La historia de la amistad que floreció entre El Padre Trampitas y El Sapo en el Las Islas Marías
La prisión federal de las Islas Marías vio florecer una amistad que para muchos parecía imposible, entre un sacerdote y uno de los asesinos más sanguinarios de la historia de México
Juan Luis Ramos / El Sol de México
Puerto Balleto. Durante más de 113 años, las Islas Marías fueron el hogar, y también la tumba, de miles de criminales, cada uno con su propia historia. Pero dos de los colonos de esa prisión se han convertido en una leyenda.
Se trata de la historia del párroco Juan Manuel Martínez, conocido como el “Padre Trampitas”, y de José Ortiz Muñoz, un asesino serial apodado “el Sapo”.
José Ortiz Muñoz, mejor conocido como “El Sapo”, fue un sanguinario asesino con más de 133 muertes en su haber.
Tras pasar por el Palacio Negro de Lecumberri, donde ganó respeto por su violencia, fue transferido al penal federal de las Islas Marías para continuar con su condena.
El incidente, junto con un sermón que dió el padre, llevaron a El Sapo a acercarse al religioso para pedir perdón por todos sus pecados.
Décadas después de haber terminado su servicio, el padre Trampitas pidió ser enterrado junto a su amigo una vez que muriera.
Lector, melómano y viajero. Soy reportero de Finanzas y Negocios en El Sol de México, con una trayectoria de 17 años en medios.





























