El Gobierno Municipal realizó labores de poda, retiro de residuos y limpieza general en la Unidad Deportiva CNOP, como parte de acciones de mantenimiento para mejorar las condiciones del espacio utilizado por deportistas y familias
El último traslado de Abraham Alejandro F.D. se llevó a cabo el 24 de marzo con el fin de que rinda una declaración como presunto responsable del asesinato
Hoy se conmemora el Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales / Foto: Gobierno del Estado
Facundo Eduardo Chávez Ayala, originario de Guadalupe y Calvo, no pensó que el monte le cambiaría la vida. Hace más de seis años se sumó como brigadista a la Secretaría de Desarrollo Rural, casi por impulso, sin saber que terminaría liderando una cuadrilla que combate incendios forestales en el corazón de la Sierra Tarahumara. Hoy, a sus 33 años, dice con voz firme que no cambiaría su oficio por nada, aunque implique ausencias, riesgos y jornadas extenuantes.
“Uno no se despide, uno se va”, dice con una mezcla de resignación y vocación. Su familia ya sabe que en cualquier momento suena el celular y hay que salir. El fuego no espera y tampoco avisa. Lo mismo puede estar en el supermercado que celebrando en casa, y en minutos ya va camino a la montaña con su equipo. La temporada más crítica es en mayo, cuando también cumple años su hija, una fecha que se ha perdido cada año desde que empezó como brigadista.
Al llegar a un incendio, Facundo y su equipo —compuesto por seis combatientes, un jefe de cuadrilla y un jefe de brigada— evalúan el terreno, el comportamiento del fuego y los riesgos. Van armados con mochilas de 20 litros de agua, sopladoras y motosierras. Pero en la mayoría de los casos, su mayor arma es la estrategia: crear brechas corta fuego para frenar el avance del incendio, una tarea que requiere precisión, fuerza y aguante.
“Antes los incendios duraban dos o tres días; ahora hay algunos que tardan hasta 15 días en apagarse”, relata. Las causas, casi siempre, son humanas: colillas, fogatas mal apagadas o incluso personas que prenden fuego por juego. La impotencia de ver bosques ardiendo por negligencia lo ha hecho reflexionar sobre lo frágil que es el equilibrio natural y lo poco conscientes que a veces somos de ello.
Facundo es originario de Guadalupe y Calvo y lleva más de 6 años enfrentando las llamas / Foto: Gobierno del Estado
Facundo ha vivido escenas difíciles: animales huyendo en llamas, como un conejo que, al correr encendido, iba prendiendo más terreno. También ha sufrido la pérdida de compañeros, como “Chivita”, quien falleció este año por inhalación de humo: “Fue alguien que siempre nos apoyó, se sintió muy feo”, recuerda con la mirada baja y un silencio que pesa.
A pesar de todo, lo que mantiene a Facundo en el oficio es la hermandad que se forma entre brigadistas: “Gracias a Dios, la brigada es muy unida, eso lo hace más llevadero”, dice. El compañerismo y el compromiso mutuo se vuelven esenciales cuando se enfrentan días enteros sin dormir, en medio del humo, el calor y el peligro constante.
Actualmente, la Secretaría de Desarrollo Rural coordina 204 combatientes divididos en brigadas oficiales, rurales y por servicios ambientales, además de trabajar en conjunto con más de mil brigadistas de otras dependencias estatales y federales. Todos unidos bajo un mismo objetivo: detener el fuego y proteger los ecosistemas de Chihuahua.
Este 4 de mayo, es el Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales. Aquellos de lo que su trabajo no es solo apagar llamas, sino defender vidas, bosques y futuros. Facundo manifestó que prevenir está en manos de todos: una fogata mal apagada o una colilla tirada puede ser el inicio de una tragedia.