Mucho de su estilo barroco se fue perdiendo en sucesivas renovaciones y actualmente muestra una mezcla de estilos, destacando el neoclásico y toscano.
Parroquia de San Sebastián
A la fecha, el santuario conserva su estructura de madera y se dice que fue edificado sobre la que fue la casa de la infancia de Moctezuma, tlatoani de Tenochtitlan a la llegada de los conquistadores españoles.
Templo de Nuestra Señora del Pilar (La Enseñanza)
Fue fundado por la madre María Ignacia Alzor, parte de una acaudalada familia del norte, hija de José Ramón Alzor, español y capitán General de Coahuila-Tejas, y de María Ignacia Javiera de Echeverz y Valdés, segunda Marquesa de Aguayo.
Por su advocación a la Virgen del Pilar, esta iglesia es especialmente visitada por la comunidad española en la Ciudad de México y fue refugio de los exiliados que huyeron de la Guerra Civil.
Se encuentra ubicado en Donceles 102, en el Centro Histórico de la capital del país y ofrece visitas guiadas los miércoles, sábados y domingos.
Entre sus construcciones más conocidas se encuentra la Pirámide del Adivino, de perfil ovalado poco común en el mundo maya; el Cuadrángulo de las Monjas, un conjunto palaciego, y el Palacio del Gobernador, considerado una de las obras maestras de la arquitectura prehispánica mesoamericana
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El convento de Santa Inés se inauguró el 17 de septiembre de 1600 y fue expropiado en 1861 debido a las Leyes de Reforma / Foto: Víctor Hugo Rico / El Sol de México
La gran pirámidedeMéxico-Tenochtitlán, hecha a base de piedra y sangre, y de la que ahora sólo podemos ver sus ruinas gloriosas, no sólo albergaba los nichos de los dioses patronos de los mexicas: Tláloc, dios de la lluvia, y Huitzilopochtli, dios de la guerra.
Esa estructura era sobre todo un artefacto cósmico a partir del cual se construyó la ciudad, marcada por los cuatro puntos cardinales que trazaron los ejes de sus calzadas: de poniente a oriente, desde Tlacopan hacia el embarcadero del gran lago hacia Texcoco; y de norte a sur, del Tepeyac a Iztapalapa. Estos cuatro puntos integraban la ciudad a su cosmovisión.
Tras la caída de México-Tenochtitlán en 1521 a manos de los conquistadores españoles, Hernán Cortés decide que esta ciudad será el corazón de un nuevo imperio. Sobre sus ruinas construye la capital de la Nueva España, pero mantiene la traza indígena de cuatro cuadrantes alrededor, a partir de las antiguas calzadas principales.
Al surponiente, San Juan Moyotlán (de la actual calle de Pino Suárez a Eje Central); al suroriente, San Pablo Teopan o Zoquiapan (La Merced y barrios aledaños hasta san Antonio Abad); al norponiente, Santa María Cuepopan (por la zona de Garibaldi y parte de la colonia Guerrero), y al nororiente, San Sebastián Atzacualco (actual barrio de Mixcalco y Tepito).
Los franciscanos (la primera orden regular que llegó hace 500 años al nuevo mundo) fueron los encargados de establecer ermitas o capillas católicas en los cuatro cuadrantes, sustituyendo las antiguas deidades por los santos cristianos y a partir de los cual se transformaría paulatinamente la vida espiritual y política de la ciudad.
Años después, conforme fueron llegando de España años después, las otras órdenes regulares (dominicos, agustinos, mercedarios y otras) y el clero secular se repartieron por la nueva ciudad española y los barrios de indios de alrededor. Las primeras capillas fueron sustituidas por conventos y templos más imponentes que mostraban el poder episcopal y de la élite colonial, pero también la integración que llevó al mestizaje.
Siglos más tarde, tras la guerra de Independencia y el fin del dominio español, las leyes de Reforma -entre 1855 y 1863- de los gobiernos liberales, que incluían la nacionalización de los bienes del clero, llevaron a la partición y destrucción de la mayoría de los grandes conventos y templos de la ciudad, ya fuera para su venta a privados o para uso de gobierno.
Sin embargo, varias iglesias lograron sobrevivir y actualmente podemos admirarlas y conocer a través de ellas las etapas históricas y artísticas de la urbe. Algunas de ellas no son tan conocidas y se encuentranescondidas entre el bullicio de transeúntes, diablitos con mercancías, motociclistas y puestos de vendedores ambulantes.
El templo de Santa Inés se localiza en Academia 13, Centro Histórico, en la alcaldía Cuauhtémoc / Foto: Víctor Hugo Rico / El Sol de México
Ubicado en la calle de Moneda, el convento de Santa Inés se inauguróel 17 de septiembre de 1600 y sobresale desde el inicio por las dos imponentes puertas con relieves tallados en madera, que representan el martirio de Santa Inés y a Santiago Matamoros.
El convento femenino, que fue dedicado a Santa Inés de Roma, una de las primeras mártires cristianas (nacida en 291 d.C.), sufrió inundaciones e incendios en el siglo XVII y la iglesia pasó por varias etapas constructivas, del estilo barroco al neoclásico, a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII.
