Desde El Jardín del Cielo al mayor glaciar de Islandia: paisajes que parecen de otros planetas
Existen sitios que parecen escenarios de películas de ciencia ficción o imágenes de otras galaxias captadas por naves espaciales, aunque son sitios completamente naturales
Wander Cabins ampliará su presencia con la incorporación de nuevas unidades en Mineral del Chico, donde añadirá espacios de alojamiento y áreas destinadas a actividades en bosque y río
Entre sus construcciones más conocidas se encuentra la Pirámide del Adivino, de perfil ovalado poco común en el mundo maya; el Cuadrángulo de las Monjas, un conjunto palaciego, y el Palacio del Gobernador, considerado una de las obras maestras de la arquitectura prehispánica mesoamericana
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo estima que las interrupciones en los viajes aéreos, la confianza de los viajeros y la conectividad regional afectan la demanda
Su modelo de servicio incluye el concepto “Always Included Luxury”, que integra hospedaje a bordo, entretenimiento y más de 20 opciones de alimentos dentro de la tarifa
Una pareja de biólogos impulsa recorridos ecoturísticos en el estero de la Isla de la Piedra, donde naturaleza, gastronomía y educación ambiental se encuentran
Los ingresos por visitantes extranjeros superaron los 35 mil millones de dólares según datos presentados por el Consejo Nacional Empresarial Turístico y el Centro de Investigación y Competitividad Turística
El desierto rojizo de Wadi Rum, en Jordania, también conocido como Valle de la Luna, parece de otra galaxia / Foto: EFE
Para maravillarse observando paisajes de otros mundos y vivir aventuras en distintos territorios de nuestro sistema solar, no es necesario viajar al espacio, ya que a lo largo de millones de años la actividad y la erosión geológicas han originado en nuestro propio planeta lugares dignos de figurar en una imaginaria guía de viaje a destinos extraterrestres.
Algunas cuevas, montañas, volcanes, desiertos, glaciares y formaciones rocosas ofrecen vistas inimaginables, como es el caso del Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie, en China. Este lugar es famoso por sus picos únicos, paisajes deslumbrantes, frondosos bosques conocidos como el ‘Jardín del Cielo’ y formaciones rocosas similares a pilares.
Uno de los principales atractivos de este espectacular espacio natural, incluido en la lista de Geoparques Mundiales de la UNESCO, es la Cueva de Tianmen, también conocida como la ‘Puerta del Cielo’, un gigantesco agujero natural formado en la roca, situado en las alturas de la montaña Tianmen.
Durante la visita al parque se puede ascender a la montaña Tianmen en uno de los teleféricos más largos y con mayor desnivel del mundo y acceder al antiguo templo de la montaña de Tianmen, santuario budista construido durante la dinastía Tang.
Lejos de ahí se encuentra el impresionante desierto de Wadi Rum, situado al suroeste de Jordania y también conocido como el Valle de la Luna, y donde el viento y el agua han forjado un laberinto de formaciones rocosas, que se elevan hasta los 1.750 metros de altura, ofreciendo al visitante grandes espacios abiertos, cañones, depósitos de agua y pinturas en la roca que datan de más de 4 mil años.
Este desierto, donde se respira una enorme sensación de paz y los atardeceres son inigualables, puede recorrerse en camello, haciendo senderismo, en vehículos todo terreno o en globo aerostático, observando lugares de interés como el puente de piedra de Burdah (el más alto de Wadi Rum), y los Siete Pilares de la Sabiduría, que son formaciones rocosas espectaculares.
Entrar a las cuevas de hielo del Glaciar Vatnajökull, en Islandia, produce la sensación de estar en otro mundo / Foto: EFE
Otro sitio espectacular es Vatnajökull, el mayor glaciar de Islandia y uno de los mayores de Europa en extensión. Se trata de una impresionante masa helada que se asienta sobre una cadena de volcanes de gran altura y exhibe una gran variedad de formaciones y paisajes, como sus lagunas de ensueño, donde pueden observarse icebergs, y sus cuevas, formadas por el agua que corre a través o debajo del glaciar.
En Breiðamerkurjökull, al sur de Islandia, se encuentra una de las principales entradas al glaciar Vatnajökull, desde donde se puede acceder al laberinto de túneles que se han formado dentro del hielo, por efecto de los deshielos y la acumulación de nieve, que, al compactarse, atrapa burbujas de aire por las que penetra la luz, creando un espectáculo visual extraordinario.
Otro lugar que parece sacado de una inteligencia artificial es el Parque Nacional Yellowstone. Ubicado en Wyoming, Montana e Idaho, alberga gran variedad de animales salvajes como osos pardos, lobos, bisontes y alces, y ofrece el colorido Gran Cañón de Yellowstone; la belleza silvestre del lago Yellowstone; las llamativas erupciones de ‘Old Faithful’, el géiser más popular del mundo, y cientos de otros géiseres y aguas termales.
Yellowstone es famoso por sus géiseres, de los que brotan agua caliente o vapor, pero también alberga un conjunto impactante de montañas, ríos, desfiladeros, aguas cristalinas, extensos pastizales, termas de lodo burbujeante y cataratas rugientes, así como cientos de kilómetros de senderos que serpentean a través de sus múltiples maravillas creadas por la Madre Naturaleza.
En otro punto del planeta, en medio de una gran variedad geológica y paisajística, entre zonas desérticas con rocas volcánicas y bosques densos y verdes, se alza el Etna, símbolo de Sicilia en el mundo, el mayor volcán activo de Europa y uno de los más altos del mundo, incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El Etna es un estratovolcán, es decir un volcán cuya altura varía con el tiempo debido a las erupciones, y en su ladera oriental, cuyas paredes se caracterizan por tener unos profundos cañones, se localizan dos de sus facetas más llamativas: ‘la cueva de hielo’, una cavidad en la que se ha formado un glaciar perenne, y el ‘valle de Bove’, una depresión volcánica en forma de cuenca.
Conocer los cráteres volcánicos formados por las erupciones, como los ‘conos Silvestri’ que surgieron en 1892; fotografiar los desiertos de arena negra del Etna; observar sus altos barrancos; e internarse en los tubos volcánicos formados por antiguos flujos de lava, es una experiencia que desvela la belleza creada por la actividad geológica y la furia de la naturaleza, concluye Civitatis..