Los resultados, asegura, han sido positivos. Con disciplina, estudio y acompañamiento, muchos alumnos han logrado avances notables, confirmando que la formación musical sigue siendo vigente y necesaria, aun en tiempos de cambios acelerados.
Homenaje al Divo de Juárez: Un éxito rotundo
Identidad parralense y legado
La música como memoria colectiva y servicio humano
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Con el paso del tiempo, su carrera tomó forma profesional. Martín Cázares decidió apostar por la educación como eje central de su desarrollo / Foto: Cortesía/ Martín Cázares
Hablar del profesor Martín Carlos Cázares Campos, conocido como Martín Cázares, es hablar de constancia, vocación y pasión por la música. Originario de Hidalgo del Parral, Cázares es músico, docente y promotor cultural con más de dos décadas dedicadas a la formación artística y a la difusión musical en la región, convirtiéndose en una figura clave del quehacer cultural local.
Desde muy temprana edad, Martín mostró sensibilidad e interés por la música. Su primer acercamiento formal ocurrió en la niñez, bajo la guía de su primer maestro, Jesús Vargas, figura clave en su formación inicial y a quien recuerda con profundo respeto y gratitud. Fue a través de la guitarra que comenzó a descubrir el lenguaje musical, estableciendo un vínculo que con el paso del tiempo se transformaría en una relación inseparable.
Aquel primer contacto no fue aislado. Pronto se integró a rondallas y grupos musicales, participando activamente en proyectos culturales y educativos, particularmente en espacios vinculados a Bellas Artes, donde reafirmó su vocación. En esos años, Martín encontró algo más que aprendizaje técnico: halló un espacio de identidad, pertenencia y expresión. “Ahí fue donde me sentí cómodo, atrapado y completamente enamorado de la música”, señaló.
Con el paso del tiempo, su carrera tomó forma profesional. Martín Cázares decidió apostar por la educación como eje central de su desarrollo, preparándose académicamente hasta obtener la Licenciatura en Educación Artística, especializándose en el área musical. Esta formación le permitió combinar la práctica escénica con la pedagogía, una dualidad que marcaría el rumbo de su vida profesional.
Es licenciado en Educación Artística, siendo esta la combinación que marcaría el rumbo de su vida profesional. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Paralelamente a su formación, comenzó a trabajar de manera constante como músico en eventos sociales, agrupaciones y proyectos musicales, experiencia que fortaleció su técnica y le permitió conocer de primera mano la realidad del músico profesional: el esfuerzo, la disciplina, la constancia y, muchas veces, la incertidumbre económica. Aun así, nunca perdió de vista su amor por el arte.
Uno de los capítulos más significativos de su trayectoria artística fue su participación en un trío acústico, proyecto que se mantuvo activo durante aproximadamente 15 años. Con esta agrupación, Martín vivió algunas de las experiencias más enriquecedoras de su carrera, incluyendo presentaciones fuera de Parral y giras que los llevaron a la Ciudad de México, donde tuvieron la oportunidad de tocar en foros emblemáticos como La Cueva, un espacio histórico por el que han pasado importantes exponentes de la música nacional.
Durante esa etapa, también compartió escenario con artistas reconocidos y fue parte de eventos multitudinarios, enfrentando retos como presentaciones prolongadas, públicos exigentes y situaciones imprevistas que pusieron a prueba su profesionalismo. Cada una de esas vivencias se convirtió en aprendizaje y fortaleció su carácter como músico.
Sin embargo, el camino no siempre fue sencillo. Hubo momentos en los que Martín consideró abandonar la música, especialmente ante dificultades familiares, económicas y de salud, entre ellas la enfermedad de su mamá, quien enfrentó un diagnóstico de cáncer. A ello se sumaron responsabilidades familiares desde muy joven y la necesidad de buscar estabilidad. Fue en esos momentos cuando la música, paradójicamente, se convirtió en su sostén emocional y económico, reafirmando que no era solo un oficio, sino una parte esencial de su identidad.
El musico Martin de los mejores intérpretes de Juan Gabriel. / Foto: Javier cruz / El Sol de Parral
Consciente de la importancia de compartir el conocimiento, Martín Cázares decidió dar un paso decisivo en su carrera: fundar su propia escuela. Así nació la Academia de Música Musicalizarte, un proyecto concebido como un espacio de formación integral, motivación y crecimiento personal para niños y jóvenes, por lo que la escuela se convirtió en un punto de encuentro donde la música funciona como herramienta educativa y social.
A lo largo de los años, por sus aulas han pasado múltiples generaciones de alumnos. Algunos encontraron en la música un pasatiempo, otros una vocación, y varios lograron convertirla en su profesión. Hoy, Martín puede decir con orgullo que cuenta con exalumnos que son licenciados en música, estudiantes de conservatorio y músicos activos que viven de su arte, uno de los mayores logros para cualquier formador.
En su labor docente, ha sido testigo de los cambios generacionales y de los retos que enfrenta la música en la actualidad. Martín señala que las modas musicales y la imitación de estilos populares representan uno de los principales desafíos, especialmente en el canto, donde muchos jóvenes intentan replicar voces sin cuidar la técnica o su identidad vocal. Frente a ello, su enfoque ha sido claro: enseñar bases sólidas, respeto por la voz y autenticidad artística.
