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Tendenciasmiércoles, 25 de febrero de 2026

¿Sólo podemos conectar con los animales reteniéndolos contra su voluntad? La pregunta que deja el caso de Punch

El mono Punch no es el primer animal de un zoológico que conquista el corazón de miles y que nos obliga a reflexionar sobre el significado del cautiverio

Ruby Ekkel / The Conversation vía Reuters*

Abandonado por su madre, el joven macaco parece haber sido acosado por otros monos. Su único consuelo es un peluche que arrastra por su recinto de concreto. La respuesta en línea es contundente: “¡Basta de acosar al pequeño Punch!”.

“Casi humana”: Mollie, la orangután

De 1901 a 1923, la atracción imperdible del Zoológico de Melbourne era una orangután llamada Mollie.

El último tilacino

Pero algunos residentes de Hobart protestaron contra estos planes. En una carta al editor, Edith Waterworth cuestionó la necesidad de mantener a “una criatura frenética y desesperada”:

Una vez que el frenesí se calma, camina de un lado a otro, expresando con todo su cuerpo la devastadora miseria que siente.

Waterworth escribió sobre haber visto a otro tilacino cautivo, cuya “desesperación congelada [...] destrozaría el corazón de cualquier persona que no careciera completamente de imaginación”.

Cuidado en cautiverio

Hoy en día, la mayoría de los zoológicos tratan a sus animales de forma muy diferente. La conservación y el bienestar animal son importantes de maneras impensables en la época de Mollie.

Lo que permanece constante es la intensidad de nuestras respuestas emocionales ante criaturas que parecen inteligentes, solitarias o tristes.

En fotografías de un pequeño Punch acurrucado sobre su peluche, podríamos vislumbrar algo casi humano. Pero esta comparación también plantea preguntas difíciles.

Amar a los animales mientras participamos en lo que los mantiene cautivos es incómodo. Si reconocemos su capacidad de angustia, ¿qué responsabilidad conlleva eso?

¿Deberíamos intervenir en el sufrimiento de animales cautivos como Punch, incluso si el acoso al que está sometido es “natural”?

Mientras cuidemos a los animales salvajes y los confinemos, estas preguntas no desaparecerán. Por ahora, al menos, podemos estar tranquilos sabiendo que Punch se está haciendo amigo de otros macacos.

* Profesora Asociada de Historia, Universidad Nacional Australiana. Traducción de El Sol de México.

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