Desaparición de Fuerzas Rurales deja vulnerable a la Sierra Tarahumara y al sur de Chihuahua
Legisladores y mandos rurales advierten que el “receso” ordenado por la Defensa, que entrará en vigor en 2026, dejará sin protección a ejidos y rancherías
El primer muro de contención contra el crimen organizado
Las Fuerzas Rurales estaban integradas por voluntarios al servicio de la patria, habitantes de las propias comunidades que, bajo la supervisión y mando del Ejército Mexicano, realizaban labores de prevención y combate a delitos típicos de las zonas rurales.
“Sin las Fuerzas Rurales, estas regiones quedan prácticamente a merced del crimen organizado, que ya tiene una presencia muy marcada en esta zona del estado”, advirtió el legislador federal.
Comunidades que perderán vigilancia
Para estas comunidades, la presencia de las Fuerzas Rurales significaba seguridad, certeza, confianza y una vía directa de comunicación con el Ejército, algo que ahora quedará en el aire.
Impacto nacional de la decisión
“No se entiende cómo se puede retirar una estructura de seguridad sin anunciar previamente un plan alternativo que garantice la protección de estas zonas”, cuestionó Chávez Velázquez, resaltando la falta de un plan alternativo.
Reunión con defensas rurales y exigencia de claridad
El diputado federal informó que recientemente sostuvo una reunión con el coordinador de los diputados federales del PRI, Rubén Moreira, y representantes de las defensas rurales, quienes expresaron su profunda preocupación ante la incertidumbre que genera esta decisión.
Durante el encuentro, los integrantes de las Fuerzas Rurales lamentaron que no se les haya informado de manera clara sobre el futuro del cuerpo ni sobre las razones que llevaron a la Defensa a ordenar su desaparición.
Compromiso legislativo
“La seguridad en el sur de Chihuahua y en la Sierra Tarahumara no puede suspenderse. Estas fuerzas han sido durante años un apoyo fundamental para proteger a la gente, su patrimonio, su ganado y nuestros recursos naturales”, concluyó el legislador.
“No se vale dejar a las rancherías a su suerte”: comandante Óscar Sáenz, Defensa Rural de Caballería
Dos eventos recientes han afectado tanto a corporaciones de seguridad como a automovilistas; autoridades mantienen investigaciones abiertas y llaman a denunciar
El diputado Noel Chávez advirtió que el retiro de las Fuerzas Rurales dejará desprotegidas a decenas de comunidades en la Sierra Tarahumara. / Foto: Archivo / El Sol de Parral
En ocho municipios del sur de Chihuahua y particularmente en las comunidades más apartadas de la Sierra Tarahumara, ya no habrá quien frene delitos como el robo de ganado, la tala ilegal o el daño a especies naturales protegidas, pues a partir del 1 de enero de 2026 desaparecerán las fuerzas rurales, un cuerpo que por años fue el primer muro de contención frente a las actividades del crimen organizado en estas zonas olvidadas, según lo refirió el diputado federal Noel Chávez Velázquez, mientras que el comandante del Cuerpo de Caballería de Fuerzas Rurales en la región, Óscar Sáenz señaló que no se vale dejar a las rancherías a su suerte y en estado de indefensión.
La desaparición de las Fuerzas Rurales, ordenada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), amenaza con dejar en un estado de indefensión a decenas de comunidades del sur de Chihuahua, particularmente en las regiones más apartadas de la Sierra Tarahumara, donde durante años este cuerpo fue el principal —y en muchos casos el único— freno a las actividades del crimen organizado.
Así lo advirtió el diputado federal por el Noveno Distrito, Noel Chávez Velázquez, quien alertó que la medida, programada para entrar en vigor a partir del 1 de enero de 2026, representa un duro golpe a la seguridad, la economía rural y la protección ambiental en una de las zonas más olvidadas del estado.
De acuerdo con el legislador, el Ejército Mexicano notificó mediante el comunicado oficial número 6883 que las Fuerzas Rurales entrarán en un periodo de receso, una figura administrativa que, en la práctica, significa el cese total de sus funciones, sin que hasta el momento se haya explicado públicamente el motivo de esta decisión.
El Noveno Distrito Federal se caracteriza por su amplia extensión territorial, su vocación ganadera y agrícola, y por estar conformado mayoritariamente por comunidades rurales y ejidos dispersos en zonas serranas. En este contexto, la desaparición de las Fuerzas Rurales implica dejar sin vigilancia a localidades donde no existe presencia constante de policías municipales ni estatales. Te puede interesar: Entre la restitución y el rezago: Sheinbaum entrega tierras a los Ódamis en una sierra de caminos rotos
Chávez Velázquez subrayó que esta medida impactará directamente a ocho municipios del sur del estado, entre ellos Hidalgo del Parral, Santa Bárbara, Valle de Zaragoza, Balleza, Huejotitán, San Francisco del Oro, Guadalupe y Calvo y Guachochi, además de numerosas comunidades ejidales enclavadas en la Sierra Tarahumara.
En municipios como Balleza, Guadalupe y Calvo y Guachochi, las distancias, la orografía y la falta de infraestructura dificultan cualquier respuesta rápida de las corporaciones de seguridad tradicionales, por lo que las Fuerzas Rurales fungían como un elemento clave para mantener el orden y la vigilancia permanente.
Entre los ilícitos que atendían de manera constante se encuentran el robo de ganado o abigeato, la tala ilegal, el saqueo de recursos forestales, la caza furtiva y el daño a especies naturales protegidas, delitos que no sólo afectan la seguridad, sino también la economía de las familias y el equilibrio ambiental de la Sierra Tarahumara.
