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Pivotear significa probar o testear, algo invaluable en el mercado. / Foto: Cortesía / CIIE
El coordinador del Centro de Innovación e Incubación Empresarial (CIIE) del Instituto Tecnológico de Parral, Gabriel González, explicó que todo emprendedor debe aplicar una fórmula obligada antes de invertir grandes cantidades de dinero: Producto Mínimo Viable (P.M.V) + Pivotea Muchas Veces (P.M.V). Este método, señaló, permite validar una idea de negocio en la práctica y decidir con fundamentos si el proyecto tiene futuro o si es mejor ajustarlo o no iniciarlo.
Al respecto, Producto Mínimo Viable, hace referencia al producto en físico que se desea vender, es decir, una pequeña muestra que se pueda compartir a potenciales clientes para conocer su opinión, mientras que Pivotear Muchas Veces, significa realizar pruebas constantes y variadas en el mercado para perfeccionar el producto que se piensa vender.
González indicó que esta fórmula resulta clave para quienes ya tienen una idea clara de negocio, pero aún no la han probado en el mercado. Aplicarla puede evitar pérdidas económicas, reducir riesgos y frenar proyectos que, aunque bien intencionados, no cuentan con aceptación real, evitando así que se sumen a la estadística de empresas que no logran sobrevivir su primer año.
El coordinador del CIIE recordó que este enfoque lo aprendió durante un diplomado de emprendimiento impartido por el especialista español Néstor Guerra, basado en la metodología Lean Startup, desarrollada por Eric Ries, la cual prioriza la experimentación y el aprendizaje rápido antes de realizar inversiones fuertes.
Explicó que el primer P.M.V., Producto Mínimo Viable, consiste en tener el producto real y disponible para el público, no solo la idea. Es decir, el emprendedor debe producir aquello que desea vender para que los posibles clientes puedan conocerlo, probarlo y opinar sobre él, ya sea un alimento, un artículo o cualquier bien o servicio.
Detalló que no basta con explicar a familiares, amigos o socios potenciales cuánto se piensa vender, a qué precio o en qué lugar, si no se presenta el producto en físico. Sin esa evidencia tangible, dijo, es difícil generar confianza o interés real en una idea de negocio.
Una vez desarrollado el Producto Mínimo Viable, el emprendedor debe aplicar el segundo P.M.V., que significa Pivotea Muchas Veces, lo cual implica realizar pruebas constantes con el mercado. Este proceso se centra en mostrar el producto, venderlo en pequeño volumen y analizar las reacciones, comentarios y hábitos de compra de los clientes potenciales.
Entre las formas de pivoteo mencionó la venta a familiares y amigos, la promoción en redes sociales bajo pedido o la participación en eventos comunitarios, con el fin de identificar qué gusta, qué no y qué debe modificarse. Cada prueba ofrece información valiosa para mejorar el producto antes de su lanzamiento formal.
Finalmente, Gabriel González enfatizó que de cada opinión del cliente se debe aprender y realizar ajustes para el siguiente intento. Subrayó que saltarse este proceso es un error grave, ya que contar con un Producto Mínimo Viable y pivotear constantemente es indispensable para construir emprendimientos más sólidos, rentables y con mayores probabilidades de éxito.