Localjueves, 19 de marzo de 2026
Cumple obispo Mauricio Urrea cinco años en la Diócesis de Parral
El líder religioso destaca el combate a la secularidad como el principal desafío durante su labor pastoral regional
El líder religioso destaca el combate a la secularidad como el principal desafío durante su labor pastoral regional

A cinco años de haber sido elegido por el Papa Francisco, el obispo de la Diócesis de Parral, Mauricio Urrea Carrillo, compartió que el mayor reto al que se ha enfrentado en esta misión pastoral fue combatir la secularidad, es decir, una idea popular en la población que consiste en vivir al día y no prever un futuro junto a Dios. “He visto frases como: Bebe y come que la vida es breve y entiendo por qué hay separación del pueblo de Dios”, afirma el prelado, quien narró que en la pandemia se enfrentó a otro reto en el que puso a prueba la fe de los feligreses para salir abantes. No obstante, continúa en el barco del pastoreo en toda la Diócesis y hoy en su quinto aniversario recuerda que la caridad de Dios es inmensa y en unidad se logra salir adelante.
El obispo de la Diócesis de Parral, Mons. Mauricio Urrea Carrillo cumple cinco años de haber sido encomendado para la misión pastoral como obispo y a su vez, como responsable de la Diócesis y en entrevista, externó los retos a los que se ha enfrentado y su experiencia dentro del ámbito religioso, misma que lo ha llevado a exponer ponencias en países europeos como Italia, además de también haber visitado Roma y la Santa Sede, el Vaticano, tras llamados del Santo Padre.
En entrevista, monseñor señaló que realizaba sus labores como presbítero en la región de Nogales, Sonora cuando fue elegido por el Papa Francisco para ser obispo de la Diócesis de Parral; “Me cayó enteramente de sorpresa la designación porque es un proceso muy minucioso para que te elijan”, afirmó el prelado y explicó que la Santa Sede a través de la oficina de la Nunciatura Apostólica lleva a cabo más de cien entrevistas a personas relacionadas al posible obispo; desde sacerdotes compañeros hasta la misma familia pero todo es mediante el secreto pontificio en el que nadie de los involucrados puede decir algo al respecto. “Pero alguien lo soltó y me enteré”.
Urrea Carrillo compartió que al aceptar el cargo fue enviado de Nogales, Sonora a Hidalgo del Parral en Chihuahua, ciudad que a partir del 19 de marzo del 2021 sería su casa. En ese tiempo, narró, había una crisis postpandémica que obligaba a todos los sectores de la ciudad a reformular sus procedimientos de operación y para la Iglesia no fue diferente. Por lo anterior, dijo que entre las primeras acciones que realizó fue presentarse y conocer a todos los sacerdotes de la Diócesis y esta jornada fue individual. “Pasa a uno por uno a la oficina y les preguntaba su nombre, su trayectoria y su forma de trabajar (…) primero tenía que presentarme con ellos, luego con el Pueblo de Dios y después con la sociedad en general”, relató.
El obispo de Parral contó que su trayectoria en el cargo ha sido extensa pero siempre obedeciendo al Santo Padre quien, en una de las reuniones quinquenales les instruyó a escuchar a Dios, a sus compañeros sacerdotes, y a la Iglesia y que, tomando el consejo en consideración, durante su trayectoria ha recorrido todos los municipios que conforman la Diócesis de Parral tanto los que se encuentran en la región serrana como los cercanos a la ciudad.
De este modo, explicó que con base a su andar detectó que en la Diócesis, al igual que otras regiones del país, se combate a la secularidad. Dicho concepto se concentra en la experiencia personal, la ética humana, la naturaleza y la autonomía para vivir una espiritualidad vivida en lo cotidiano sin depender de creencias, es decir, que las personas dejan de creer en Dios para vivir y lo hacen con su propia regulación. Para describirlo, el prelado refirió que existen frases como “Come y bebe que la vida es breve” lo que para él significa no pensar en un mañana ni el futuro, mucho menos que se considere la vida espiritual como del alma después de morir carnalmente.
Recordó que décadas atrás se decía entre las revistas y periódicos de la época que estaban en la secularización, es decir, la etapa en la que algo está llegando y destacó que en la segunda década de los 00´s se consolidó la palabra y ahora se refieren como secularidad, es decir, que ya es normalizado.
En este contexto, el obispo reiteró que, pese a los desafíos actuales, la Iglesia mantiene su labor de acompañamiento en medio de los cambios sociales, al considerar que la fe continúa siendo un elemento fundamental para la vida comunitaria. Señaló que su compromiso al frente de la diócesis es seguir fortaleciendo el vínculo con los fieles y responder a las nuevas realidades con cercanía y apertura, al tiempo que destacó que “la caridad de Dios es inmensa y en unidad se puede salir adelante”, mensaje con el que reafirmó su convicción de continuar su misión pastoral en la región.