La valentía de cada atleta combate la homofobia
En varios países estamos viendo a cada vez más hombres declararse abiertamente gays o bisexuales en los más altos niveles deportivos
Ryan Storr / The Conversation vía Reuters*
Durante mucho tiempo, los debates sobre la inclusión y la homofobia en la competición masculina de la AFL no han escuchado las voces reales de los hombres gays y bisexuales.
Pero el anuncio de Brown ayuda a cambiar esas dinámicas.
Sin embargo, la AFL ha sido una de las últimas comunidades deportivas en las que un jugador masculino ha salido del clóset. ¿Por qué?
Por un lado, las actitudes sociales a nivel mundial, y en Australia, muestran un mayor apoyo hacia las personas lesbianas, gais y bisexuales. Por otro lado, estas actitudes a menudo no se reflejan en las organizaciones deportivas.
Como lo puso de manifiesto el reciente incidente de homofobia en la AFL (que involucró a Izak Rankine, del Adelaide), la cultura deportiva masculina sigue siendo problemática.
Basta con recordar la revelación de Cavallo de que recibió “múltiples amenazas de muerte” a diario tras declararse abiertamente homosexual, y añadió:
En el mundo del fútbol, ser un jugador abiertamente gay es una situación muy tóxica... declararse abiertamente atrae toda esta atención, toda esta presión, toda esta negatividad
“En el mundo del fútbol, ser un jugador abiertamente gay es una situación muy tóxica [...] declararse abiertamente atrae toda esta atención, toda esta presión, toda esta negatividad”.
Esto también nos recuerda que la homofobia también puede afectar a las personas heterosexuales.
Por ejemplo, en el deporte, llamar a alguien “gay” se suele usar como insulto, incluso si la persona es heterosexual. La idea es sugerir que ser gay es algo vergonzoso.
Así pues, la homofobia crea una cultura en la que las personas temen ser etiquetadas, se ven presionadas a “demostrar” su masculinidad o sexualidad y se preocupan por cómo son percibidas.
La homofobia perjudica a todos
Por ejemplo, una investigación que realicé sobre críquet reveló que el 75 por ciento de las personas LGBTQ+ y el 50 por ciento de las personas heterosexuales habían presenciado o experimentado homofobia.
La investigación que dirigí el año pasado, titulada “Libres para Existir”, mostró que las experiencias de discriminación en el deporte para los jóvenes LGBTQ+ (16-25) en general disminuyeron del 80 por ciento en 2015 al 53 por ciento en 2024.
Sin embargo, específicamente entre los jóvenes gay en el deporte, no se observaron cambios: el 76 por ciento de ellos presenciaron lenguaje homofóbico.
Esto transmite el mensaje de que no son bienvenidos y que deben ocultar su sexualidad por miedo al abuso.
Sabemos que esto tiene consecuencias a largo plazo para la salud mental y los disuade de practicar deportes de equipo.
Se ha escrito mucho sobre la falta de hombres abiertamente homosexuales y bisexuales en el deporte masculino en general. La entrevista de Brown al salir del armario destaca las razones.
Hemos visto los impactos positivos que la inclusión puede tener en el deporte femenino, pero ahora es el momento de que los equipos y clubes masculinos se unan a la fiesta
Los comentarios en el vestuario, sobre otro jugador que no quería ducharse con un jugador gay, refuerzan actitudes homofóbicas demasiado comunes en los ámbitos deportivos.
Hemos visto los impactos positivos que la inclusión puede tener en el deporte femenino, pero ahora es el momento de que los equipos y clubes masculinos se unan a la fiesta.
Durante demasiado tiempo, han intentado eludir la responsabilidad colectiva de garantizar lugares de trabajo seguros para los atletas LGBTQ+.
Los jóvenes necesitan modelos a seguir
El informe “Libres para Existir” también reveló que los jóvenes LGBTQ+ tienen una opinión muy positiva sobre los modelos a seguir públicos en el deporte.
Dijeron que era alentador ver a varias jugadoras de la AFLW, y a la estrella del fútbol Sam Kerr y su pareja, por ejemplo, representadas positivamente en plataformas de medios y redes sociales.
Esto normaliza las identidades y relaciones LGBTQIA+.
Sin embargo, hubo muy pocas conversaciones sobre jugadores masculinos, lo que pone de relieve la falta de modelos a seguir masculinos gays y bisexuales en todos los deportes, incluida la AFL.
La representación y visibilidad positivas de los hombres gays y bisexuales afirma la identidad de los jóvenes y les hace sentir validados y valorados.
Esperemos que este momento histórico se convierta en una oportunidad para que la AFL y otros códigos deportivos reflexionen sobre su inclusión de los hombres gays y bisexuales.
* Investigador de la Universidad Tecnológica de Swinburne. Traducción de El Sol de México.
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.





























