Una promesa de una década que avanza entre anuncios, pausas y nuevas inversiones
2015: El anuncio original y la primera gran promesa
2016: Gestiones legislativas y expectativas financieras
En ese periodo, el discurso oficial apuntaba a que el proyecto estaba cerca de materializarse, con recursos prácticamente amarrados y el respaldo de productores ganaderos de la región.
2017–2018: Silencio y estancamiento
2019: Javier Corral retoma el proyecto
“Nosotros sí le vamos a echar ganas; ya que ponemos la primera piedra, vamos a terminar y poner la última, para echarlo a andar”, afirmó el mandatario estatal.
2020–2023: Avances intermitentes
2024: Avances visibles y llegada de maquinaria
2025: Nuevo diagnóstico financiero y proyecto ejecutivo
La autoridad exhortó a viajeros a declarar o evitar ingresar estos productos, ya que pueden estar prohibidos por riesgos sanitarios como la influenza aviar; su incumplimiento puede derivar en decomisos y sanciones
La exgobernadora indígena destaca por más de 10 años de trabajo comunitario en la organización de celebraciones como Semana Santa, advierte una reciente disminución en la participación ligada a la violencia en la región
Después de siete años, el proyecto del rastro TIF permanece inconcluso en Parral. / Foto: Javier cruz / El Sol de Parral
A más de un año del cierre de la exportación de ganado a Estados Unidos, productores de la región trasladan a los animales a mataderos de Coahuila y Durango debido a que el rastro TIF de Parral es un proyecto inconcluso desde hace 7 años y el alcalde Salvador Calderón indicó que se requieren 30 mdp para concluirlo. Para la Asociación Ganadera Local impacta en costos y es urgente contar con esa infraestructura para avanzar en la reconversión del hato a esquemas de engorda, ya que la reapertura de la frontera, si es que ocurre, será en seis meses más.
Desde la perspectiva del gobierno municipal, el rastro TIF es un proyecto que hoy encuentra condiciones más favorables que en años anteriores. El alcalde Calderón explicó que “se están alineando los factores” para que esta obra pueda concretarse durante su administración, luego de que por más de una década permaneciera como una asignatura pendiente para la región.
El edil subrayó que la certificación TIF representa un “plus” fundamental, ya que permite no solo la matanza bajo normas sanitarias estrictas, sino también la comercialización formal de la carne en mercados más amplios. A ello se suma la posibilidad de incorporar procesos de empaque, corte y valor agregado, lo que abre un nuevo eslabón en la cadena productiva. “Es otro proceso donde entra una reactivación económica importante y más generación de empleos”, afirmó Calderón, al señalar que este tipo de infraestructura puede diversificar la economía local y fortalecer al sector primario.
Antes de marzo se pretende presentar el proyecto ejecutivo a Gobierno del Estado. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
En términos de desarrollo regional, el alcalde consideró que el rastro TIF podría convertirse en un verdadero parteaguas económico. En un escenario donde se busca impulsar la generación de empleo, este proyecto se integraría a otros esfuerzos estratégicos, como la expectativa de reactivación minera con Discovery Silver y Minera Titán, particularmente con el proyecto Cordero.
Sobre los tiempos y el estado actual del proyecto, Calderón informó que se trabaja en la elaboración del proyecto ejecutivo, el cual se pretende presentar al Gobierno del Estado antes de marzo. A partir de ahí, se buscará gestionar una inversión cercana a los 40 millones de pesos, monto estimado para un proyecto “llave en mano” que permita poner en operación el rastro. El esquema de financiamiento aún está por definirse, aunque el alcalde reconoció que, en la mayoría de los casos a nivel nacional, este tipo de proyectos se concretan bajo esquemas de inversión público-privada, a fin de garantizar su viabilidad y sostenibilidad a largo plazo.
Además del impacto económico directo, el presidente municipal consideró que el rastro TIF podría modificar la dinámica del sector cárnico en la región. Al contar con una infraestructura certificada más cercana, Parral podría competir con la región lagunera y atraer a productores de municipios vecinos que hoy sacrifican su ganado fuera del estado. Incluso, señaló que este proyecto no está en contradicción con la exportación de ganado en pie, sino que podría complementarla, abriendo la puerta a la eventual exportación de carne procesada y a la instalación de engordas en Parral o su zona de influencia.
