Tragedia en Tlahuelilpan: a 6 años de la explosión, el huachicol sigue siendo un cáncer en la región
Los reportes oficiales y de organizaciones muestran que si bien disminuyó, el robo continúa; los pobladores son testigos pero tienen miedo de denunciar
Atzayacatl Cabrera / El Sol de México
Reportes anuales del Observatorio Ciudadano IGAVIM muestran que en 2018, y con poco más de dos mil puntos de extracción de combustible, el estado de Hidalgo pasó del quinto al primer lugar nacional y ahí se ha mantenido.
Los habitantes saben del huachicol pero no se atreven a denunciar el silencio y la posible complicidad de las autoridades, intuye la persona entrevistada, quien pide omitir su nombre.
La impunidad que alienta este delito es la misma que rodea el caso de la explosión en el kilómetro 226+000 del poliducto Tuxpan, en cuya investigación se involucraría incluso al FBI.
“En ese tiempo fue cuando se cerraron los ductos, no había combustible, había que hacer filas en la gasolinera para conseguir combustible, pues todo eso fue sumando a que la gente se dejó venir”.
Y después de la explosión, ¿sellar la toma?
Aunado a ello, señala que identifica las áreas geográficas donde se localiza la mayor incidencia delictiva y son desplegados efectivos de las fuerzas federales para coadyuvar en la vigilancia y patrullaje de ductos.
Mediante el Programa de Apoyo a la Comunidad y Medio Ambiente (PACMA), la petrolera entregó a la comunidad una ambulancia y una patrulla ese mismo año.
Pemex donó a la comunidad el predio denominado La Calavera, valuado en 37 millones 985 mil 921 pesos, el cual sería utilizado para un nuevo panteón municipal tras la explosión.
Poeta y periodista que navega entre versos y datos duros. Reportero de Presidencia; también le sigo los pasos al Legislativo.