La iglesia destaca por los relieves originales de las puertas exteriores tallados en madera y por la cúpula - Foto: El Sol de México
El Templo de Santa Inés fue reedificado en 1790, aunque la cúpula estaba inacabada - Foto: El Sol de México
La iglesia sigue dedicada a Santa Inés de Roma, patrona de la castidad y la pureza y, a menudo, de las jóvenes y las exploradoras. Muchas iglesias conmemoran su vida el 21 de enero - Fotos: El Sol de México
El arquitecto Manuel Tolsá dirigió su última reconstrucción a finales del siglo XVIII y el convento fue expropiado en 1861 debido a las Leyes de Reforma. Las monjas pudieron regresar durante el imperio de Maximiliano, pero finalmente el convento fue separado del templo y vendido. En la actualidad alberga el Museo José Luis Cuevas. La iglesia fue un tiempo almacén de forrajes antes de ser devuelta a la Arquidiócesis y retomar su función de templo parroquial.
En la calle Loreto 15, del Centro Histórico de la Ciudad de México, se encuentra la iglesia de Santa Teresa la nueva / Foto: Víctor Hugo Rico / El Sol de México
Construido por el arquitecto Pedro de Arrieta (autor de la antigua basílica de Guadalupe y de la Profesa), fue el segundo convento femenino de la orden Carmelita descalza en la Ciudad de México, inaugurado en 1704, y se le nombró “la nueva” para diferenciarlo de Santa Teresa la Antigua. Su templo adyacente se terminó en 1715.
Ubicado frente al parque Loreto, en el barrio de Atzacoalco, el templo se destaca por su fachada austera y su puerta que separa la iglesia del convento, que albergaba a mujeres jóvenes que no tenían suficientes recursos para la dote nupcial. Como monjas, eran conocidas por producir escapularios de la Virgen del Carmen.
El templo actual ha perdido los retablos barrocos pero conserva pinturas y esculturas de su viejo pasado, en retablos blancos propios del estilo neoclásico - Foto: El Sol de México
En el espacio destinado para coro bajo, se inventó una gruta, desvirtuando su sentido original, aún conserva la reja de hierro y algunas púas que impedían el contacto entre las profesas y el público - Foto: El Sol de México
n la iglesia se encuentra a la devoción pública el corposanto de Santa Celeste mártir. Este tipo de esculturas en cera fueron elaboradas en Italia y constituyeron un gran mercado de tráfico de reliquias - Foto: El Sol de México
Como muchos otros edificios religiosos, la parte del convento fue expropiada, separada de la iglesia y vendida. En 1866, el gobierno de la ciudad lo convirtió en la escuela para sordomudos y en la actualidad es una escuela para invidentes, mientras que la iglesia se mantuvo para el culto católico.
Fue una de las primeras cuatro parroquiasde indios que hubo en la Ciudad de México, construida por los franciscanos en la zona prehispánica de Atzacoalco, al nororiente y afuera de los límites de la traza de la ciudad española. Se localiza en República de Bolivia 85, en la zona del Centro Histórico-Tepito y se encuentra abierta lunes a sábado.
En el renombrado barrio de San Sebastián se fundó en 1524 una ermita bajo la advocación de ese santo, con la aprobación de Hernán Cortés. En 1585, el virrey Álvaro de Manrique ofrece la ermita y el territorio parroquial a la recién llegada orden carmelita, desatando un conflicto con los franciscanos, que se sintieron atacados y desplazados.
Los carmelitas iniciaron ahí la construcción del nuevo templo y convento Del Carmen para el uso de los frailes, y la ermita siguió funcionando para los indios de Aztacoalco. En 1607 los carmelitas construyeron en San Ángel su nuevo convento, mucho más grande, y se mudaron, dejando San Sebastián en manos de la orden de los agustinos, que administraron el lugar hasta 1750.
La parroquia de San Sebastián está ubicada en República de Bolivia 85, en la zona del Centro Histórico-Tepito / Foto: Víctor Hugo Rico / El Sol de México
El templo de San Sebastián fue reconstruido a inicios del siglo XVIII y el área anexa funcionó como hospital, muy conocido por atender a la población local en múltiplesepidemias graves que asolaron Atzacoalco.
Frente a San Sebastián se ubica la Plaza Gregorio Torres Quintero y, junto con la iglesia, conforman una de las zonas más enigmáticas y desconocidas, a pesar de albergar curiosidades como una torre de reloj que quedó inconclusa o un antiguo campanario.
Actualmente la zona bulle de comercio callejero, lonas y sombrillas, pero aún se puede ver y entrar a la iglesia, que también tiene un museo de sitio dedicado en estos días a los 500 años de la llegada de los Franciscanos a México.
De los pocos representantes que quedan en la ciudad del estilo barroco churrigueresco, el templo de La Enseñanza fue inaugurado en 1778, obra del arquitecto Francisco Guerrero, quien también diseñó el Palacio de Iturbide y la Villa de Guadalupe.
El templo de Nuestra Señora del Pilar lo podemos encontrar en Donceles 102, en el Centro Histórico de la capital del país / Foto: Víctor Hugo Rico / El Sol de México
El complejo incluía un convento de enseñanza para mujeres y niñas (de ahí su nombre de Enseñanza la Antigua), con zonas residenciales y educativas, y fue en su momento la institución más reconocida de su tipo en la Nueva España, donde la élite enviaba a sus hijas. En tanto que la iglesia, cumbre del barroco en México antes de la explosión del Neoclásico, es particularmente famosa por sus retablos y pinturas, obra de Andrés López, que representan la Asunción de María, la Virgen del Apocalipsis y la Virgen del Pilar en la bóveda.
Tras la guerra de Reforma, el convento fue separado de la iglesia y tuvo diversos usos, desde prisión, palacio de justicia, archivo de notarías y ministerio de Educación. La parroquia fue recuperada por la Arquidiócesis, restaurada y reabierta para el culto en 1974.