Las víctimas son originarias de Norogachi y según las primeras versiones se dirigían a la capital ya que durante la mañana, otro hijo del matrimonio se disparó intencionalmente en una casa de asistencia en la colonia Zootecnia
El cuerpo fue localizado en estado de descomposición, lo que hace suponer a las autoridades que podría tener relación con los hechos ocurridos el pasado 15 de marzo
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Desde finales del año pasado y este año han fallecido varios familiares de amigos, así mismo en mi podcast entrevisté a un amigo que recordó el momento de la partida de su padre, entendiendo lo que dice el dicho “recordar es vivir”, donde revivió parte de ese dolor, empatizando desde el sentimiento que me produjo la partida de mi abuelita y otra familia de quien soy su “doctor” donde el papá tiene poco que partió, a raíz de esos sucesos decidí expresar lo siguiente, buscando hacer sentir a la gente un poco de lo que percibimos en esa situación, donde la frase “échale ganas”, no sirve e incluso hiere, pocos comprenden que nuestro mundo cambió para siempre desde ese momento.
El vacío se percibe con la ausencia, un eco en ese adiós eterno se alimenta de un profundo silencio ante esa ausencia que pesa, un eco del silencio donde antes hubo risas. Y donde la existencia tenía cabida hoy solo existe la sombra de tu partida, bajo un manto de tristeza que hace parecer una noche eterna la mayoría de mis días.
Parece que el cielo no para de llover, más son las lágrimas que no paran de caer al menor recuerdo, cada uno de ellos hiere cual navaja rasga el tiempo, retumba tu voz en mi mente ante esa ambigüedad de no querer percibirla para anestesiar el sentir, pero tampoco dejarla de oír por el temor de olvidar su tono.
Se siente que el tiempo se detiene en un adiós amargo que quiebra el corazón, ante ese lamento ancestral que todos hemos oído, pero no siempre lo hemos sentido, no se vive hasta que el epitafio es de un ser querido, las flores de los amigos son hoy testimonio de tus actos y abundan por días, mientras las veo marchitarse junto con la esperanza de que entres gritando mi nombre.
Este día rememora la primera vez que me viste, yo no lo recuerdo porque era el primer día de mi vida, pero como lo describías, siempre me hizo sentir importante, así como me reconfortabas en las peores situaciones, esa ambigüedad que siento ahorita donde me niego a soplar a unas velitas por la analogía a sentir que, al apagarse, con el humo se nuble tu recuerdo, un cumpleaños diferente donde no recibiré tu abrazo.
Por todos los rincones siento el fantasma de tu presencia, pero esta vez es frío, tu recuerdo no me reconforta y dormito con tu foto entre mis brazos con la ilusión de que todo el funeral y el cortejo hubieran sido un sueño, más me despierta un dolor que justifico por la posición o por haber perdido el conocimiento con las mismas prendas con las que te fui a despedir hace tres días.
Tengo fe, que como dijo el doctor, tras la oscuridad y una aceptación serena, tu espíritu comience a descansar, con la convicción que tu misión ha sido cumplida, que me enseñaste no solo a amar, sino a ser una persona de bien que seguiré tu legado y seguirás viviendo por medio de mi.
Hoy tengo una nueva encomienda, a pesar de que tu partida duela, por más que el dolor sea profundo comienzo con ella, hacerte un pequeño homenaje a diario donde te dedico una acción de mi vida que me permite sentirte más cerca, pero sin que el recuerdo lacere la memoria, floreciendo tu amor en un abrazo eterno.