La necesidad de entretenimiento por parte de la sociedad de la alta alcurnia le dio a las autoridades de la Nueva España la oportunidad de crear un teatro principal
Para ella, un poema logra su cometido cuando logra estremecer al lector o hacerle sentir identificado con sus emociones más íntimas. / Foto: Cortesía / Margarita Etchechury
La escritora y licenciada en Educación, Margarita Etchechury, narró en entrevista su recorrido como autora, desde los primeros poemas, que escribía para su hermano en la primaria, hasta su consolidación en talleres literarios y ferias del libro nacionales. Con cinco obras publicadas y una larga participación en revistas y antologías, Etchechury considera a la poesía una forma de expresión vital que transforma la experiencia en arte.
Desde su infancia en Parral, la lectura y la escritura formaron parte del entorno familiar de Margarita. Con nostalgia recuerda cómo sus pequeños poemas eran declamados por su hermano durante los honores a la bandera, un gesto que sembró en ella la semilla de la creación literaria. Aunque durante años se concentró en sus estudios y labores docentes, nunca abandonó por completo el hábito de escribir.
Más adelante, ya radicada en la ciudad de Chihuahua, Margarita se integró a talleres literarios, como los dirigidos por Enrique Servín Herrera y el arquitecto Mario Arras. En esos espacios encontró la orientación técnica y emocional que le permitió tomar confianza como escritora. “Uno necesita que alguien la invite, la anime, la exhorte”, señaló, rememorando cómo sus textos fueron seleccionados para su primer libro gracias al apoyo de un maestro en letras.
Su primer libro fue publicado con el respaldo del Instituto de Cultura del Estado y presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la Ciudad de México. Acompañada por las escritoras María García y Regina Castro, Etchechury vivió ese momento como uno de los más emotivos de su carrera, pues la sala donde se presentó su obra estuvo completamente llena, incluso con asistentes escuchando desde otra sala contigua.
Etchechury ha publicado en medios como la revista “Solar, Letras y algo más”, y ha participado en múltiples antologías, entre ellas la del XXV aniversario del taller literario Pablo Ochoa y el “Primer encuentro de mujeres poetas del Estado de Chihuahua”. Sus obras más recientes incluyen “Poemas del atardecer”, “Zapatero remendón” y “Travesuras en poemas infantiles”, así como un minilibro de cuentos titulado Canto de sirenas, poetazo.
Entre sus libros destacan tanto poesía para adultos como literatura infantil. En particular, Zapatero remendón está ilustrado por un diseñador gráfico y dirigido al primer ciclo escolar, con la intención de despertar en los más pequeños el gusto por la lectura desde la ternura y la imagen. “Tiene unos dibujos preciosos”, afirmó con orgullo.
La autora también compartió que sus poemas han sido publicados en revistas y periódicos fuera del estado, como en un diario de Veracruz, gracias a las gestiones del arquitecto Arras, quien difundía los trabajos de sus talleristas en otros espacios literarios. Este tipo de vínculos fortaleció su motivación para continuar escribiendo y compartiendo su obra.
Al reflexionar sobre el significado de la poesía en su vida, Margarita Etchechury la define como una vía profunda de comunicación del alma. “La poesía no necesita explicación. Si alguien te la pide, quizá no le llegó lo que escribiste”, señaló. Para ella, un poema logra su cometido cuando logra estremecer al lector o hacerle sentir identificado con sus emociones más íntimas.
Con una voz serena pero apasionada, Margarita Etchechury confirma que la literatura no solo la acompaña, sino que le da sentido a su vida. Sigue escribiendo, sigue participando, y sobre todo, continúa tocando almas con sus palabras, que son, como ella misma dice, transparencias del espíritu.