Más de 300 alumnos y docentes fueron raptados en segundo secuestro en Nigeria
El presidente de Nigeria, Bola Tinubu, canceló su participación en la cumbre del G20 en Sudáfrica, para gestionar la crisis de violencia que ha llevado al secuestro de estudiantes esta semana
AFP
Esta cifra representa casi la mitad de los 629 alumnos inscritos en este centro.
El lunes, un grupo de hombres armados habían secuestrado a 25 alumnas de una escuela secundaria en el estado vecino de Kebbi, en el noroeste de Nigeria.
El gobierno nigeriano no comentó el número de secuestrados el viernes. Según el gobernador del estado de Níger, Umar Bago, el departamento de inteligencia y la policía están “haciendo el recuento” y la cifra se publicará este sábado.
Estos secuestros, sumados a un ataque contra una iglesia esta semana, pusieron en alerta a los dirigentes del país más poblado de África.
Las autoridades locales de los estados de Níger, Katsina y Plateau ordenaron el cierre de todas las escuelas como medida de precaución.
El ministerio nacional de Educación ordenó también el cierre de 47 internados de secundaria en todo el país.
El presidente Bola Tinubu canceló sus compromisos internacionales, incluida su participación en la cumbre del G20 en Sudáfrica, para gestionar la crisis.
Yihadistas y bandidos
Hace más de una década, yihadistas de Boko Haram secuestraron a casi 300 niñas en Chibok, en el noreste de Nigeria. Las heridas por ese suceso siguen abiertas y algunas de esas chicas continúan en paradero desconocido.
“Esto eleva a 303 el número de alumnos (niños y niñas) y 12 profesores (cuatro mujeres y ocho hombres), lo que eleva el número total de personas secuestradas a 315”, añadió.
Desde hace años, bandas criminales fuertemente armadas, denominadas “bandidos” por las autoridades, intensifican sus ataques en las zonas rurales del noroeste y el centro de Nigeria, donde la presencia del Estado es escasa.
Estas bandas han dejado miles de muertos y llevan a cabo secuestros para obtener rescates con los que financiar su actividad.
Aunque los “bandidos” no tienen una ideología concreta y su motivación es lucrarse económicamente, su creciente acercamiento a los yihadistas del noreste preocupa a las autoridades y a los analistas de seguridad.
Desde hace 16 años, el noreste de Nigeria es escenario de una insurrección yihadista que dejó 40 mil muertos y más de dos millones de desplazados.



