En el ámbito creativo y de producción, uno de los proyectos más ambiciosos y exitosos de su carrera reciente ha sido el homenaje a Juan Gabriel, un espectáculo que planeó durante más de un año. La idea nació de su profunda admiración por el Divo de Juárez, a quien considera uno de los máximos exponentes de la música mexicana por su sensibilidad, versatilidad y legado artístico.
Entre su estilo y enseñanza está el respeto por la voz y autenticidad artística. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
El evento fue concebido como una experiencia integral: música totalmente en vivo, mariachi, ensamble musical, vestuario, producción escénica y una cuidada selección del repertorio, reviviendo el histórico concierto de Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes. La respuesta del público superó todas las expectativas, con un lleno total y una conexión emocional que llevó al público a cantar, corear y revivir recuerdos.
Tal fue el éxito, que la demanda obligó a abrir una segunda fecha, confirmando la relevancia del proyecto y el impacto de una producción realizada con profesionalismo y respeto al arte. Detrás del escenario, más de 50 personas participaron entre músicos, técnicos, producción y logística, reflejando la magnitud del esfuerzo.
Martín ha sido enfático en señalar la importancia de valorar el trabajo del músico y de quienes hacen posible este tipo de eventos. Para él, dignificar el arte implica reconocer el tiempo de ensayo —más de seis meses en este caso—, el cuidado vocal, la inversión económica y el compromiso de todos los involucrados.
Nada de esto habría sido posible sin el respaldo de su familia. Martín reconoce de manera especial a su esposa, quien ha sido pieza clave en la organización y logística de sus proyectos, así como a sus hijos y hermanos, apoyo fundamental en cada etapa. “Sin la familia, nada de esto sería posible”, afirmó.
En el plano personal, Martín Cázares proviene de una familia unida y trabajadora. Su padre de oficio trailero, y de una madre dedicada al hogar, creció junto a sus hermanos Daniel y Tenchita en un entorno de valores sólidos. La pérdida de su hermana marcó profundamente su vida, reforzando su sensibilidad y compromiso humano.
Profundamente orgulloso de Parral, Martín también ha plasmado su amor por la tierra que lo vio nacer a través de la música, componiendo temas dedicados a la ciudad y a su gente como “Pueblito de las Parras”, con letras que han sido bien recibidas por paisanos y público en general.
Hoy, Martín Cázares continúa activo como músico, docente y productor, convencido de que la música abre puertas, sana, une y transforma. Su mayor objetivo no es la fama, sino dejar un legado, compartir el conocimiento y seguir formando generaciones que encuentren en el arte un camino de vida.
Debido al lleno total del primer tributo a Juan Gabriel, abrió una segunda fecha con el mismo éxito. / Foto: Cortesía / Martín Cázares
Más allá del escenario y del aula, Martín Cázares ha construido una relación cercana con el público, forjada a través de años de presentaciones en celebraciones familiares, eventos comunitarios y momentos íntimos de la vida social. Para él, la música no distingue contextos: acompaña tanto la alegría como el duelo, y esa cercanía emocional ha marcado profundamente su manera de entender el oficio musical, al concebirlo como un servicio humano antes que un espectáculo.
Su experiencia en eventos sociales le ha permitido ser testigo de cómo una canción puede convertirse en memoria colectiva. Ha acompañado peticiones de matrimonio, aniversarios, cumpleaños, despedidas y homenajes póstumos, acumulando anécdotas que, aunque no siempre se cuentan públicamente, forman parte de la riqueza silenciosa de su trayectoria. Es en esos momentos donde, asegura, la música demuestra su verdadero poder: unir a las personas y dar sentido a las emociones.
Señaló que la disciplina, la puntualidad, el respeto al escenario y al público, así como la ética profesional, son pilares fundamentales en su enseñanza. Para él, formar músicos implica también formar personas conscientes del esfuerzo colectivo que hay detrás de cada presentación, desde el ensayo hasta el último aplauso.
En un contexto donde la inmediatez y las redes sociales dominan gran parte del consumo cultural, Cázares ha apostado por el proceso, la constancia y el trabajo a largo plazo. Considera que la música requiere tiempo, paciencia y profundidad, y que el verdadero crecimiento artístico no ocurre de manera instantánea, sino como resultado de años de práctica y compromiso.
Asimismo, ha sido un promotor activo del trabajo colaborativo entre músicos locales, convencido de que la unión fortalece al gremio. Sus proyectos suelen integrar a intérpretes, cantantes, ensambles y técnicos de la región, generando espacios de visibilidad y profesionalización para el talento local, lo que contribuye al desarrollo cultural de Parral y sus alrededores.
Finalmente, Martín Cázares concibe su trayectoria no como una meta alcanzada, sino como un camino en constante construcción. Con nuevos proyectos en mente y el mismo entusiasmo que lo llevó a tomar una guitarra por primera vez, continúa trabajando con la convicción de que la música, cuando se comparte con honestidad y compromiso, trasciende generaciones y permanece como un legado vivo en la comunidad.