El día que Parral tembló: Cómo fue la explosión de una pipa en la colonia Zapata en 1985
A cuarenta años de aquel evento, muchos aún recuerdan con claridad el terror que se apoderó de la ciudad y que a punto estuvo de convertirse en la peor tragedia registrada en la historia del municipio
Aunque el saldo no fue tan trágico como pudo haber sido, el impacto emocional de esa noche persiste. Las imágenes de personas huyendo, de calles vacías y de llamas iluminando el cielo parralense todavía habitan la memoria colectiva de quienes lo vivieron.
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Hace 40 años vecinos de la colonia Emiliano Zapata vivieron una noche de pánico / Foto: Archivo / El Sol de Parral
La noche del 5 de junio de 1985 permanece imborrable en la memoria de los habitantes de Hidalgo del Parral. A cuarenta años de aquel evento, muchos aún recuerdan con claridad el terror que se apoderó de la ciudad cuando una pipa cargada de combustible explotó en la colonia Emiliano Zapata, generando una situación que estuvo a punto de convertirse en la peor tragedia registrada en la historia del municipio.
El siniestro ocurrió a las 0:20 horas en la calle Mártires 3 de Mayo, arteria principal de la colonia, y a tan solo 300 metros de las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), donde se almacenaba cerca de un millón de litros de combustible. El peligro de una catástrofe de gran magnitud era real, y el miedo se propagó tan rápido como las llamas.
En aquellos años aún estaba fresca la tragedia de San Juan Ixhuatepec, conocida también como la explosión de San Juanico, donde más de 500 personas murieron tras una serie de explosiones en instalaciones de Pemex. El recuerdo de ese desastre agravó el temor colectivo entre los parralenses, quienes pensaban estar ante una situación similar.
El Sol de Parral publicó el suceso que estuvo a punto de convertirse en una tragedia / Foto: Archivo / El Sol de Parral
Según testigos, el conductor de la pipa, Ricardo Peña, notó un “flamazo” mientras transitaba por la colonia. Inmediatamente se detuvo, bajó del vehículo y comenzó a tocar puertas para alertar a los vecinos. Gracias a esta rápida acción, muchas vidas fueron probablemente salvadas.
La evacuación fue caótica y desesperada. Vecinos salieron en pijamas, algunos semidesnudos, otros cargando a sus hijos o ayudando a personas mayores. En cuestión de minutos, la colonia Emiliano Zapata quedó desierta. Lo mismo ocurrió en zonas aledañas como López Portillo, Morelos, Felipe Pescador y Fátima, donde el rumor del incendio provocó un éxodo masivo en plena madrugada.
La pipa no exploto por completo ante la oportuna intervención de los bomberos / Foto: Archivo / El Sol de Parral
Los cuerpos de emergencia no tardaron en llegar. Bomberos, Cruz Roja, Ayuda y Rescate, Policía Municipal, Policía Judicial y el Ejército Mexicano actuaron de forma coordinada. Además de combatir las llamas, se dedicaron a evacuar a los curiosos y mantener el orden ante el temor de actos de rapiña.
La confusión fue tal que muchos creyeron que las instalaciones de Pemex estaban incendiándose. Esa versión, aunque falsa, generó aún más pánico. Se reportaron accidentes vehiculares, personas extraviadas, crisis nerviosas y escenas de histeria colectiva, todo ello agravado por la falta de información oficial en los primeros momentos.
El comandante de bomberos, Teódulo Delgado, explicó posteriormente que el incendio se originó por un derrame de diésel que, al alcanzar el escape del vehículo, provocó el “flamazo”. Aunque las llamas alcanzaron hasta 300 metros de altura, se logró evitar que la pipa explotara por completo, lo que habría causado una tragedia mucho mayor.
Al menos ocho casas fueron consumidas por el fuego y varios automóviles / Foto: Archivo / El Sol de Parral
Para la 1:30 de la madrugada, el incendio fue controlado. De forma milagrosa, en ese momento no se reportaron fallecidos ni heridos, lo cual fue recibido con alivio. Sin embargo, las pérdidas materiales fueron cuantiosas: ocho casas destruidas, varios automóviles calcinados, postes quemados y una estimación de daños por más de 40 millones de pesos.
No obstante, horas más tarde se supo que sí hubo una víctima. Un niño de 14 años, enfermo del pecho y paralítico, falleció tras ser evacuado por su abuela rumbo al cerro. Aunque alcanzaron a alejarse de la zona de peligro, el menor, al ver las llamas, se asustó profundamente y, según contó su abuelita, expresó que le dolía el pecho antes de dejar de respirar.
Al final se dijo que no era diésel lo que transportaba la pipa, sino gasolina “Nova” y se requirió de otra pipa para transportar el combustible que no alcanzó al consumirse / Foto: Archivo / El Sol de Parral
Este fallecimiento dio un giro trágico a la historia. La comunidad lamentó profundamente su pérdida y exigió mayores medidas de seguridad. Los vecinos, indignados y temerosos de un nuevo incidente, comenzaron a manifestarse para exigir que los depósitos de Pemex fueran reubicados fuera de la zona urbana.
Las protestas incluyeron bloqueos a la llegada de nuevas pipas como medida de presión. Finalmente, y tras una serie de gestiones y reclamos, se cumplió con la exigencia ciudadana: las instalaciones de Pemex fueron trasladadas a las afueras de la ciudad, junto a la carretera vía corta Parral-Chihuahua.
Los vecinos se manifestaron para que se retiraran de la zona urbana las instalaciones de Pemex / Foto: Archivo / El Sol de Parral
A cuatro décadas del suceso, muchos lo recuerdan como “la noche en que Parral no durmió”. El episodio marcó un antes y un después en la historia urbana y social de la ciudad. Fue un recordatorio de lo vulnerables que pueden ser las comunidades ante los riesgos del manejo de materiales peligrosos en zonas habitadas.
El heroísmo del chofer de la pipa Ricardo Peña de alertar a los vecinos, el trabajo incansable de los cuerpos de emergencia y la organización posterior de la comunidad para exigir mejores condiciones, son hoy elementos clave de esta historia. Una historia que merece ser recordada no solo por el terror que provocó, sino por la manera en que una ciudad entera respondió ante la adversidad.