Desafían estudiantes de la UTT rezago educativo; el 64% pertenece a una etnia indígena
Con la UTT, los rarámuri ya no son solo receptores de asistencia, sino sujetos activos de su propio cambio, convirtiéndose en agentes de transformación para su comunidad a través de la educación
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El cien por ciento de los estudiantes están becados en la Universidad. / Foto: Cortesía / UTT
El 64% de los 618 alumnos matriculados en la Universidad Tecnológica de la Tarahumara, ubicada en el municipio serrano de Guachochi, son de origen indígena, principalmente de los pueblos rarámuri, ódame y otomí. A decir del rector Servando Chávez, la mayoría de estos jóvenes tienen interés en especializarse en disciplinas como agricultura, enfermería y turismo ya que las consideran necesarias para impulsar el desarrollo de sus comunidades que se encuentran apartadas del plantel, por lo que se les beca al 100% y son asistidos en una casa para estudiantes.
En la Sierra Tarahumara las oportunidades de estudio y deprofesionalización son escasas, fenómeno que ha sido combatido por parte del Gobierno del Estado cuando en 2010 inauguró la primera universidad pública en Guachochi, convirtiéndose en un ícono del estudio profesional de miles de rarámuri, tarahumaras, ódamis y mixtos quienes han aprovechado los programas académicos para aumentar sus conocimientos y adquirir el título de ingeniería o licenciatura.
La Universidad Tecnológica de la Tarahumara se inició funciones en 2010 impulsada bajo un financiamiento de inversión a cargo del Gobierno del Estado, en ese entonces bajo el mandato del entonces gobernador José Reyes Baeza, quien a través del Congreso del Estado emitió un decreto en el que creó la institución educativa. Entre los objetivos oficiales se establecieron el impartir educación pública del nivel Técnico Superior y la Licenciatura.
En el antecedente jurídico se mencionó que la orden para su creación, o sea el decreto, se emitió el día 18 de diciembre del 2009, y al año inmediato después inició funciones ofertando las carreras de Manejo Forestal Sustentable, Tecnología Ambiental, Agricultura Sustentable y Protegida, Turismo y Enfermería y desde entonces ha sido una puerta para que muchos rarámuri puedan desarrollarse y superarse profesionalmente.
Durante 15 años, la institución se ha convertido en una opción no solo para los habitantes de Guachochi, sino que su alcance llega hasta municipios vecinos por ejemplo, Guadalupe y Calvo, Batopilas, Urique, Nonoava, Balleza, entre otros. Y dicho sea de paso, Leopoldina Gutiérrez, una estudiante de la licenciatura en Turismo, explicó que para ella es todo un reto el aprendizaje pero que no son barreras, pues el interés y las ganas de desarrollarse son mayores.
La Universidad Tecnológica de la Tarahumara a través de su rector, Servando Chávez Tiznado, informó que han hecho trabajos de alto alcance para promocionar a la escuela y que los programas académicos puedan llegar a los sectores con mayor necesidad de esta índole; destacó que durante su exploración, se detectó que había jóvenes con interés de estudiar pero con bajos recursos económicos, por lo que a raíz de eso, se implementaron políticas públicas dentro de la escuela para que la condición económica no sea una barrera que impida acceder a la educación.
El 64% de la matrícula escolar son de origen rarámuri, aunque también hay otomíes y ódami / Foto: Cortesía / UTT
Para Chávez Tiznado, la Sierra Tarahumara es tan amplia que aún no se ha logrado la debida difusión de la información sobre las carreras profesionales y las becas que se ofertan de hasta el 100%. No obstante, en los años que han estado activos se ha logrado profesionalizar a miles de jóvenes tanto de pueblos originarios como de la ciudad.
De acuerdo a la información, tan solo en el ciclo cuatrimestral septiembre - diciembre 2025, se reportó una matrícula total de 618 estudiantes, de los cuales, el 64% manifestaron ser de algún pueblo originario, siendo la mayoría tarahumara o rarámuri que pertenecen a la región serrana de Chihuahua, sin embargo, también se detectaron jóvenes estudiantes que se identifican como otomíes y ódamis.
Entre las carreras con mayor interés para la juventud que radica en Guachochi y sus alrededores está, en primer lugar, la ingeniería en Agricultura Sustentable y Protegida, seguida por las licenciaturas en Turismo y Enfermería. Aunque también, Chávez destacó que las demás carreras son de gran atractivo, pues el número de inscritos en cada una de ellas es medianamente menor a las primeras tres.
Se resaltó así que en el nuevo ciclo escolar, más de la mitad de los estudiantes de la UTT son de los pueblos originarios y de acuerdo al rector, todas las personas que se identifican como tal y así lo acreditan mediante un certificado oficial, son exentos al 100% del pago de inscripción y la ficha en todos los cuatrimestres, además de que tiene acceso de igual forma, a más becas del Gobierno del Estado y de la Federación.
Una de las barreras que repetidamente aparecen entre los estudiantes es que no hablan o dominan el castellano, convirtiéndose en un reto tanto para los estudiantes como para los docentes al impartir sus clases, por lo que, además de recibir educación profesional, también se imparten cursos para aprender español y prepararlos para un mercado laboral cada vez más competitivo, pero hay quienes esto lo ven como una oportunidad de trabajo, pues aprovechan sus conocimientos en algún dialecto y lo usan para dar cursos sobre cómo dominarlo.
