Aureliano García Haros: Contar cuentos como método de enseñanza
Desde Santa Bárbara, el narrador oral ha construido una trayectoria artística y educativa que acerca el arte, la palabra y la memoria cultural a niñas y niños de la región
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Aureliano García Haros, único narrador oral profesional activo en la región sur de Chihuahua / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
Desde el rancho Granadeña en Santa Bárbara hasta escuelas, ferias de libros y teatros de todo el país, Aureliano García Haros ha sido cuentacuentos durante 15 años y con ello, el único narrador oral profesional activo en el sur de Chihuahua. Su trabajo, enfocado sobre todo en las infancias, mezcla literatura, teatro y artes visuales para difundir las trayectorias de personajes locales como la muralista Aurora Reyes y la escritora Nellie Campobello, demostrando que la memoria cultural también puede contarse de forma divertida, cercana y sin perder el asombro.
Originario del rancho Granadeña, Aureliano García Haros ha tejido una vida dedicada al arte en múltiples formas, entendidas no como disciplinas aisladas, sino como herramientas complementarias para el diálogo con la comunidad. Su camino como cuentacuentos comenzó hace más de quince años en Ciudad Juárez, donde inicialmente se formó como escritor de literatura infantil y estudió teatro. En ese proceso, la lectura en voz alta fue el primer puente entre la palabra escrita y el encuentro con el público, especialmente con niñas y niños, antes de descubrir la figura del narrador oral como un oficio con identidad propia.
Ese tránsito se consolidó tras participar en un taller impartido por la actriz chilena Carolina Pizarro, experiencia que le permitió reconocer y apropiarse de las técnicas del cuentacuentos profesional. “Yo inicié como escritor y ya tenía formación teatral, entonces empecé a emplear esas herramientas en la narración”, explicó en entrevista. A partir de ahí, comenzó a desarrollar una técnica personal que combina actuación, ritmo, gesto, improvisación y cercanía, elementos que hoy definen su trabajo escénico y pedagógico.
Para Aureliano, el cuentacuentos no es únicamente alguien que relata historias, sino un mediador cultural que adapta relatos de tradición oral o textos literarios para hacerlos significativos a cada audiencia. “Las historias pueden ser de otros autores o de libros ya escritos, y uno las narra a su forma; a veces se es fiel al texto y otras se transforma para que resulte más atractivo, sobre todo para las infancias”, señaló. En ese proceso, el humor, el misterio y la sorpresa se convierten en recursos fundamentales para sostener la atención y provocar una experiencia viva, lejos de una narración plana o mecánica.
A lo largo de estos quince años, su trabajo lo ha llevado a recorrer escuelas de distintos niveles educativos, desde preescolar hasta secundaria, así como espacios culturales, ferias del libro y teatros en diversas entidades del país. Ha participado en encuentros de alcance nacional como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y la Feria del Libro Infantil y Juvenil de la Ciudad de México, donde ha compartido no solo cuentos, sino reflexiones sobre la importancia de la narración oral como herramienta formativa y social. En estos espacios, su presencia escénica se caracteriza por una relación directa y empática con el público, capaz de generar risa, silencio atento o emoción con mínimos recursos.
La literatura infantil ha sido otro eje central de su trayectoria. Aureliano ha publicado seis libros dirigidos a niñas y niños, varios de ellos traducidos al rarámuri, entre los que destacan RUGA, el mundo de las palabras olvidadas y El efelante mentiroso. “Escribo para las personas de 0 a 100 años o más”, afirma, subrayando que la literatura para las infancias no debe entenderse como un género menor, sino como un espacio donde se construyen sensibilidad, pensamiento crítico y vínculos afectivos con la palabra. Su obra busca rescatar el asombro en un contexto social donde, advierte, muchas veces se pierde la capacidad de mirar lo pequeño y lo cotidiano.
Este compromiso con la diversidad cultural y lingüística se refleja también en su interés por acercar el arte a comunidades donde el acceso a bienes culturales suele ser limitado. En ese sentido, Aureliano concibe su trabajo como un acto educativo que trasciende el aula formal y se instala en patios escolares, canchas, bibliotecas y espacios comunitarios, donde la narración oral se convierte en una experiencia compartida que fortalece la identidad y el sentido de pertenencia.
A través del programa Alas y Raíces, el cuentacuentos Aureliano García Haros rescata la memoria de artistas locales como Aurora Reyes / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
Además de escritor y narrador, Aureliano ha desarrollado una trayectoria constante en las artes visuales y escénicas. Como pintor, ha participado en más de 30 exposiciones individuales y colectivas, mientras que en el teatro ha sido actor en montajes como Los cuervos no se peinan y El cascanueces y el rey Ratón. Estas experiencias, lejos de ser paralelas, dialogan directamente con su labor como cuentacuentos, al incorporar símbolos, corporalidad y construcción de atmósferas que enriquecen la experiencia narrativa, especialmente en proyectos dirigidos a las infancias.
