Encarecimiento del huevo abre oportunidad de negocio a familias en Parral
En los últimos cinco años el precio del huevo aumentó hasta 31%, según el INPC del INEGI, lo que ha llevado a familias a iniciar emprendimiento en esta área
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La Granja AG liderada por Claudia Granados posee actualmente 250 gallinas con producción activa. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Ante el encarecimiento del huevo, van quince familias en Parral que han aprovechado la situación y están volteando al traspatio de sus hogares para criar sus propias gallinas ponedoras y con su producto aliviar el gasto diario. Lo hacen en espacios pequeños que fueron adaptados como granjas y donde encontraron una manera de estirar el presupuesto, así como asegurar el alimento para sus hijos.
El aumento en el precio del huevo ha sido uno de los factores que ha impactado directamente el gasto de las familias en la canasta básica. De acuerdo con datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI, en la región de Parral, durante los últimos cinco años el costo de este producto ha registrado un incremento cercano al 31%. Mientras que en 2021 una cartera de huevo se cotizaba en promedio en 58.4 pesos, actualmente su precio ronda los 85.4 pesos, lo que ha presionado el presupuesto de los hogares y ha impulsado alternativas como la producción doméstica en al menos 15 familias de acuerdo con datos del gobierno municipal de Parral.
En las afueras de Parral, entre corrales, alimento balanceado y el sonido constante del cacareo, se consolida un emprendimiento que apuesta por la producción limpia y directa al consumidor. Se trata de Granja AG, proyecto encabezado por Claudia Granados Gutiérrez, quien desde hace más de dos años decidió convertir el campo en su espacio de vida y trabajo.
Lo que comenzó con un lote inicial de mil 500 pollitos actualmente en etapa de desarrollo, hoy se complementa con alrededor de 250 gallinas que ya se encuentran en producción activa. Aunque el número puede variar según el ciclo y crecimiento de las aves, el objetivo es claro: ofrecer huevo fresco, libre de hormonas y químicos, producido bajo un esquema de alimentación controlada y supervisada.
Familias como la de Claudia Granados apuestan por un emprendimiento donde el huevo es fresco y libre de químicos.. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
La producción diaria, en condiciones óptimas, ha alcanzado entre 350 y 400 huevos. Sin embargo, factores como el clima han impactado el rendimiento. Durante la temporada de fuertes vientos y bajas temperaturas, la falta de cobertura adecuada en algunas áreas redujo la postura a cerca de 100 o 200 huevos diarios. “El clima nos ganó el tiempo y no cubrimos las paredes; el viento afecta mucho”, explica Claudia mientras supervisa la recolección.
En la granja, la recolección es constante. Las gallinas suben a las áreas designadas para poner, aunque algunas lo hacen en el suelo, lo que obliga a una vigilancia permanente para evitar que los huevos se quiebren. El cuidado en cada detalle forma parte de la dinámica diaria: recoger, clasificar y acomodar con rapidez garantiza calidad y presentación.
Para algunas familias que llegaron a Parral tras abandonar sus comunidades en la sierra, empezar de nuevo significó enfrentar la incertidumbre diaria de la comida en la mesa. En ese contexto, un programa del DIF Municipal de Hidalgo del Parral apostó por una solución sencilla pero efectiva: entregar gallinas ponedoras adquiridas a productores locales como Granja AG, con la intención de que las familias pudieran producir su propio alimento.
“Este programa no fue nada más entregar y soltarlas”, explicó la presidenta del Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Nora Carrillo de Calderón. “Se visitaron los domicilios, se revisó si necesitaban corral, cómo estaban alimentándolas y se dio seguimiento. Yo podría decir que son casos de éxito, pero habría que volver a revisar después de estos meses”.
En buenas condiciones, la granja de AG puede producir de 350 a 400 huevos diarios. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Una de las beneficiarias, cuyo nombre se reserva por motivos de seguridad, llegó a Parral proveniente de la zona serrana de Guadalupe y Calvo debido a la inseguridad que se vive en su lugar de origen. Su familia forma parte del grupo de personas desplazadas que encontraron en la ciudad un nuevo comienzo. Hoy, gracias a las gallinas recibidas, asegura que la dinámica en su hogar cambió de manera significativa.
“Nosotros somos una familia grande – de seis- y estamos acostumbrados a desayunar huevo todos los días. Antes comprar una cartera significaba entre 80 y 100 pesos cuando estaba barato. Ahora ya no estamos comprando huevo; lo estamos produciendo”, relató.
De las 15 aves que inicialmente recibió, dos murieron durante la temporada de frío, pero actualmente mantiene 13 gallinas activas, lo que le permite recolectar en promedio 13 huevos diarios. En términos prácticos, esto cubre completamente el consumo familiar e incluso genera excedentes.
Pero más allá de la cifra económica, el impacto tiene una dimensión simbólica y emocional. “No es lo mismo levantarte y no saber qué vas a dar de desayunar, que saber que al menos un huevo sí lo tienes en tu casa”, expresó la beneficiaria. Para ella, el programa significó un antes y un después.
