La rebelión de los objetos “tontos” en la era digital
Más que un fenómeno de nostalgia o de moda vintage, el regreso de los teléfonos de baja gama, las cámaras instantáneas y los discos de vinil -entre otros- es una respuesta natural a los excesos de la vida digital
El 55 % del mercado global de teléfonos básicos se concentra en la región Asia-Pacífico, principalmente en India y China.
Y es que en ciertos mercados emergentes, el feature phone sigue siendo la principal opción para usuarios de bajos ingresos y zonas rurales sin acceso a internet estable.
Aunque simples, muchos modelos de estos teléfonos ahora incluyen conectividad 4G, soporte NFC, eSIM y apps básicas (mensajería, voz asistida) para ofrecer lo esencial, sin abrumar la vida del usuario.
Cámaras instantáneas
El mercado de las cámaras tipo Polaroid o Instax, que en la década pasada se consideraba prácticamente muerto, también ha registrado un crecimiento considerable en los últimos años.
La marca Fujifilm proyectaba vender más de 5 millones de estas cámaras en 2025, comparado con menos de un millón que desplazó en 2010.
Le siguen Norteamérica, principalmente EE. UU. y Canadá, con un valor de mercado estimado en 500.5 millones de dólares en 2024.
Y discos de vinil
Y aunque el valor del mercado actual del disco de vinil no es ni de lejos el que este mismo segmento llegó a tener en la década de los ochentas del siglo pasado, no se puede ignorar el crecimiento sostenido que ha tenido en las últimas dos décadas.
Otros que se niegan a desaparecer
El fenómeno tiene alcance global, pero tiene mayor visibilidad en países desarrollados y no responde, como dice Elena Caoduro, docente en Queen’s University Belfast, al anhelo por el aspecto físico, por lo táctil.
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En plena era digital, la necesidad de desconexión está provocando el resurgimiento de "dispositivos tontos". / Foto: Archivo Isaac Esquivel / Cuartoscuro.com
En pleno 2025, en un mundo dominado por el streaming, las redes sociales y la nube, se observa un fenómeno creciente: el resurgimiento del consumo de dispositivos analógicos, es decir aquellos que carecen de conectividad o inteligencia digital.
Más que un fenómeno de nostalgia, se trata de una reacción consciente al exceso de lo digital. Según una encuesta del Pew Research Center de 2024, el 62 por ciento de los adultos se siente “abrumado” por la vida digital, deseando desconectarse ocasionalmente.
La idea es, como sugiere el movimiento slow-living, desacelerar y reencontrarse con lo físico en busca de menos estrés y agotamiento.
Los dispositivos analógicos ofrecen una riqueza sensorial que lo digital no puede equiparar: desde el grano de una fotografía hasta la mecánica de un teclado antiguo o el ruido de fondo de un vinilo, y es que como dice Darren Bridger, autor de Neuro Design & Decoding the Irrational Consumer, “la calidez y la profundidad de lo analógico pueden evocar una conexión emocional que los formatos digitales pueden tener dificultades para replicar”. En otras palabras, los posibles errores o imperfecciones de lo análogo le añaden personalidad a las experiencias.
Por otro lado, la sostenibilidad y la longevidad también inciden en la toma de decisiones, ya que muchos dispositivos analógicos están diseñados para durar y repararse, reduciendo así la obsolescencia digital, lo que atrae a más consumidores preocupados por el impacto ambiental.
El mercado global de feature phones, también conocidos como teléfonos básicos o de baja gama, estaba valorado en aproximadamente 15.6 mil millones de dólares en 2023, con proyección de alcanzar 25.2 mil millones en 2031, lo que implicaría una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 5.5 por ciento entre 2023 y 2031.
Statista proyecta unos 9.84 mil millones de dólares en ingresos para 2024, con declive moderado (-4.75 por ciento anual) hacia 2028. Million Insights proyecta que el tamaño de este mercado, que en 2020 era de 7.3 mil millones de dólares, tendría una caída de ingresos a 3.1 mil millones de dólares en 2028, debido a la expansión del smartphone.
Sin embargo, no se puede ignorar el hecho de que en 2023 se vendieron globalmente cerca de 50 millones de teléfonos de baja gama, equivalentes al 15 por ciento del mercado total de móviles, frente al 10 por ciento que se registró en 2021.
En 2023 se vendieron globalmente casi 50 millones de teléfonos de baja gama, equivalentes al 15 por ciento del mercado total de celulares. / Foto: Archivo Guillermo Perea / Cuartoscuro.com
De acuerdo con cifras de Statista y Verified Market Reports, el 55 por ciento de dicho mercado a nivel global se concentra en la región Asia-Pacífico, principalmente en India y China, mientras que Europa representó el 20 por ciento, con protagonismo emergente de Reino Unido y Europa Occidental, y Norteamérica –donde los Gen Z y millennials promueven el uso de feature phones como herramienta de desintoxicación digital– se situó en torno al 10 por ciento, Latinoamérica con otro 10 por ciento y el 5 por ciento restante corresponde a Medio Oriente y África.
