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En la plaza Juárez se pudo observar grandes obras de arte hechas con pirografía. / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
Desde Durango llegó a Parral el arquitecto y artista Raúl Sánchez, un apasionado de la figura de Francisco Villa, quien ha encontrado en la pirografía —el arte de dibujar con fuego— una manera de rendir homenaje al Centauro del Norte. Invitado a participar en la feria instalada en las inmediaciones de la Mina La Prieta y en la zona donde fue asesinado el revolucionario, Sánchez comparte su obra con los visitantes y habitantes de la cuna de la Revolución.
Aunque su formación es en arquitectura y se dedica profesionalmente a la construcción, Raúl ha desarrollado un talento autodidacta en diversas expresiones artísticas como la pintura al óleo, acuarela, escultura y, principalmente, la pirografía sobre madera, cantera y cuero. “Pancho Villa me ha dado para mantener a mi familia”, confiesa con humildad, al explicar cómo la admiración que despierta el general ha hecho de su arte un sustento.
Originario de la Ciudad de México pero radicado en Durango desde hace 17 años, el artista comenzó a representar a Pancho Villa inspirado por el legado histórico de la región. “En Durango nació, pero aquí en Parral lo valoran más”, asegura, convencido de que esta ciudad reconoce con más fervor la figura del revolucionario. Esa fue razón suficiente para traer sus creaciones a la tierra donde Villa fue asesinado un 20 de julio de 1923.
Entre sus obras destaca una imponente puerta de pino pirograbada con la imagen del caudillo, en la que tardó un mes en terminar debido a la complejidad del proceso. “Primero dibujo, saco las proporciones y luego empiezo a quemar poco a poco. No puedo equivocarme, no hay margen de error. Si te equivocas, no se borra”, explica mientras exhibe también retratos en cuero y madera, que requieren entre 20 y 25 días de trabajo cada uno.
Uno de los cuadros hecho con base de pirografía. / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
La pirografía, que en Europa es considerada un arte refinado, en México aún no es del todo reconocida. “Allá se le llama el arte del claroscuro, luz y sombra. Aquí muchos piensan que es algo que sólo hacen los presos. Imagínese, me han preguntado si estuve en la cárcel”, cuenta entre risas. Su dedicación y técnica contradicen esa percepción, mostrando un trabajo detallado, profundo y estéticamente poderoso.
Hasta el momento, las ventas han sido modestas. En los primeros días de feria sólo logró vender una pieza, pero confía en que la visibilidad que le otorga estar presente en los actos conmemorativos de Pancho Villa y la exposición directa en el centro histórico le ayuden a conectar con más personas interesadas en su arte.
Con madera, cuero y fuego como herramientas, plasma la figura del revolucionario. / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
Sánchez destaca que eligió trabajar con pino por ser una madera humilde que se presta para trabajos rústicos, aunque su proceso es más complicado por la resina y la dificultad para quemar con precisión. “Me lastima los ojos, se quema feo, pero me gusta. Es rústico, es revolucionario también, como Villa”, reflexiona.
El arquitecto-artista invita a los parralenses y visitantes a apreciar una técnica poco común en México pero profundamente expresiva, que combina historia, fuego y pasión. En cada pieza, asegura, hay un Villa distinto: el héroe, el mito, el hombre. Su trabajo es más que una artesanía; es una chispa que mantiene viva la memoria del general revolucionario.