Localmartes, 23 de diciembre de 2025
Ganadería chihuahuense pierde más de 300 mdd a un año de cierre fronterizo por gusano barrenador
Durante el periodo de noviembre 2024 a noviembre 2025, dejaron de exportarse poco más de 407 mil cabezas de ganado
Durante el periodo de noviembre 2024 a noviembre 2025, dejaron de exportarse poco más de 407 mil cabezas de ganado

La economía de productores pecuarios y de toda la cadena de proveeduría en Chihuahua se paralizó durante este año, luego de que el estado dejó de percibir 314 millones de dólares a causa del cierre de la frontera a la exportación de ganado, derivado de la presencia del gusano barrenador, informó Juan Carlos Flores, jefe del Departamento de Ganadería de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado.
De acuerdo con el funcionario estatal, un estudio económico elaborado por un especialista radicado en Estados Unidos reveló que, durante el periodo de noviembre de 2024 a noviembre de 2025, dejaron de exportarse poco más de 407 mil cabezas de ganado, las cuales tuvieron que ser colocadas en el mercado nacional, donde el margen de ganancia es considerablemente menor al de la exportación.
Flores explicó que la diferencia entre vender un becerro a consumo nacional y colocarlo en el mercado estadounidense oscila entre 8 mil y 15 mil pesos por cabeza, dependiendo del peso del animal, lo que se tradujo en una pérdida promedio de 750 dólares por cabeza, impactando directamente en los ingresos de los productores chihuahuenses.
Esta caída en los ingresos ganaderos no solo afectó a los productores, sino que provocó un efecto dominó en la economía regional, al tratarse de uno de los principales pilares productivos del estado. El cierre ocurrió en el periodo tradicional de mayor comercialización, octubre, noviembre y diciembre, cuando normalmente se genera la mayor derrama económica en las zonas rurales.
Ante la expectativa de una reapertura rápida de la frontera, muchos productores optaron por retener el ganado en corrales, lo que implicó continuar con la compra de maíz, concentrados y pastura, así como otros insumos, en muchos casos a crédito, generando una cadena de adeudos que alcanzó a proveedores, empacadores, transportistas y distribuidores de combustible.
“El problema ya no fue solo que no se exportó ganado, sino que se acumuló deuda en toda la cadena productiva”, señaló Flores, al explicar que quienes surtían alimentos para ganado también quedaron a deber a sus propios proveedores, generando un estancamiento del circulante en el sector.
Aunque la frontera se reabrió parcialmente este año y que luego se cerró nuevamente, el daño económico ya estaba hecho. Los costos de mantener al ganado durante largos periodos en corral redujeron al mínimo las utilidades, y en muchos casos los ingresos obtenidos solo sirvieron para pagar deudas, sin lograr una recuperación real para los productores.
Finalmente, el funcionario reconoció que este escenario generó una desestabilización económica inédita en la ganadería chihuahuense, con una fuerte reducción en el consumo de bienes como refacciones, combustibles y maquinaria, lo que impactó directamente en el comercio y los servicios, manteniendo a la economía del sector “oprimida” a la espera de una reapertura plena de la frontera.