Museo de Arte Sacro: 25 años resguardando la memoria histórica del Parral antiguo
Entre óleos del siglo XVII, vestimentas históricas y un cáliz donado por San Juan Pablo II, el recinto conserva una parte esencial del patrimonio cultural
La necesidad de entretenimiento por parte de la sociedad de la alta alcurnia le dio a las autoridades de la Nueva España la oportunidad de crear un teatro principal
Su inauguración fue el 13 de diciembre del año 2000. / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
Desde hace 25 años, el Museo de Arte Sacro de Parral resguarda más de un centenar de piezas religiosas que datan de entre los siglos XVII y XIX, y que son testimonio de la fe y el poder económico de la región durante la época virreinal, como es el caso de un crucifijo de marfil que fue traído de Filipinas a través de la Nao de China y que llegó al Septentrión Novohispano por el Camino Real de Tierra Adentro.
Ubicado en pleno Centro Histórico, sobre la avenida Mercaderes, el Museo de Arte Sacro forma parte del circuito de cinco museos asentados en esta zona de la ciudad, consolidándose como un espacio cultural que, aunque pequeño en dimensiones, concentra una riqueza patrimonial que trasciende lo religioso y se vincula directamente con la conformación histórica de Parral. Desde su inauguración el 13 de diciembre del año 2000, el recinto ha sido un punto de encuentro entre la fe, el arte y la memoria colectiva, al albergar objetos que acompañaron la vida eclesiástica y comunitaria durante más de tres siglos.
El guía del museo, Emmanuel Reynaga, explicó que el valor del recinto radica en la autenticidad de las piezas que conforman la colección, las cuales no solo destacan por su antigüedad, sino por el contexto histórico y social que representan. Entre los objetos más emblemáticos se encuentra un Cristo en la cruz elaborado en marfil novohispano del siglo XVIII, montado sobre una estructura de caoba repintada, con una altura aproximada de 90 centímetros y una longitud de 40 centímetros, cuya procedencia exacta se desconoce, pero que es considerada una obra de valor artístico incalculable por su nivel de detalle y conservación.
La autenticidad de las piezas es lo que otorga el valor al museo. / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
La colección del museo está integrada por más de 100 objetos eclesiásticos y obras de arte sacro, entre los que se incluyen casullas, estolas, ornamentos sacerdotales, copones, patenas y cálices utilizados en celebraciones litúrgicas a lo largo de distintas épocas. Entre ellos destaca un cáliz donado por el papa San Juan Pablo II el 27 de noviembre de 1994 al primer obispo de la Diócesis de Parral, don José Andrés Corral Arredondo, pieza que se ha convertido en uno de los principales símbolos del museo por su significado histórico y espiritual.
Además, el recinto conserva objetos personales y litúrgicos de figuras clave de la iglesia local, como un báculo, un anillo episcopal y un pectoral que pertenecieron a don Francisco Espino Parra, cuyos restos reposan en Parral por decisión personal. Estas piezas no solo documentan la jerarquía eclesiástica de su tiempo, sino que permiten reconstruir la historia institucional de la diócesis y su influencia en la vida cotidiana de la ciudad.
En materia artística, el museo exhibe óleos de los siglos XVII y XVIII provenientes de antiguos templos y conventos que existieron en Parral durante la época colonial, como el Convento de San Francisco —actual Teatro Hidalgo— y el antiguo Colegio de los Jesuitas, hoy Hotel Adriana. Entre las pinturas más relevantes se encuentra una obra de Santo Tomás de Villanueva, traída desde Valencia, España, por Juan Rangel de Biesma, fundador de la ciudad, quien la resguardó originalmente en un recinto privado para su conservación, espacio que posteriormente se convirtió en el Asilo de San Vicente.
Otra de las piezas que despierta el interés de los visitantes es una pintura monumental de los doctores de la Iglesia, San Cosme y San Damián, así como un cuadro de Rangel de Biesma que permanece poco conocido entre la población local. Estas obras, junto con estandartes bordados y pintados a mano, reflejan la religiosidad que llegó a la región con los españoles y que se consolidó como parte esencial de la identidad parralense.
Espineta alemana, del siglo XIX adquirida en 1902 por Pedro Alvarado. / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
El museo también alberga una espineta alemana —órgano de tubo— del siglo XIX, adquirida en 1902 por el reconocido minero parralense Pedro Alvarado para el Santuario de Guadalupe, instrumento que fue traído desde Europa y que continúa llamando la atención por su singularidad y su relación con la historia minera de la ciudad. De hecho, una parte importante del acervo del museo corresponde a objetos religiosos utilizados en la capilla personal de Alvarado, así como copas, prendas y regalos obsequiados a los primeros sacerdotes de Parral durante el siglo XX.
Uno de los ejes centrales de la exposición gira en torno a la Virgen de la Soledad, también conocida como la “Patrona de los mineros”, cuya devoción ha marcado profundamente la historia local. En el museo se resguardan fotografías históricas de su coronación, realizada el 22 de octubre de 1947, cuando por bula papal fue nombrada “Reina de los mineros”. En aquel entonces, Parral contaba con aproximadamente 7 mil habitantes, pero el día de la coronación se congregaron cerca de 40 mil personas, un hecho que evidencia la magnitud de la fe y la cohesión social que generó este acontecimiento.
