El bolsillo del consumidor: es inevitable que el precio final aumente. Esos productos “baratos” (ropa, utensilios, gadgets) dejarán de serlo tanto. Si un importador antes pagaba un 0% o un impuesto bajo por traer calzado sintético y ahora debe pagar un 35%, ese costo se trasladará a quien compra el producto en el mostrador.
La competencia local: aquí está la oportunidad para el comercio parralense. Durante años, el comerciante local ha sufrido para competir con precios que a veces están por debajo del costo de producción. Estos aranceles buscan nivelar la balanza. Es el momento para que los emprendedores locales y la industria chihuahuense recuperen terreno, ofreciendo calidad y garantía que los productos “desechables” no siempre ofrecen.
Inflación sectorizada: al subir el costo de los insumos importados, podríamos ver un ligero repunte inflacionario en sectores específicos de la ciudad, afectando el poder adquisitivo de las familias que dependen de estos bienes de bajo costo para su día a día.