Algunas familias desplazadas de la sierra encontraron un alivio económico con las gallinas ponedoras otorgadas por el DIF municipal. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Desde el DIF, la intención fue diseñar un modeloaccesible incluso para viviendas con espacios reducidos. “Buscamos que en un patio pequeño, incluso en una casa de Infonavit, se pudiera tener el corral y las gallinas. No necesitaban grandes extensiones de terreno”, detalló Carrillo de Calderón.
Además de atender la inseguridad alimentaria, el programa terminó impactando indirectamente en la situación de familias desplazadas que llegaron sin patrimonio ni redes de apoyo. “Puede parecer una gotita, pero es una gotita importante”, subrayó la presidenta del organismo.
Para las familias beneficiadas, la experiencia ha demostrado que la producción doméstica puede convertirse en una herramienta real de autosuficiencia. La jefa de familia lo resume con claridad: “Es un proyecto muy importante y debería llegar a más personas. Cuando ves los frutos, te das cuenta del impacto”.
Uno de los principales diferenciadores de Granja AG es su concepto de producción limpia. El alimento de las aves es elaborado en la propia granja bajo asesoría de un especialista en nutrición animal. La mezcla incluye granos balanceados y suplementos específicos, además de vitaminas y pellets de carbón que favorecen la absorción digestiva.
Un diferenciador de la granja AG es la producción limpia, es decir, un proceso que no requiere de químicos u hormonas. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
“No producimos nada con químicos”, enfatiza Claudia. Las gallinas reciben incluso pequeñas mezclas de granos como complemento, lo que fortalece la calidad del cascarón y el contenido del huevo. La intención es ofrecer un producto que, aunque pueda percibirse ligeramente más costoso que el convencional, garantice confianza al consumidor.
Actualmente, la cartera de 30 huevos orgánicos, se comercializa en 120 pesos. La venta es directa y principalmente a domicilio. Desde el primer día que vendieron una cartera, aseguran, los clientes iniciales se han mantenido fieles, sumándose además nuevos compradores gracias a recomendaciones boca a boca.
Por ahora no cuentan con puntos de venta en tiendas físicas, ya que la producción actual se destina casi en su totalidad a cubrir pedidos directos. Sin embargo, la meta es ampliar el número de aves para lograr presencia en establecimientos locales y facilitar el acceso al producto.
Entre los planes a corto y mediano plazo se encuentra la construcción de un invernadero para producción de lechuga y otros vegetales, así como la cría y venta de pollitas listas para postura. Esta última línea permitiría ofrecer aves ya desarrolladas a personas interesadas en tener producción doméstica sin pasar por la etapa de crianza inicial.
Para finales del mes próximo está programada la llegada de un nuevo lote de aves, lo que incrementará la capacidad productiva. La ampliación busca no solo aumentar el volumen de huevo disponible, sino también responder a la demanda creciente que han experimentado en los últimos meses.
Actualmente, el huevo de granjas AG no se oferta en puntos de venta físicos ya que la producción se destina casi completamente a pedidos previos. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
En cuanto a los gallos, la granja mantiene únicamente los necesarios para la producción de huevo fértil destinado a incubación. Claudia explica que la gallina ponedora, genéticamente, produce huevo con o sin gallo, pero el macho es indispensable cuando se busca reproducción. Además, mantener un número controlado evita estrés innecesario en las aves.
Además del área avícola, la granja ha iniciado formalmente su etapa porcina desde agosto pasado. Actualmente cuentan con lechones en crecimiento y una cerda reproductora. Los lechones pueden comercializarse aproximadamente a los 40 días de edad, aunque los ejemplares actuales rondan los dos meses.
El proyecto contempla no solo la venta de lechones, sino también la transformación de la carne. En la propia granja elaboran chorizo artesanal, utilizando carne libre de hormonas y procesos sin aditivos químicos. La meta es consolidar una línea de productos cárnicos artesanales que mantengan el mismo estándar de calidad que los huevos.
Este paso representa un crecimiento importante, pues convierte a Granja AG en un espacio avícola y porcino. Las áreas para los cerdos aún se encuentran en etapa de ampliación y mejora, pero forman parte del plan integral de expansión.
Granja AG es también un proyecto familiar. Claudia trabaja en equipo con su esposo, Ildefonso Almazán, combinando labores administrativas, alimentación, limpieza y supervisión diaria. La dedicación es constante, ya que no es una actividad que pueda dejarse al azar.
Granja AG se posiciona como una granja avícola con iniciativa y potencial crecimiento en el área. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
“Es un trabajo muy noble, pero requiere presencia”, comenta. Más allá del ingreso económico, la granja representa una forma de vida. Claudia asegura que hay días en los que el contacto con los animales y el entorno natural le ayuda a aliviar el cansancio acumulado.
En Parral, no existe un registro claro del número de granjas avícolas formales en la ciudad. Si bien hay productores en comunidades cercanas como Jiménez o El Valle, este tipo de proyecto dentro del municipio no es común, lo que posiciona a Granja AG como una iniciativa local con potencial de crecimiento.