Desde la óptica del sector ganadero, Fidencio Loya ofreció una visión más cautelosa, aunque reconoció el potencial del proyecto. Como ganadero, explicó que el rastro TIF sí representaría una oportunidad, especialmente ante el cierre prolongado de la frontera para la exportación de ganado, una situación que, dijo, podría extenderse. En ese contexto, contar con un rastro certificado permitiría sacrificar localmente el ganado que no se exporta y participar de manera más directa en el negocio de la carne.
No obstante, Loya subrayó que el beneficio para los ganaderos no sería automático ni homogéneo. A su juicio, es indispensable hacer un balance entre los costos y los beneficios, ya que el modelo TIF exige adecuaciones productivas, inversiones en engorda y una reconversión que no todos los productores están en condiciones de asumir. “La mayor parte de los productores ganaderos no tenemos el recurso como para ponernos a engordar animales”, reconoció, al señalar que este tipo de cambios requiere capital, instalaciones y acceso a forraje, elementos que hoy se concentran en regiones como La Laguna, Jalisco o el centro del país.
Se busca gestionar 40 millones de pesos ante Gobierno del Estado para la terminación del rastro TIF. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Como ciudadano de Parral, el gerente de la Asociación Ganadera también destacó otro ángulo del problema: la necesidad de reubicar o sustituir el rastro municipal actual, el cual se encuentra dentro de la mancha urbana y genera molestias a los vecinos. Desde esta perspectiva, la construcción de un nuevo rastro, sea o no de inspección federal, responde a una necesidad sanitaria y de ordenamiento urbano que ya no puede postergarse. En ese sentido, el rastro TIF también tendría un impacto positivo en la inocuidad de los alimentos, beneficiando directamente al consumidor.
Loya recordó que el proyecto del rastro TIF no es nuevo y que desde hace más de una década se adquirieron terrenos en el municipio de Matamoros, donde incluso se inició la obra, la cual quedó inconclusa por falta de recursos. Este antecedente alimenta el escepticismo sobre la viabilidad financiera del proyecto en el corto plazo, especialmente en un contexto donde existen otras obras prioritarias de alto impacto social. Aun así, reconoció que, bien planeado, el rastro TIF podría ser un detonante para ciertos segmentos del sector ganadero, particularmente aquellos productores con mayor capacidad de inversión.
El proyecto del Rastro Tipo Inspección Federal (TIF) para Parral es una de las iniciativas de infraestructura más longevas y emblemáticas del sur de Chihuahua. Anunciado por primera vez en 2015, retomado en distintos sexenios y administraciones, y reactivado de manera más firme en los últimos años, el rastro ha sido presentado reiteradamente como una pieza clave para modernizar la actividad ganadera, mejorar la sanidad de los productos cárnicos y detonar el desarrollo económico regional. A diez años de su anuncio inicial, el proyecto sigue en proceso de consolidación, con avances materiales, inversión aplicada y nuevos retos financieros por delante.
Debido a que no fue concluido el proyecto, hay cierta incertidumbre si podrá concretarse en corto plazo, sobretodo en materia de recursos. / Foto: Javier Cruz/El Sol de Parral
El 19 de marzo de 2015, el entonces gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, anunció oficialmente la construcción de un Rastro TIF en Parral, destacando la importancia de la entidad en la producción de carne de calidad reconocida a nivel nacional e internacional. Días después, el 21 de marzo de 2015, Duarte reforzó el mensaje a través de publicaciones públicas, en las que subrayó que la competitividad del sector cárnico requería infraestructura moderna, bajo estrictas condiciones de sanidad y salubridad.
En ese momento, se habló de una inversión inicial compartida de 15 millones de pesos, con una proyección total de 35 millones, para beneficiar a más de 120 mil habitantes de Parral y de la región sur del estado. El proyecto se presentó como una obra estratégica, no solo para los ganaderos, sino para la población en general, al garantizar carne en mejores condiciones sanitarias.
Durante febrero de 2016, el entonces diputado federal Carlos Hermosillo dio a conocer una serie de reuniones y gestiones encaminadas a concretar el proyecto. El 13 de febrero de 2016, informó que el Fideicomiso de Riesgo Compartido (Firco) aportaría 16 millones de pesos, siempre y cuando el Gobierno del Estado complementara con 20 millones adicionales, además de la donación del terreno para el rastro.
