Pachita, la curandera de Parral que era poseída por Cuauhtémoc para sanar gente
Bárbara Guerrero conocida como Pachita, originaria de Parral, Chihuahua, fue una sanadora psíquica que realizaba supuestos trasplantes de órganos con un cuchillo de cocina y sin anestesia
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Las "cirugías" psíquicas de Bárbara Guerrero fascinaron a científicos y miles de pacientes / Foto: Twitter / @AliSabagmx
Parral es una región rica en cultura, historia y personajes emblemáticos. Es una ciudad pequeña que sobresale especialmente por su papel en las épocas revolucionarias, pero que también ha dejado su huella en el deporte y el arte. Sin embargo, un ámbito destacado y frecuentemente olvidado es el esoterismo. Aunque no lo parezca, la ciudad de Parral ha sido cuna de grandes figuras que se adentran más en el terreno de lo místico y lo tenebroso que en el lado de la ciencia.
Un personaje que sobresale en el colectivo popular es Pachita, cuyo nombre real era Bárbara Guerrero. Las historias relatan que realizaba complejas operaciones a quienes lo necesitaran, desde simples curaciones para la gripe hasta trasplantes de órganos en vivo. Cientos, o quizás miles, de personas fueron sanadas por sus manos.
Lo más asombroso es que Pachita no era una médica convencional. Sus intervenciones quirúrgicas se realizaban en un cuarto oscuro, sobre un catre y, en lugar de bisturí, utilizaba un cuchillo de cocina y nunca usaba anestesia. Según sus pacientes, todo era ejecutado psíquicamente: Pachita aseguraba que era poseída por el espíritu del emperador azteca Cuauhtémoc, al que ella llamaba “El hermanito” Esta posesión le permitía, de algún modo, materializar órganos humanos e integrarlos al cuerpo de sus pacientes, curándolos sin dejar una sola cicatriz.
Pachita realizaba complejos trasplantes de órganos con un cuchillo de cocina en total oscuridad / Foto: Twitter / @Julioqc
Rápidamente, Pachita se convirtió en un fenómeno nacional e internacional, atrayendo la atención de importantes investigadores en el ámbito de lo místico y científico. Figuras como el doctor Jacobo Grinberg, el psicólogo estadounidense Stanley Krippner y el antropólogo cubano Alberto Villoldo buscaron explicaciones, encontrando a su paso más misterio de lo que pudieron dilucidar.
Lo que pocos saben es que Bárbara Guerrero era oriunda de la “Capital del Mundo“: nació en Parral, Chihuahua, a principios del siglo XX. Quedó huérfana y fue abandonada por sus padres, pero fue adoptada por un hombre de origen africano, quien se encargó de guiarla en las ramas de lo místico, enseñándole a trabajar con la materia y la energía psíquica.
Tiempo después, se mudó a la capital del país, donde pudo profundizar en sus “artes”. Su oficio como sanadora surgió tras años de tener diversos empleos, desde cabaretera hasta limpiadora de casas; fue en estos últimos lugares donde pudo demostrar sus habilidades curativas, ganándose poco a poco un nombre en la sociedad.
Miles de personas afirmaron haber sido curadas por Pachita, quien atribuía sus habilidades a la posesión del espíritu de Cuauhtémoc / Foto: Twitter / @AliSabagmx
Años más tarde, Pachita regresó a Parral, causando gran revuelo. Vivió en la colonia del Parque, en una casa donde una renombrada familia le permitió residir y le otorgó un espacio para un consultorio psíquico. Allí se formaban filas de hasta 150 personas, muchas cargadas de miseria y aferradas a una última esperanza de sanación. Un gran número de ellas fue curado; otras, tristemente, no lo lograron.
Es importante destacar que su consultorio y el lugar de sus operaciones no coincidían: el primero era muy iluminado, pero las intervenciones requerían concentración total y oscuridad absoluta. Pachita realizaba estas operaciones psíquicas donde ahora se encuentra el asilo San Vicente, lo que nos hace preguntarnos si algún vestigio de esa energía pervive en el lugar.
Bárbara Guerrero regresó al centro de México, donde falleció en circunstancias misteriosas un 29 de abril de 1979. Se cuenta que, dos días después de su deceso, su cuerpo seguía caliente, lo que sembró la duda sobre si realmente había muerto. Sin embargo, el tiempo confirmó su fallecimiento.
Curaciones y trasplantes en vivo que aún buscan una explicación racional / Foto: Twitter / @AliSabagmx
Personas cercanas a ella también murieron o desaparecieron en circunstancias enigmáticas. Tal fue el caso del científico Jacobo Grinberg, quien desapareció el 8 de diciembre de 1994, justo después de desarrollar su teoría sobre Pachita. Su hipótesis era que la habilidad de Pachita era el resultado de la interacción entre dos realidades: la presencia de un campo neuronal alrededor de los cerebros y la existencia de una red espacio-temporal que la sanadora lograba cruzar y alternar.
Para algunos, una esperanza; para otros, quizás un fraude o un producto de la consciencia popular. No obstante, no cabe duda de que Bárbara Guerrero, alias Pachita, fue un fenómeno social que nos dejó la profunda duda de ¿qué es la realidad? y si ¿hay algo más allá de ella?