Sin embargo, el plan de estudios de la UT de la Tarahumara es sumamente importante para que la población rarámuri, tarahumara y de demás etnias, logren superarse profesionalmente y convertirse en nuevos médicos, abogados, deportistas, dentistas, entre otras profesiones que aportan su sabiduría para el desarrollo integral de cada región o municipio.
Servando Chávez Tiznado explicó que en esta institución se realizan actividades variadas para impulsar no solo el conocimiento teórico de sus 618 estudiantes, sino también el empírico mediante prácticas profesionales conocidas como Estadías, en el que los estudiantes acuden durante un cuatrimestre completo a una empresa para desempeñarse como practicante en el área de estudio lo que les sirve para afianzar sus conocimientos técnicos y profesionales.
Asimismo, además de estas prácticas, la escuela también ofrece más programas de aprendizaje, por ejemplo, los clubes extracurriculares que favorecen al desarrollo personal como música, oratoria, poesía, banda de guerra, escolta, básquetbol, fútbol, béisbol, entre otros. Por ello y lo anterior, la Universidad Tecnológica de la Tarahumara se ha convertido en una opción atractiva para que la juventud rarámuri se anime a estudiar y prepararse combatiendo de este modo al estigma.
Leopoldina Gutiérrez es una joven originaria de Retosachi, un poblado de Batopilas a más de 150 kilómetros de Guachochi donde se encuentra la universidad y en entrevista, explicó que su vida ha sido de retos y barreras que ha logrado vencer exitosamente y ahora, a un año y medio de terminar su primera carrera profesional ya piensa en estudiar otra licenciatura para agrandar su currículum vitae. Ella narra que en su localidad de origen son escasas las escuelas y se limita mayormente a las cabeceras municipales, que de igual forma queda alejada de las localidades y poblados.
La estudiante rarámuri capacitó al personal de Turismo del Estado en temas relacionados a su cosmovisión / Foto: Cortesía / UTT
Su educación básica como la primaria y secundaria la terminó de forma extraescolar, es decir, en una escuela “abierta” que le permitió aprender las bases del español toda vez que su lengua nativa es el rarámuri. Aquel, aseguró,fue su primer reto: aprender español para comunicarse y adquirir conocimientos nuevos.
Su ingreso a la universidad fue en el 2023 dentro del primer programa de estudios correspondiente al Técnico Superior Universitario en la carrera de Turismo de este primer escalón, y dos años después culminó con éxito el programa completo asistiendo a estadías en la Secretaría de Turismo del Estado en donde su misión fue capacitar al personal con la cultura rarámuri.
“Sí, se me complicó un poco al principio porque no hablaba mucho español. Yo crecí hablando en rarámuri, es el idioma de mi familia y de mi comunidad, entonces al llegar a la escuela me costaba comunicarme. Poco a poco me fui adaptando y mejorando mi español, aunque sigo hablando mi lengua materna todos los días”, dijo Leopoldina Gutiérrez.
Añadió que su curso ha sido dinámico, pues se queda en casa de un familiar en temporada de estudio y únicamente se traslada a Retosachi cada año en diciembre y comparte con su familia los días festivos. En esta temporada, Leopoldina utiliza el transporte particular para recorrer 150 kilómetros aproximadamente, entre zonas montañosas, pinos y un ecosistema único.
En entrevista, refirió que está a un año y medio de terminar la licenciatura en Turismo y ha sido gracias a las becas con las que cuenta como la exención del 100% en la inscripción cuatrimestral y además, de un apoyo que le llega de la Fundación Tarahumara que, de igual forma, apoya la causa: “Me siento muy contenta de estudiar aquí, básicamente me llena de orgullo y quiero seguir preparándome para tener más oportunidades de empleo”, dijo. Aunque destacó que durante sus prácticas logró hacerse de contactos para impulsar la cultura rarámuri desde otros espacios.
La estudiante es originaria de Retosachi, Batopilas, a casi 150 kms de Guachochi / Foto: Cortesía / UTT
La Universidad Tecnológica de la Tarahumara expuso que los estudiantes de nivel superior cuentan con una amplia variedad de programas de apoyo, provenientes de organismos federales, estatales, privados e internos de las propias instituciones educativas. El objetivo es facilitar el acceso, permanencia y conclusión de sus estudios.
En el ámbito federal, destacan programas como Jóvenes Escribiendo el Futuro (JEF), los apoyos del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), el Programa de Incentivos Económicos a Estudiantes Indígenas para su Profesionalización (PIEE) y los recursos que otorga el Instituto Chihuahuense de la Juventud. También se encuentra el Fondo de Atención a Niñas y Niños Hijos de las Víctimas de la Lucha contra el Crimen (Fanvi).
En el nivel estatal, la Secretaría de Educación y Deporte respalda a los estudiantes mediante apoyos directos para inscripción, materiales y equipo técnico, titulación y servicio social, lo que reduce los costos asociados a la formación académica.
Por parte de la iniciativa privada, se encuentran opciones como la Fundación Tarahumara José A. Llaguno, la Fundación ESRU García y los programas de Cooperación Educativa, que han permitido ampliar las oportunidades para jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Finalmente, las becas internas que ofrece la propia universidad incluyen apoyos de tipo académico, deportivo, cultural y por etnia, así como estímulos para estudiantes con condiciones diferentes, reconociendo el esfuerzo y la diversidad dentro de las comunidades escolares.