Luego de que se establezca el proyecto ejecutivo del rastro TIF se buscará que se apliquen recursos en el 2026 / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Tras el entusiasmo inicial, el proyecto entró en una etapa de bajo perfil público. Cambios administrativos, reacomodos presupuestales y la transición política estatal provocaron que el Rastro TIF de Parral dejara de figurar como una obra prioritaria visible, pese a que seguía siendo una demanda recurrente del sector ganadero.
El lunes 4 de marzo de 2019, el entonces gobernador Javier Corral Jurado encabezó una gira de trabajo en Parral para poner en marcha la construcción del nuevo Rastro TIF, en lo que fue presentada como una reactivación formal del proyecto. Corral reconoció públicamente que el rastro había sido anunciado en el pasado como una obra concluida, cuando en realidad no lo estaba.
Durante ese evento, se reiteró una inversión inicial de 15 millones de pesos, con una proyección total de 35 millones, y se detallaron las razones técnicas y urbanas que hacían indispensable el nuevo rastro: el actual centro de sacrificio tenía más de 40 años de antigüedad, estaba ubicado en la zona urbana, procesaba alrededor de 48 mil 600 cabezas de ganado al año y operaba con infraestructura obsoleta que reducía la eficiencia y generaba problemas de movilidad y normatividad.
El proyecto ha sido objeto de diversos tratamientos a lo largo de los años desde el 2015. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Corral subrayó que en la región sur no existía un rastro con certificación TIF, indispensable para cumplir con los estándares del Senasica, y enfatizó que el principal beneficio sería para los consumidores, al garantizar carne de mayor calidad e inocuidad. El entonces alcalde Alfredo Lozoya respaldó el proyecto, señalando que se trataba de una obra que había permanecido detenida por trabas y falsas promesas.
Durante los años posteriores, el proyecto avanzó de manera gradual y con menor exposición mediática. Se aplicaron recursos en obra civil, aunque sin lograr su conclusión total, manteniendo al Rastro TIF como una infraestructura en proceso y pendiente de equipamiento y certificación.
El 15 de enero de 2024, autoridades locales informaron que el Rastro TIF llevaba un 80% de avance en su primera etapa, con una inversión cercana a los 13 millones de pesos en obra civil. Se destacó su impacto potencial para el desarrollo ganadero de Chihuahua y Durango, así como su capacidad futura para exportar carne a mercados internacionales, incluido Estados Unidos.
El diputado local Francisco Sánchez Villegas señaló que desde el Congreso del Estado se gestionaron 25 millones de pesos para el equipamiento, además de 7 millones de pesos que invertiría el Gobierno de Parral para culminar la obra.
Más adelante, el 23 de noviembre de 2024, el director de Desarrollo Económico, Martín Muñoz, anunció que ya había llegado a Parral el 80% de la maquinaria necesaria para operar el rastro. Este hecho fue considerado un paso clave tras años de rezago, al acercar el proyecto a su fase operativa.
A finales de 2025, el proyecto del Rastro TIF de Parral entró en una nueva etapa de planeación. Se autorizó una inversión de 700 mil pesos para la elaboración del proyecto ejecutivo, documento técnico que permitirá actualizar costos y necesidades reales. De acuerdo con este diagnóstico, se estima que se requieren alrededor de 40 millones de pesos adicionales para culminar completamente los trabajos, aun cuando ya se han aplicado recursos en obra y equipamiento.
Se espera una coordinación institucional para poder culminar el proyecto. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Este nuevo cálculo evidencia que, pese a los avances físicos y la maquinaria disponible, el rastro aún enfrenta un reto financiero significativo para su conclusión total y puesta en operación bajo la certificación TIF.
A una década de su anuncio inicial, el Rastro TIF de Parral se mantiene como un símbolo de las dificultades para dar continuidad a proyectos estratégicos de largo plazo. Sin embargo, también representa una oportunidad latente para transformar la actividad ganadera, modernizar procesos, generar empleos y detonar el desarrollo económico regional.
El reto hacia adelante no solo será conseguir los recursos restantes, sino garantizar la coordinación institucional y la voluntad política necesarias para que, finalmente, Parral vea operar una infraestructura prometida desde 2015 y largamente esperada por productores y consumidores del sur de Chihuahua.