De acuerdo con Reuters, un estudio identificó en 2023 que el 67 por ciento de los padres estadounidenses considera el smartphone una preocupación de salud para sus hijos, lo que impulsa el uso de feature phones como una opción de detox digital y bienestar mental.
El precio accesible también forma parte de esta fórmula, ya que los dispositivos de este tipo, que suelen costar menos de 100 dólares, los hacen muy asequibles y atractivos en mercados donde el smartphone aún es costoso, según Counterpoint Research.
A nivel global, la región de Asia-Pacífico es la más grande del mercado con un valor estimado en 632.9 millones de dólares en 2024, liderado por Japón, China y Corea del Sur, especialmente entre jóvenes e influencers.
Europa (incluyendo Alemania, Reino Unido y Francia) alcanzó 405.8 millones en 2024, con crecimiento sostenido entre aficionados a la fotografía analógica, seguida de Latinoamérica, que movió 113.5 millones de dólares en 2024 en cámaras instantáneas, con importantes crecimientos en Brasil y México.
La región Asia-Pacífico es la más grande del mercado global, con un valor estimado de 632.9 millones de dólares, liderado por Japón, China y Corea del Sur, especialmente entre jóvenes e influencers
Al final se ubican Medio Oriente y África, que están en etapas de crecimiento temprano, con un mercado estimado en 53.9 millones de dólares en 2024, pero con potencial creciente ligado al turismo y redes sociales, según Maia Reports.
El resurgimiento de objetos analógicos, especialmente vinilos y cámaras instantáneas, no sólo está ocurriendo en países anglosajones: es un fenómeno global. Estados Unidos y Asia‑Pacífico lideran en volumen y valor, seguidos por Europa continental, Latinoamérica y regiones emergentes como África y Medio Oriente. Estos formatos atraen tanto a jóvenes como a coleccionistas, motivados por el valor estético, emocional, sostenible y experiencial de lo físico frente a lo digital.
El renacimiento del disco de vinil, que ya no tiene nada de nuevo, sigue llamando la atención de miles de curiosos alrededor del mundo, que no se explican por qué la gente sigue gastando dinero en discos y en tornamesas, cuando aparentemente toda la música está disponible, a muy bajo costo, en las plataformas de streaming.
Las imperfecciónes de las grabaciones en discos de vinil resultan atractivas para cierto público que busca distanciarse de productos digitales. / Foto: Archivo Crisanta Espinosa / Cuartoscuro.com
A escala global, el mercado de vinilo valía 0.36 mil millones de dólares en 2024, esperando alcanzar 1.29 mil millones en 2033, con un CAGR estimado del ~15 % anual, según Business Research Insights.
A nivel mundial, la región Asia-Pacífico muestra el crecimiento más rápido, mientras que Estados Unidos y Canadá mantienen liderazgo en volumen y valor absoluto. En Europa el crecimiento es constante y proveniente de iniciativas culturales y de sostenibilidad; en Latinoamérica y África, el ritmo es aún emergente, pero en expansión cultural y comunitaria.
En general, en 2023, los ingresos globales por formatos físicos (incluyendo también CD y cassette) aumentaron un 11 por ciento, casi 2 mil millones de dólares. En particular, las ventas de vinilo crecieron un 10 por ciento respecto al año anterior y superaron a las de CD.
La lista de objetos y aparatos no digitales que no sólo se niegan a desaparecer, sino que siguen despuntando en los mercados es variada, y va desde teclados mecánicos hasta plumas estilográficas, cuadernos en papel y medios impresos que le siguen aportando una experiencia más completa y personal al consumidor.
Ryan Raffaelli, profesor de Harvard Business School, en un estudio sobre la llamada reemergencia tecnológica, documenta el regreso del reloj suizo, el cual pasó de casi desaparecer gracias a los relojes digitales a convertirse en un producto de lujo debido su escasez y manufactura artesanal.
¿Pero qué tipo de personas consumen estos medios y por qué? En su mayoría son los jóvenes adultos (Gen Z y millennials), quienes pertenecen a un segmento que nunca vivió plenamente sin internet y por lo tanto disfruta de ese tipo de experiencias.
No se sabe qué tan duradera será esta nueva revalorización de lo tangible y lo imperfecto, aunque llama la atención que sean las economías más grandes donde el fenómeno se ha vuelto más poderoso, principalmente EE. UU. y Reino Unido, quienes lideran una recuperación del culto a lo analógico, mientras que el resto del mundo sigue la estela. A final de cuentas, como anota Ramón Llamas, director de investigación de IDC, “la gente está dispuesta a pagar con tal de volver atrás y revivir otros tiempos”.