El romanticismo devuelve la sensibilidad a la moda contemporánea
Las tendencias actuales marcan el regreso a siluetas ceremoniales y un renovado interés por hacer del acto del vestir una experiencia emocional
Marianieves Tejeda
Encajes, transparencias y siluetas ceremoniales reaparecen en las pasarelas. El romanticismo vuelve, aunque ya no ligado a la fantasía ni a los finales felices, sino a una sensibilidad más compleja que devuelve lo sentimental al centro del diseño.
Entre encajes, transparencias, tules, brocados de sedas bordadas, listones, estampados florales, corsetería y crinolinas, las colecciones exploraron una feminidad que se desenvuelve entre la delicadeza y la confección estructurada.
Este cambio revela una transformación más profunda. El romanticismo deja atrás la idealización para explorar emociones ambiguas e imperfectas.
En la moda, esta sensibilidad se traduce en capas superpuestas, siluetas dramáticas y tonalidades profundas y apagadas que dialogan con blancos etéreos.
La moda actual no reproduce el vestuario histórico de forma literal; retoma su lógica de construcción incorporando narrativa y significado. Diseñadores como Jonathan Anderson han convertido la literatura en lenguaje visual.
Algo similar ocurre con el reciente auge de la firma Coach con el lanzamiento de un book charm (llavero en forma de libro) con textos reales de diferentes historias.
Estos pequeños libros de cuero funcionan no sólo como adornos para el bolso, sino como archivos de intereses personales y señales visibles del buen gusto.
Más que una simple tendencia, estos llaveritos se traducen a una extensión de la personalidad de quien lo lleva, evidenciando cómo la moda incorpora el universo literario dentro del diseño y convierte los libros en nuevos símbolos de expresión personal.
Esto demuestra cómo el diseño ha dejado de buscar únicamente sofisticación para apostar por una conexión más íntima a través de prendas y objetos que funcionan como extensiones de la memoria y la identidad.
En este romanticismo, vestir deja de ser sólo apariencia para convertirse nuevamente en una experiencia personal y significativa.


























