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Mundodomingo, 18 de enero de 2026

Sequía, tierras raras, gas ... el telón medioambiental de los grandes conflictos de Trump

Estos conflictos se desarrollan en un contexto marcado por la postura de Estados Unidos en contra de la agenda verde y de transición ecológica

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EFE

La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, efectiva a partir del 27 de enero, y el endurecimiento del control sobre exportaciones energéticas (como el petróleo venezolano) reflejan una estrategia que prioriza el acceso y la presión sobre recursos naturales como herramienta de influencia global.

UN TESORO ESCONDIDO

Groenlandia ocupa un lugar central en la visión estratégica de Trump. El deshielo ha revelado que el 20 por ciento de su territorio libre de hielo concentra vastas reservas de petróleo, gas, uranio, níquel, cobre, oro y tierras raras, lo que lleva a suponer un potencial aún mayor bajo el hielo restante.

Trump ha advertido que no permitirá que “Rusia o China se apoderen de Groenlandia” y ha dejado abierta la posibilidad de intervenir “por las buenas o por las malas”.

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PACTOS DE CRUDO

La licencia otorgada por la OFAC para explotar el campo gasífero sigue vigente, lo que confirma el peso de Washington en la viabilidad de los proyectos energéticos regionales. Para Trinidad y Tobago (principal exportador de gas natural licuado de América Latina) el acceso al gas venezolano es una necesidad estratégica.

INFLUENCIA EN EL ÁRTICO

La guerra en Ucrania también tiene una dimensión ambiental y de recursos. Organizaciones especializadas advierten que Rusia busca consolidar su influencia en el Ártico para asegurar derechos exclusivos de explotación, aprovechando el deshielo acelerado.

Moscú considera cada vez más esta región como un “mar interior” con valor comercial y energético. Ucrania ha elevado el costo climático del conflicto al debate internacional.

SEQUÍA EN IRÁN

Irán atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente, agravada por seis años consecutivos de sequía y una severa escasez de agua que afecta a decenas de ciudades.

Aunque las lluvias de diciembre ofrecieron un alivio temporal, algunas presas continúan por debajo del 2.5 por ciento de su capacidad, obligando a medidas extraordinarias como la siembra de nubes o rezos colectivos.

En este contexto, la presión estadounidense sobre Teherán se da en un escenario de vulnerabilidad ambiental que amplifica el impacto de cualquier medida geopolítica.

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A un año de su regreso al poder, Trump ha dejado claro que su política exterior privilegia la lógica del interés nacional inmediato sobre los consensos multilaterales, incluso cuando ello intensifica riesgos climáticos, sociales y geopolíticos.

En ese tablero, territorios como Groenlandia, Venezuela, Irán y Ucrania funcionan como nodos estratégicos de una disputa global donde los recursos naturales ya no solo alimentan economías, sino que definen el alcance del poder y los límites del orden global.

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