Los integrantes de las defensas rurales operaban bajo disciplina militar para combatir delitos como el abigeato y la tala clandestina / Foto: Archivo / El Sol de Parral
Las Fuerzas Rurales operaban en una amplia red de comunidades y ejidos del sur de Chihuahua, entre ellos Casa Colorada, Santa Rosalía, Ejido Independencia y Reforma, Maclovio Herrera, Empalme de Aguilera, El Trigueño, Santo Domingo, La Jabonera, San Francisco de los Baños, El Caldillo, San Felipe de Jesús, San Pablo, San Carlos, Baquiriachi, La Casita, Jacales, La Noria, El Pichague y San Pedro Chinatu, muchas de ellas ubicadas en zonas serranas de difícil acceso.
A nivel nacional, la orden de la Defensa contempla la desaparición de 26 cuerpos de defensa rural de caballería e infantería, integrados por aproximadamente 6 mil 500 elementos, quienes hasta ahora operaban bajo el esquema de apoyo comunitario y vigilancia territorial en regiones rurales del país.
Ante este escenario, Noel Chávez Velázquez se comprometió a dar seguimiento puntual al tema desde la Cámara de Diputados, así como a realizar las gestiones necesarias para que se esclarezcan los motivos del llamado receso y se valore la permanencia de las Fuerzas Rurales o la implementación de un esquema alternativo que no deje desprotegidas a las comunidades.
La desaparición de las Fuerzas Rurales a partir del 1 de enero de 2026 ha generado un profundo malestar entre quienes durante décadas se encargaron de brindar seguridad a las comunidades más apartadas del sur de Chihuahua. Así lo manifestó Óscar Sáenz, comandante del Segundo Cuerpo de Caballería de Defensa Rural en la región, quien advirtió que no se vale dejar a las rancherías y ejidos serranos a su suerte y en estado de indefensión.
El mando rural expresó que la noticia ha sido recibida con incomodidad, agravio y preocupación, especialmente entre los elementos con mayor antigüedad. En su caso, explicó que cuenta con 34 años de servicio, tiempo durante el cual siempre desempeñó su labor con orgullo, portando el uniforme y sirviendo tanto a sus comunidades como al país. Subrayó que nunca percibieron salario alguno por parte del gobierno, ya que todos los gastos derivados de su servicio fueron cubiertos con recursos propios.
Sáenz destacó que, pese a tratarse de un cuerpo voluntario, las Fuerzas Rurales siempre actuaron bajo la doctrina militar, con disciplina, responsabilidad y apego a las órdenes del Ejército Mexicano. Aseguró que no existe motivo alguno para una separación de esta naturaleza, ya que su conducta fue siempre intachable y orientada al servicio público. Por ello, consideró injusta la forma en que se les notificó su baja, sin previo aviso y sin una explicación clara.
Habitantes de ejidos dispersos en Guadalupe y Calvo y Balleza perderán el vínculo directo de comunicación y vigilancia permanente con el Ejército Mexicano / Foto: Archivo / El Sol de Parral
Relató que la notificación se limitó a una llamada telefónica en la que se les solicitó reunir al personal para entregar equipo y firmar documentos de baja. Este procedimiento, señaló, provocó un profundo descontento entre los integrantes de los cuerpos rurales, quienes hasta el momento desconocen el motivo real de la decisión. “No nos explicaron nada”, insistió el comandante, al señalar que la incertidumbre es total.
El comandante explicó que esta inconformidad no es exclusiva de la región, sino que se replica a nivel nacional. Actualmente existen 26 cuerpos de defensa rural, de los cuales 14 son de infantería y 12 de caballería, y todos enfrentan la misma situación. Los comandantes, dijo, se mantienen en comunicación permanente y comparten la exigencia de que se les explique el porqué de la desaparición o, en su caso, que se les permita reintegrarse a sus comunidades, ya que su operación no representaba ningún costo para el Estado.
Sáenz reconoció que ni siquiera los mandos inmediatos del Ejército cuentan con información clara sobre el origen de la orden, pues únicamente les fue instruido ejecutarla. Ante ello, consideró que la decisión podría responder a razones políticas o a un desconocimiento del papel que desempeñan las Fuerzas Rurales. Incluso, mencionó que entre los propios elementos existe la percepción de que pudiera tratarse de un intento por desarmar a la población rural, pese a que todos los integrantes estaban plenamente identificados, registrados y bajo control militar.
Respecto al impacto social, el comandante advirtió que la desaparición de las Fuerzas Rurales afectará gravemente a las comunidades serranas, ya que ellos eran quienes mantenían presencia permanente en zonas alejadas y quienes primero detectaban y reportaban situaciones de riesgo. Señaló que, sin su labor, las autoridades llegarán tarde a los problemas, pues las Fuerzas Rurales eran el primer enlace entre la población y el gobierno.
Añadió que la población ha expresado su inquietud y temor ante la salida de este cuerpo, pues se sienten ahora más vulnerables, desprotegidos e inseguros. Recordó que, además de labores de seguridad, los integrantes de las Fuerzas Rurales participaron activamente en tareas de auxilio durante incendios forestales, inundaciones, operativos del Plan Dniii, así como durante la pandemia, apoyando en todo lo posible, incluso con recursos económicos propios.
Finalmente, Óscar Sáenz afirmó que, pese a la forma en que se dio su separación, los integrantes de las Fuerzas Rurales se sienten orgullosos de su trayectoria y de haber cumplido siempre con su deber. Recalcó que no se les está señalando por faltas o irregularidades, lo que confirma que su desempeño fue correcto. Sin embargo, lamentó que ni siquiera hayan recibido un reconocimiento o un agradecimiento por los años de servicio prestados a las comunidades y al país.