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Con un mensaje de conversión y creer en el evangelio se llevó a cabo la misa de este Miércoles de Ceniza / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Este miércoles, la comunidad católica celebra el Miércoles de Ceniza, fecha que marca el inicio de la Cuaresma, un período de 40 días de preparación espiritual para la Pascua. Durante la misa, el sacerdote impuso la ceniza en la frente de los fieles con la frase: “Conviértete y cree en el Evangelio”, invitando a la reflexión, el arrepentimiento y la renovación de la fe.
En su mensaje, el celebrante explicó el simbolismo de este tiempo litúrgico, destacando que el color morado de las vestiduras sacerdotales representa penitencia y preparación. Comparó la Cuaresma con el Adviento, mencionando que así como en diciembre los creyentes se preparan para la llegada de Cristo, ahora deben purificar su corazón para recibir la nueva vida que trae el Señor con su resurrección.
El sacerdote recordó que el número 40 tiene un significado profundo en la Sagrada Escritura, pues hace referencia a los 40 años que el pueblo de Israel pasó en el desierto antes de llegar a la Tierra Prometida. “Fue un tiempo de purificación, de educación en la libertad y el amor”, señaló. Asimismo, destacó que Jesús también pasó 40 días en el desierto antes de iniciar su ministerio público.
Decenas de feligreses acudieron a recibir la ceniza y así iniciar la cuaresma / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
El mensaje central de la homilía fue el llamado a la conversión, haciendo énfasis en las palabras del profeta Joel: “Rasgad el corazón, no los vestidos”. Con ello, el sacerdote subrayó que Dios no solo mira las apariencias externas, sino el estado del corazón humano, donde se generan tanto las guerras y rencores como la paz y el amor.
Se mencionaron tres prácticas esenciales que deben vivir los fieles durante la Cuaresma: la limosna, la oración y el ayuno. En relación con la primera, se destacó la importancia de ayudar a los más necesitados, no solo con lo material, sino también con tiempo y atención, haciendo especial mención a los jóvenes atrapados en las adicciones, a quienes describió como “nuevos pobres, deambulando sin rumbo por causa de la droga”.
Sobre la oración, se exhortó a los creyentes a encontrar en ella fortaleza y paz en medio de los problemas cotidianos, desde conflictos familiares hasta preocupaciones laborales. “La oración es oxígeno para el alma”, expresó el sacerdote, señalando que la misa es la forma más completa de oración, pues une a la comunidad en la entrega a Dios.
En cuanto al ayuno, se explicó que va más allá de la abstinencia de alimentos, pues también implica dominar impulsos y evitar el consumismo innecesario. “El ayuno nos recuerda que el espíritu debe estar por encima de lo material”, afirmó, llamando a los fieles a darle prioridad a los valores espirituales sobre los placeres pasajeros.
Finalmente, el sacerdote invitó a recibir la ceniza con humildad y un espíritu de conversión sincera. “El mundo es caduco, la vida pasa, pero lo más importante es nuestro corazón y nuestra alma”, enfatizó. Con este mensaje, la Iglesia exhorta a los creyentes a vivir la Cuaresma con una actitud de penitencia no basada en castigos físicos, sino en la superación del egoísmo y la apertura a los demás.