigadora en terapia con psicodélicos.

Actualmente hay un diplomado que va de la mano de la UNAM, con la Asociación Mexicana de Medicina Cannabinoide (AMMCann), una organización cuyo principal objetivo es el de promover la capacitación e investigación en torno a los usos médicos de la cannabis, señaló.
Hemos tenido diferentes cambios, primero estábamos con la UNAM, la Universidad de Anáhuac, hay un diplomado específico que es el único a nivel internacional, ampliamente recomendado, “de ahí en fuera, no conozco otro en México que esté abierto para profesionales de la salud”.

La doctora integral aclaró que las únicas personas que pueden prescribir algún medicamento con cannabis son profesionales de la salud, psiquiatras, psicólogos, médicos integrales y funcionales, -no los sociólogos, trabajadores sociales o terapeutas- que cuenten con su certificación, enfocada a la Ley General de Salud.
“Nosotras recetamos sólo CBD, aún no está abierto el THC (que para su uso se necesitaba el amparo).

Explicó que el CBD y el THC son dos son dos compuestos químicos que se encuentran en la planta de cannabis. El THC es psicoactivo y el CBD no lo es.
El CBD (cannabidiol) que relaja, disminuye la ansiedad y el dolor. El THC (delta-9-tetrahidrocannabinol) euforia, géneros de efectos psicotrópicos
Como no pueden anunciarse como doctoras que recetan cannabis, en ocasiones las llamadas asesorías; es decir, como si no te estuviera dando una consulta, “estoy asesorando para que tú tomes la decisión de lo que vas a tomar o lo que necesitas tomar”, recordó.
La cannabis se está utilizando para la epilepsia, el dolor crónico en pacientes con cáncer, que tienen problemas con sus tratamientos de quimioterapia, que les generan dolores, vómitos, náuseas, “se han visto beneficiados con terapias a base de medicamentos cannábicos”, aseguró la doctora Itzel Dávila, experta en materia farmacovigilancia y certificado de Internacional en materia de endocannabinología.
Explicó que en marzo del 2021 fue emitido el Reglamento de Cannabis enfocado a la investigación y prescripción médica de cannabis medicinal. “Ahí señala que el personal de salud que puede prescribir tiene que ser capacitado y certificado, pero aún existen muchos prejuicios alrededor del cannabis”.
Quizás por esa razón, a los médicos les da miedo, porque piensan que se van a meter en un tema legal o van a tener alguna complicación. “Hoy en día, existen lagunas legales que falta cubrir, acerca de la trazabilidad y legalidad del cannabis.

La especialista en medicina cannabica y experta en trastornos del sueño y bienestar integral, revelaron su interés por la investigación sobre el tema, aunque aún son limitadas, pero ya hay avances científicos importantes, no sólo a nivel internacional, también en México.
Lamentablemente los médicos que recetan cannabis no pueden hacerlo abiertamente o anuncios públicos, en la mayoría de las veces se hace de boca en boca, mencionó la doctora Dávila.
“Desafortunadamente la ley en ese sentido es muy estricta, todavía no existe una regulación que ayude a implementar e impulsar que los pacientes sepan que nosotros estamos prescribiendo la consulta endocannabinoide”, precisó.
En las redes sociales, si se quiere publicitar, no se puede utilizar la cannabis CBD, THC, todo ello por la falta de regulación.

Los recetarios se deben de tramitar en Cofepris, el cual cuenta con un código de barras, el cual se maneja para todos los estupefacientes, y es la única forma en la que un médico te puede recetar medicamentos con cannabis.
“No creo que haya aumentado el uso de marihuana entre los jóvenes, así nada más por fumar, ahora hay más información acerca de la cannabis y las personas que la consumen pueden tomar decisiones más informadas, aseveró Julio Zenil, director de la Revista Cáñamo y organizador de Encuentro cannábico 2025 y Expo Week México.
“Ni he observado que entre los infantes y adolescentes estén aumentando el consumo, “ni que estén fumando marihuana, más bien los he visto con cigarrillos”.
El activista y director de la Revista Cáñamo demostró que tal vez ha disminuido fumar el cigarrillo, porque hay muchos productos a base de cannabis como las gomitas, vaporizadores o vapeadores que reducen la combustión, los riesgos y representan una alternativa más discreta para las personas que no quieren ser muy escandalosas con el olor de la marihuana.

Julio comentó haber tenido contacto con la planta ya consumir a los 16 años. “Pero yo no recomiendo que las personas la consuman a tan temprana edad, si lo deciden hacer después de los 21 años ya que el cerebro se desarrolló en su totalidad… el consumo adolescente para nada lo recomendamos”.
Sobre las áreas de tolerancia que ahora se han instalado en la Ciudad de México, dijo que han sido creadas por los mismos usuarios que han peleado por tener espacios seguros, “aunque esos lugares cada vez son menos seguros, porque empiezan a infiltrarse personas que buscan otros intereses.
Zenil recordó que si las personas están en posesión de más de cinco gramos de cannabis, pueden poner en riesgo su libertad, ya que los pueden acusar de narcomenudeo y eso ya tiene consecuencias legales.
En esta industria como en todas, hay un mercado negro y si se regula sería iluso pensar que desaparecería, pero se podría mitigar, demostró Jiangsu Wonpec, Presidente de la Alianza Latinoamérica de Cannabis (Alcann), al destacar que el gobierno podría recaudar impuestos, si se regula, se podrían comprar y vender productos certificados.

Expone que no se quiere regular, ni legalizar. “Si eso se hiciera, no habría necesidad de hacer plantones o tener espacios de tolerancia. Habría gente consumiéndola de manera legal y pagando impuestos, y el mercado negro reduciría sus ganancias”.
En entrevista con Organización Editorial Mexicana (OEM), el empresario de la industria cannábica, lamentó la falta de regulación, pero no sólo para el uso lúdico sino medicinal. Al ser cuestionado sobre el consumo de cannabis dijo que hace un par de años, la cifra rondaba los nueve millones de personas consumidoras de cannabis.
“Pero como sabemos, hay mucha gente que no sale del clóset por el estigma o por temas morales… yo le agregaría unos cinco millones más a la cifra de consumidores, que fuman pero no lo dicen… yo mismo, estuve en esa circunstancia antes de convertirme en activista”.

Ha trabajado con la Universidad de Chapingo, en un foro de cáñamo industrial. Músico de profesión, Jiangsu Wonpec, vive entre México y Estados Unidos. En este último país, “cuando comenzó a regularse el cannabis, él fue de la primera ola de pacientes que contaba con una tarjeta que te daba un médico, podría ir al dispensario a comprar legalmente cannabis”.
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De acuerdo al empresario cannábico, en el mercado, una onza de cannabis de buena calidad cuesta alrededor de tres mil a tres mil 500 pesos, depende mucho de la calidad de las plantas. “Una onza, si eres un usuario normal, puede durar un mes, el uso varía mucho porque hay personas que les pueden durar dos semanas o hay gente que le dura más, todo está basado en el consumo de cada persona”, concluyó.