La poesía ocupa también un lugar fundamental en su proceso creativo. Aureliano la describe como “una reina” que habita su pensamiento de manera inquieta y constante. Para él, escribir y leer poesía implica entrar en un estado de reverencia ante lo bello y lo inexplicable de la vida, una práctica íntima que nutre su mirada artística. La pintura, en contraste, la concibe como un arte pausado y celoso, un espacio de contemplación donde los colores hablan cuando las palabras no alcanzan. “Ella va a paso lento y la disfruto así”, confiesa.
Uno de los proyectos con mayor impacto social y educativo en los últimos años ha sido su trabajo para acercar la vida y obra de artistas parralenses a niñas y niños, particularmente la figura de Aurora Reyes. Este proceso surgió a partir de una invitación del Archivo Histórico de Parral, donde se realizó una actividad conmemorativa en la que estudiantes intervinieron una ilustración del “árbol de la vida”, una imagen emblemática de la artista. La experiencia tuvo una respuesta positiva por parte de la comunidad escolar y sentó las bases para su posterior desarrollo.
Más adelante, el proyecto fue retomado y ampliado con el apoyo del programa Alas y Raíces, lo que permitió trabajar con un mayor número de escuelas y comunidades. En una primera etapa, la intervención consistió en transformar el árbol de la vida en un “universo de la vida”, mediante dibujos realizados con gis sobre el suelo de canchas escolares. Posteriormente, ante el interés de los planteles por conservar la experiencia, la actividad se adaptó a lonas impresas que quedaron como memoria permanente en las escuelas. “Es una deuda histórica que tenemos con Aurora Reyes, no solo por su trabajo artístico, sino por su lucha por los derechos de las mujeres y la igualdad”, expresó Aureliano.
El impacto de estos proyectos, explicó, se refleja cuando niñas y niños descubren que una figura artística de relevancia nacional surgió de su propia región. Ese reconocimiento, afirma, genera cambios en la manera en que las infancias se piensan a sí mismas y en las posibilidades que imaginan para su futuro. “Las personas que van adelante sirven como referencia para que otros niños intenten hacer cosas bonitas”, señaló, al destacar el valor del arte como herramienta de transformación social.
El regreso de Aureliano a Santa Bárbara, tras haber construido gran parte de su trayectoria en Ciudad Juárez, estuvo acompañado de incertidumbre sobre la viabilidad de vivir del arte en la región. Sin embargo, la respuesta fue inmediata. “Rápido se corre la voz”, comentó, al explicar que actualmente se dedica de manera principal a contar cuentos y a desarrollar teatro para las infancias. Hoy, es el único cuentacuentos profesional activo en el sur de Chihuahua, una condición que asume no como una distinción personal, sino como una responsabilidad para impulsar procesos culturales sostenidos.
De cara a este 2026, Aureliano se prepara para celebrar quince años como narrador oral con un espectáculo especial de cuentos de misterio, dirigido tanto a público infantil como adulto. La propuesta contempla funciones familiares y otras pensadas exclusivamente para personas adultas, bajo el criterio de madres y padres de familia. Paralelamente, trabaja en la conformación de una compañía de teatro para las infancias en la región, así como en la publicación de nuevos libros de su autoría y en una obra teatral que abordará la temática de las personas desaparecidas, desde una perspectiva sensible y reflexiva.
En su mensaje a jóvenes interesados en dedicarse al arte, Aureliano subraya la importancia de arriesgarse y construir una vida coherente con aquello que les apasiona. “Todo es un riesgo en la vida, y si no lo tomamos nunca vamos a saber si funcionó”, expresó. Para él, el arte no solo es una profesión, sino una forma de buscar la felicidad y de mejorar constantemente a través de la práctica y la experiencia.
Convencido de que el arte debe ser un espacio para crear, proteger y compartir, Aureliano García Haros continúa desarrollando una trayectoria guiada por la ternura, la memoria y el compromiso educativo. “Un día quizá me convierta en arte”, dice, mientras sigue ofreciendo sus historias como pequeños actos de encuentro y reflexión, con la certeza de que cada cuento puede sembrar identidad, sensibilidad y esperanza en quienes lo escuchan.
Aureliano García Haros mantiene una agenda activa de presentaciones, talleres y proyectos culturales en escuelas y espacios comunitarios del sur de Chihuahua. Sus libros y actividades están dirigidos principalmente a las infancias, aunque también desarrolla propuestas escénicas para público adulto, con el objetivo de ampliar el acceso al arte, la narración oral y la memoria cultural como herramientas educativas y comunitarias.