El fiscal de la Zona Occidente, Juan Carlos Portillo, informó que se cuenta con datos precisos sobre la identidad de uno de los agresores, quien además tiene una orden de aprehensión por delitos de alto impacto
De acuerdo con personas cercanas, la detención de Bertha G.F. habría estado relacionada con asuntos migratorios, sin que se precise si corresponde a una orden de aprehensión vigente o a una revisión rutinaria
Una madre ha denunciado que su hija requiere un hospital ya que se encuentra enferma. / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral
Tras el bloqueo instalado en la carretera Jiménez–Torreón por productores agrícolas, continúan acumulándose testimonios de personas que viven situaciones de urgencia mientras esperan poder cruzar. Entre ellos, adultos mayores, enfermos y familias que viajan largas distancias y que aseguran estar siendo afectadas a pesar de que los manifestantes han reiterado que su intención “no es perjudicar al pueblo”.
Una de las afectadas es Ángeles Rodríguez, quien viaja desde Ciudad Juárez junto a su madre de 86 años después de ir al funeral del último hermano de la familia. Ángeles relató que cada minuto detenido en la fila representa un riesgo para la salud de su madre, a quien deben bajar constantemente para llevar al baño o hidratarla debido a su edad. “Todos tenemos compromisos, trabajos, familias. Mi mamá acaba de perder a su último hermano varón y tenemos que llegar. Ella tiene 86 años, es de la tercera edad”, expresó.
La mujer detalló que, además del desgaste emocional, la situación se vuelve más complicada por las necesidades fisiológicas y el calor: “Hay personas que traen niños, y entre el estrés, el hambre y el baño, todo se complica. Entendemos la manifestación, pero aquí están afectando directamente a quienes no tenemos culpa”, señaló.
Rodríguez aseguró que ya se acercó a dialogar con los manifestantes para pedir la oportunidad de avanzar debido a la condición de su madre, pero la respuesta no fue alentadora: “Son amables, sí, pero dicen que debemos entenderlos. Yo los entiendo… pero ¿quién me entiende a mí con mi madre así?”, cuestionó, mientras explicaba que ya llevaban casi una hora detenidas.
Otro caso es el de Leonor Villegas, quien viaja desde Ceballos con una menor enferma que debía ser trasladada a un hospital. Mientras esperaba a ser reubicada hacia otra vía, explicó que el dolor de la niña comenzó a intensificarse durante la espera. “La traigo enferma, me urge llegar al hospital. Ya empezó con el dolor otra vez, es un dolor muy fuerte”, narró.
Aunque la familia apenas tenía unos minutos detenida, Leonor informó que la incertidumbre y el temor por la salud de la menor la llevaron a buscar alternativas: “No hemos ido a hablar con ellos porque lo que queremos es llegar rápido. Nos dijeron que quizá puedan movernos por otro lado”, indicó.
Ambos testimonios reflejan la tensión que se vive en el punto de bloqueo, donde la necesidad de los manifestantes por ser escuchados se topa con la urgencia de quienes requieren pasar por motivos de salud, emergencias familiares o compromisos inaplazables. La mezcla de cansancio, calor y preocupación ha generado momentos de frustración entre los conductores.
Mientras el diálogo entre autoridades y productores sigue sin una solución inmediata, los afectados continúan acumulándose a lo largo de la carretera. Familias, pacientes y adultos mayores permanecen a la espera de que se habiliten pasos intermitentes que permitan aliviar la situación, en una jornada que se ha convertido en un desafío tanto para los manifestantes como para quienes necesitan urgentemente seguir su camino.