“No es que falte agua: lo que falta es planeación”
El problema no se originó en la JMAS sino que se originó hace 30 años: Colegio de Valuadores
Del otro lado, el vicepresidente del Colegio de Especialistas en Valuación Carlos Alberto Ulloa Schaefer, es categórico: la encuesta confirma la percepción, pero la explicación no debe quedarse ahí.
Eso significa que Parral ha crecido 30 años sin actualizar su modelo territorial, sin revisar si podía sostener fraccionamientos nuevos, sin proyectar servicios, transporte, drenaje ni saneamiento.
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La falta de agua más que ser una causa, podría ser un consecuencia del desorganizado crecimiento urbano. / Foto: Adrián Barrón / El Sol de Parral
Una encuesta presentada en el proceso del Plan de Desarrollo Urbano 2050 muestra que más de la mitad de la población encuestada identifica la falta de agua como el principal problema del crecimiento de Parral. Sin embargo, especialistas y el mismo director ejecutivo de la JMAS advierten que el verdadero obstáculo no es la escasez del recurso, sino 30 años de planeación desorganizada que ha prevalecido hasta estos días.
El diagnóstico fue revelador y contundente: el 57.33% de poco más 300 encuestados considera que la falta de agua es el mayor problema para el desarrollo de Parral. Esa cifra, presentada en la mesa de trabajo del Plan de Desarrollo Urbano con visión al 2050, encendió una discusión que va más allá de la percepción ciudadana.
En este sentido, se cuestionaron a varias fuentes para determinar si realmente el agua es la barrera central del crecimiento en la ciudad o es el síntoma de un problema estructural más profundoque el reflejo de los resultados de la encuesta.
Pero detrás del dato se encuentran procesos acumulados durante décadas: autorizaciones de fraccionamientos sin verificar la capacidad hídrica, infraestructura insuficiente, crecimiento hacia zonas elevadas, falta de saneamiento y una ciudad que avanzó sin revisar si tenía con qué sostener ese avance. Dos voces desde ámbitos distintos —el técnico y el privado— ayudan a entender por qué el agua se volvió el rostro más visible de un problema más amplio.
La ciudad ha crecido hacia zonas donde suministrar agua y servicios básicos se dificulta. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Desde la JMAS, el director ejecutivo Arturo Gaytán Ornelas reconoce que la percepción ciudadana es real: la gente abre la llave y simplemente no sale agua. Pero asegura que reducir el problema a una falla operativa es incompleto. Para él, la encuesta refleja una consecuencia, no la causa.
“Yo soy de la idea de que Parral sí puede crecer, pero tiene que ser un crecimiento planeado y autorizado por Conagua para nuevas fuentes de abastecimiento”, señala. Asimismo, explica que la Junta ha tenido que “tantear” sectores para mover agua de zonas que siempre la tienen hacia colonias que carecen de esta, un método improvisado que evidencia una infraestructura que se quedó corta ante la expansión urbana.
Gaytán Ornelas detalla que la JMAS tiene tres solicitudes en Conagua para explorar nuevos pozos, trámites que siguen en espera. Sin concesiones nuevas, dice, no hay forma de proyectar el crecimiento que la ciudad necesita. La falta de agua, afirma, está directamente relacionada con años de permitir desarrollos habitacionales sin garantizar primero la disponibilidad del recurso.
“Si tú lo analizas bien, el crecimiento de la ciudad no se frenó por falta de agua, sino por falta de planeación”, sostiene. Para él, la raíz del problema está en un dato que la ciudad ha normalizado: el Plan de Desarrollo Urbano vigente es de 1994-1995.
Carlos Ulloa asegura que la falta de crecimiento de Parral es porque no hay planeación en tema urbano. / Foto: Luis Murillo / El Sol de Parral
Muchos desarrollos, afirma, se autorizaron sin consultar a la Junta si tenía capacidad de abastecimiento: “¿De quién es la responsabilidad entonces? No es del constructor y no es de la Junta. Es de quien otorgó permisos sin sustento técnico.”
Ulloa agrega algo que la encuesta también sugiere entre líneas: No basta con tener agua para que una ciudad crezca: “Puedes construir 500 viviendas y ponerles un pozo de 5 litros por segundo, ¿pero qué pasa si esa gente no tiene dónde trabajar, si la ciudad no tiene infraestructura económica, si el transporte es ineficiente o la seguridad insuficiente? El crecimiento urbano no se sostiene sólo con casas”.
Ambas voces coinciden en que Parral expandió su mancha urbana de forma vertical, hacia lugares donde la infraestructura natural y técnica no lo permitía. Se desarrollaron colonias por encima de la cuota máxima o sin redes adecuadas. En catastro y Desarrollo Urbano existen planos que contemplan agua, pero sin certeza real de suministro. Eso impulsó una ciudad que creció hacia donde era más barato construir, no hacia donde era más viable abastecer.
El Plan de Desarrollo Urbano que tiene Parral actualmente es de 1994-1995. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
La encuesta, al mostrar que el agua es el problema visible, confirma cómo este rezago pega primero en la vida diaria. Si no hay trabajo, transporte o seguridad, el impacto es gradual; si no hay agua, el impacto es inmediato.
Para los especialistas, el Plan de Desarrollo Urbano 2050 llega tarde, pero aún a tiempo para corregir la ruta. La encuesta es una fotografía del sentir ciudadano, pero también un mapa de prioridades que deben interpretarse con visión técnica.
Gaytán insiste en que las nuevas concesiones de agua deben ser el punto de partida para autorizar cualquier expansión. Ulloa advierte que debe atenderse también la economía, la infraestructura, el saneamiento, la movilidad y la seguridad. “Si sólo atendemos el agua, volvemos a ver la ciudad desde un enfoque demasiado pequeño”, resume.
Y así, mientras los números de la encuesta señalan problemas inmediatos, las voces expertas recuerdan que la verdadera pregunta no es si Parral tiene agua suficiente hoy, sino si está construyendo la ciudad que podrá sostenerse mañana.