Encierro, desconexión y secrecía: cómo es el cónclave para elegir Papa, paso a paso
El proceso para la sucesión papal comenzó este miércoles con la solemne procesión en la que asistieron los 133 cardenales
Juan Pablo Reyes / Enviado
Uno a uno los purpurados ingresan por la puerta principal de la Capilla Sixtina y pronuncia las siguientes palabras:
Cada cardenal tendrá en sus manos una tarjeta de forma rectangular con un espacio para escribir el nombre del elegido y una indicación para doblarla por la mitad.
“Pongo por testigo a Cristo Señor, que me juzgará, de que mi voto es dado a aquel que, según Dios, creo que debe ser elegido”.
Si el número de papeletas no corresponde al número de votantes, deben quemarse todas y se procede inmediatamente a una segunda votación.
Si, por el contrario, coincide con el número de votantes se procede al recuento.
Una vez terminado el recuento de las papeletas, los escrutadores suman los votos obtenidos por los distintos nombres y los anotan en una hoja aparte.
El último de los escrutadores, al leer las papeletas, las pincha con una aguja en el punto donde se encuentra la palabra Eligo, y las introduce en un hilo, para que se conserven con mayor seguridad.
Una vez terminada la lectura de los nombres, los extremos del hilo se atan con un nudo y las papeletas se depositan en un receptáculo o a un lado de la cantina.
En ese momento se cuentan los votos y, después de comprobarlos, se queman en una estufa de hierro fundido que se utilizó por primera vez durante el Cónclave de 1939.
Una segunda estufa, de 2005, conectada, se utiliza para los productos químicos que deben dar el color negro en caso de no elección y el color blanco en caso de elección.






























