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Tendenciasviernes, 16 de enero de 2026

México, un país que desea en silencio

Mientras el discurso público evita la palabra fetiche, miles de mexicanos lo viven en privado: pies, roles, prendas y juegos de poder son sólo algunas de las múltiples formas de la libertad íntima

Ana Miranda

De acuerdo con la comunidad sexo-positiva JOYclub, en México existe un creciente interés por estos temas:

“Diversos espacios, desde talleres y comunidades como JOYclub, hasta creadores de contenido y especialistas, han contribuido a que hablar de fetiches sea más común, más educativo y menos estigmatizante”, dice la plataforma.

Lucía y los detalles invisibles

“Sobre todo fue un reto que mi pareja entendiera que este accesorio me gusta verlo en otras mujeres y que me produce cierto placer. Me tomó tiempo hacer que entendiera que eso no compromete mi sexualidad ni la atracción que siento hacia él”, nos cuenta.

En un país donde el cuerpo femenino suele ser juzgado o censurado, Lucía vive su gusto por los detalles con una mezcla de discreción y orgullo silencioso.

Óscar y las vidas que se inventan

Pero por las noches, en la intimidad de su departamento, Óscar vive otras vidas.

No se trata de mentir ni de huir de la realidad, sino de jugar con ella. Su fetiche es el roleplay: el intercambio de identidades.

“A veces soy un médico que recibe a una paciente nerviosa; otras, un extraño en un hotel de paso, o un desconocido que se encuentra con alguien en un bar a quien finge no haber visto nunca antes”.

Lo que lo excita no es el disfraz, sino el momento en que dos personas acuerdan dejar de ser quienes son.

Dice que el rol le permite algo que en México no siempre es fácil: quitarse la identidad social, aunque sea por un rato. No ser el hijo responsable, el empleado correcto, el ciudadano obediente. Sólo alguien que desea y es deseado sin biografía.

En una cultura donde todo el mundo carga expectativas —familia, religión, trabajo—, el juego de roles es para Óscar una forma de libertad íntima. Un pequeño escenario donde puede probar quién es sin tener que explicarlo.

Mariana y los objetos que hablan

Ella no lo vive como un secreto vergonzoso, sino como una sensibilidad especial. En un país profundamente material y simbólico al mismo tiempo, donde los objetos están cargados de memoria, su forma de deseo dialoga con una tradición más amplia de afecto por las cosas.

Un mismo país, muchas formas de desear

Los más comunes

En México, algunas de las prácticas más recurrentes están relacionadas con alguna parte del cuerpo, alguna prenda íntima o alguna práctica ligera de dominación.

El fetichismo más recurrente, sobre todo entre los hombres, es el de los pies. Esta preferencia, considerada socialmente como un tabú ligero, es fácil de consumir en redes y se cruza con estéticas de redes sociales y páginas especializadas.

.Otro fetichismo recurrente es el voyeurismo, que consiste en la práctica de mirar sin ser visto, ya sea a través de cámaras ocultas o en lugares públicos.

Igualmente comunes son los juegos de rol, en los que las personas involucradas juegan a adoptar un papel de dominación o sumisión, por ejemplo: Jefe/empleada; profesora/alumno (mayor de edad), enfermera/paciente, policía/ciudadano, etcétera.

Los menos comunes o de nicho

También con cierto número de adeptos, aunque poco frecuentes en comparación con otros países, están la modificación corporal, ya sea por medio de cicatrices, piercings extremos y otros.

Aún más raras son la atracción erótica hacia objetos (edificios, máquinas, etc.); el feederism, que consiste en excitación por engordar a la pareja; el medical fetish hardcore, que consiste en fantasías con agujas y otros instrumentos médicos u hospitalarios.

Y finalmente están el extreme BDSM, que está relacionado con el dolor intenso, blood play, edge play, así como parafilias como la urolagnia, que es la excitación asociada con la orina y la micción.

¿Los fetiches son una enfermedad?

En sexología clínica y psiquiatría, el fetichismo se clasifica dentro de las parafilias, un término técnico que designa intereses sexuales intensos o recurrentes que involucran objetos o situaciones inusuales.

Cualquier persona puede tener fetiches

Los fetiches pueden aparecer tanto en hombres como en mujeres, aunque estudios clínicos y diagnósticos tienden a encontrar una proporción mayor de diagnósticos en hombres, especialmente cuando se asocian con malestar clínico o funcional.

No está claro que exista una causa única para el fetichismo, y las explicaciones varían desde teorías conductuales hasta psicodinámicas, aunque ninguna ha sido concluyentemente establecida como la principal.

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