Culturalunes, 3 de marzo de 2025
Una caminata de fe: Plácido Estrada, de 74 años, emprende viaje de Parral al Pueblito del Tizonazo
Comenzó una travesía de más de 130 km que había abandonado por años, pero que este 2025 retoma con renovada devoción
Comenzó una travesía de más de 130 km que había abandonado por años, pero que este 2025 retoma con renovada devoción

Con una chamarra para protegerse del frío matutino, un gorro cubriéndole la cabeza, y un pañuelo naranja atado a su pantalón para que los automovilistas lo distingan, Plácido Estrada Granados, de 74 años de edad, emprendió nuevamente el camino hacia el Pueblito del Tizonazo recorriendo alrededor de 134 kilómetros a pie. Su andar pausado pero decidido se hizo notar en la carretera Matamoros, a la altura del parque industrial, donde comenzó una travesía que había abandonado por varios años, pero que este 2025 retoma con renovada fe.
Plácido cumplió durante dos décadas la tradición de visitar al Señor de los Guerreros, pero en los últimos años, problemas familiares y personales lo alejaron del recorrido. Ahora, con el firme propósito de cumplir con su promesa, vuelve a emprender la caminata, solo y con la esperanza de llegar el próximo miércoles a su destino. “Tengo comprometido que mientras tenga vida, tengo que ir”, dijo con convicción.
La travesía no es sencilla. Partió desde la colonia CNOP en Parral a las siete de la mañana, con rumbo a su primera parada en la comunidad de Los Charcos. Allí descansará antes de continuar hasta El Presón y finalmente llegar al Pueblito del Tizonazo, tras recorrer aproximadamente 134 kilómetros de distancia. En el trayecto, su hija y su yerno lo estarán esperando en ciertos puntos para proporcionarle alimento y apoyo, aunque la caminata la realiza en solitario, como un acto de sacrificio y devoción.
Para soportar la jornada, Plácido se preparó con cobijas y agua para mantenerse hidratado. “Ya tenía rato que no venía y tengo que venir a ver al Señor, a reportarme”, comentó con voz serena. La distancia y el tiempo no han mermado su determinación, pues su devoción sigue intacta a pesar de los años de ausencia.
El esfuerzo físico es considerable, pero Plácido asegura que aún tiene fuerzas para completar el trayecto. “Por eso agarré un taje temprano en la mañana”, explicó al referirse a su estrategia para evitar el desgaste extremo durante el día. El sol es otro reto, por lo que lleva su gorro para protegerse en las horas más intensas.

Durante los 20 años que realizó esta peregrinación, la fe fue su principal motor. Ahora, tras un largo paréntesis, siente que es momento de regresar a esa senda de devoción que había dejado en pausa. No se trata solo de una manda, sino de un compromiso que ha decidido retomar hasta que su cuerpo ya no se lo permita.
El próximo miércoles, si todo transcurre como espera, Plácido llegará al Pueblito del Tizonazo y se postrará ante el Señor de los Guerreros, como lo hizo durante tantos años. Su historia es reflejo de la devoción que mueve a muchos creyentes, quienes, a pesar de las dificultades, encuentran el camino de regreso a su fe.
Con cada paso en la carretera, Plácido no solo avanza en kilómetros, sino en la reafirmación de su compromiso. Su andar solitario, marcado por la resistencia y la fe, es una muestra del sacrificio y la fortaleza que la devoción puede inspirar en quienes encuentran en ella una razón para seguir adelante.