La reina de los mineros, la Virgen de la Soledad. / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
Entre las piezas más representativas relacionadas con esta devoción se encuentran los vestidos negros que fueron colocados a la Virgen de la Soledad, destacando el atuendo original que lució durante su coronación, así como otro vestido donado por Pedro Alvarado. Estas vestimentas, algunas con más de 60 años de antigüedad, dejaron de utilizarse debido a su peso y fragilidad, pero hoy forman parte del ajuar histórico que permite comprender la evolución del culto mariano en la región.
El rector de la Catedral y encargado del Museo de Arte Sacro, padre Leonel Larios Medina, explicó que la apertura del recinto respondió a la necesidad de resguardar objetos antiguos que ya no podían seguir utilizándose en los templos. “Normalmente en los templos siempre hay objetos antiguos que se van quedando en el inventario y que dejan de usarse por ser frágiles; por eso se vio la necesidad de abrir este museo, adecuando lo que era la gran sacristía del Templo de San Juan de Dios y recopilando este material que hoy forma parte de nuestra historia”, señaló.
Detrás de los objetos también se cuentan historias humanas que llaman la atención. / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
El sacerdote agregó que el museo no solo conserva objetos litúrgicos, sino también historias humanas que han llamado la atención de los visitantes, como dos pequeñas urnas con cenizas de ciudadanos estadounidenses que fueron traídos desde su país por deseo expreso de sus familiares, luego de haber contraído matrimonio en Parral durante una etapa compleja de la región. “Son detalles que hablan de la vida social, de la migración y del papel que la iglesia tuvo en momentos clave de la historia local”, apuntó.
Pese a su valor cultural, el museo enfrenta actualmente una disminución en la afluencia de visitantes. Emmanuel Reynaga indicó que durante el mes de junio se registró la visita de aproximadamente 30 personas, cifra que se busca incrementar mediante estrategias de difusión, reacomodo del mobiliario y la incorporación de mayor información contextual en cada pieza expuesta. Estas acciones forman parte de las actividades contempladas dentro del marco del centenario de la muerte del general Francisco Villa, con el objetivo de fortalecer la oferta cultural de la ciudad.
La colección del museo está integrada por más de 100 objetos eclesiásticos y obras de arte sacro. / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
De acuerdo con datos compartidos por el encargado del museo, en México la afluencia a museos pasó de 13 millones de visitantes en 2020 a 16.1 millones en 2022, lo que refleja un interés creciente por los espacios culturales a nivel nacional. En este contexto, el Museo de Arte Sacro de Parral busca posicionarse como una alternativa que permita comprender la historia de la ciudad desde una perspectiva integral. “No se puede contemplar toda la historia de Parral sin mencionar el arte sacro”, afirmó Reynaga.
El museo cuenta con el respaldo del Gobierno del Estado y con el apoyo de operadores turísticos como el PyOjito y el Tranvilla, que incluyen el recinto en sus recorridos por el centro histórico. Las autoridades eclesiásticas y culturales hicieron un llamado a la ciudadanía para redescubrir este espacio, recorrerlo en familia y valorar el arte sacro como una expresión viva de la identidad, la fe y la historia de Parral.
Más allá de su valor religioso, el Museo de Arte Sacro de Parral funciona como un archivo material de la vida social, económica y cultural de la ciudad, pues gran parte de las piezas que resguarda están directamente vinculadas con momentos clave de su desarrollo histórico, como la minería, la migración, la consolidación urbana y la organización comunitaria en torno a la iglesia.
Cada objeto —desde los retablos de oro en forma de corazones obsequiados como agradecimiento por favores atribuidos a la Virgen de la Soledad, hasta las imágenes de santos como San Antonio de Padua, San Isidro Labrador o la Virgen de Zapopan— permite reconstruir las prácticas de fe que acompañaron a generaciones enteras de parralenses. En este sentido, el museo no solo conserva arte, sino también testimonios de una religiosidad popular que se manifestó en donaciones, promesas, exvotos y ofrendas, muchas de ellas realizadas por familias mineras que encontraron en la iglesia un espacio de refugio espiritual frente a los riesgos de su actividad.
El museo cuenta con el respaldo del Gobierno del Estado y con el apoyo de operadores turísticos como el PyOjito y el Tranvilla / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
La presencia de objetos donados por la comunidad, así como de piezas pertenecientes a sacerdotes que impulsaron la construcción de templos emblemáticos como la Catedral de Guadalupe o el templo de Nuestra Señora de Fátima, refuerza la idea de que el museo es un reflejo directo del vínculo entre fe y vida cotidiana. En un contexto donde el turismo cultural y la preservación del patrimonio enfrentan nuevos desafíos, este recinto se erige como una oportunidad para repensar la manera en que Parral narra su propia historia, integrando el arte sacro no como un elemento aislado o exclusivamente religioso, sino como una dimensión fundamental para comprender la identidad colectiva de la ciudad y el papel que la iglesia ha tenido en su configuración social a lo largo de más de cuatro siglos.
Actualmente, el Museo de Arte Sacro se encuentra abierto al público de lunes a viernes de 4:00 a 6:00 de la tarde, y los sábados de 10:30 de la mañana a 1:00 de la tarde. La entrada es gratuita y únicamente se solicita una cooperación voluntaria, lo que lo convierte en un espacio accesible para locales y turistas interesados en conocer una parte fundamental del patrimonio histórico y espiritual de la ciudad.