Crónica de un GenZ independizándose con su pareja: es poco lo que necesito para seguir siendo feliz
Los sueños, el amor y planear lo elemental de forma práctica para el día a día, fueron determinantes para que este joven de 25 años se independizara del seno familiar
Jorge Salcedo / El Sol de México
“Para mí fue una decisión sencilla irme a vivir con ella, ya que tenemos más de cuatro años de relación y hacemos buen equipo”.
Después de un tiempo planeándolo, decidimos irnos a vivir juntos a mediados de junio de 2024
“Encontramos uno que estaba cerca del estudio de tatuaje de mi novia que nos gustó y le pedí a mis padres que fueran mis avales”.
“Después compramos una mesa circular de madera que encontramos en Marketplace y que apenas cupo por las escaleras. Como ya teníamos dos sillas, el comedor estaba prácticamente resuelto”.
“Una de las mejores compras que hicimos fueron cuatro bancos que mi novia consiguió de un taller de cerámica por 200 pesos”.
“No nos dijo su nombre, pero por su acento noté que era del norte del país. “Si me escuchan gritando es porque le estoy hablando a mi perro”, advirtió antes de irse”.
“Ella generalmente agenda sus citas por las tardes y yo salgo a trabajar por las mañanas, así que algunos días no nos vemos hasta las siete u ocho de la noche”.
“También vamos a bazares o tianguis de arte que mi novia encuentra en redes sociales. En pocas ocasiones compramos algo, porque generalmente solo vamos para pasear y ver cosas interesantes”.
Reportero de medio ambiente, derechos humanos y temas religiosos. Me gusta contar historias en las que se cruzan la ciencia, la vida cotidiana y los números. Ciclista urbano, cocinero ocasional y amante del café de especialidad.


























