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Locallunes, 28 de abril de 2025

Hermanas misioneras sortean la violencia para llevar paz a los rarámuri

Sanjuanita y Luli acompañan a los pueblos originarios de la Sierra con un mensaje de fe viva, respeto cultural y compromiso inquebrantable

Isaac Molina

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“La Tarahumara nos enseña cada día,” afirmó. “Nos acogen con respeto, nos abren sus puertas y sus corazones. Nos reciben como gente de confianza, como quienes venimos a acompañarlos en su caminar, a ser puentes entre sus necesidades y las instituciones.”

Caminando junto a los pueblos originarios

Los retos de la misión

“No venimos a imponer, sino a acompañar”, insistió Sanjuanita. “Venimos a aprender de ellos, a caminar a su lado.”

Educación y migración: Una espada de doble filo

“Quien desea estudiar debe salir de su comunidad a muy corta edad. Esto debilita el vínculo familiar, comunitario y cultural. La educación formal sigue siendo un reto de enormes dimensiones”.

Salud y alimentación: Carencias persistentes

En materia de salud, Sanjuanita fue contundente: “Faltan médicos, hospitales, especialistas. La atención médica sigue estando muy lejos de las comunidades”,

Relató cómo aún hoy, en casos de emergencia, las personas debían caminar durante horas o pedir transporte improvisado para poder recibir atención básica.

Un año de esperanza

En el contexto del Jubileo de la Esperanza 2025, Sanjuanita destacó la importancia de mantener la fe en que el mundo podía cambiar, en que otra realidad era posible para los pueblos originarios.

“Tenemos fe, creemos que las cosas pueden mejorar. Oramos y trabajamos para que así sea”, expresó.

Celebrar la vida, resistir a la adversidad

Su testimonio reveló una profunda admiración por la resiliencia de los pueblos originarios, quienes mantenían viva su fe y su cultura a pesar de los desafíos del presente.

Un compromiso inquebrantable

En medio de las dificultades, su compromiso permanecía firme: seguir siendo presencia de fe, de respeto, de acompañamiento, especialmente junto a quienes más sufrían.

La espiritualidad como núcleo de vida

La pobreza estructural como herida abierta

Denunció que, a pesar de la visibilidad que la Tarahumara había ganado en los medios, los cambios reales para mejorar las condiciones de vida habían sido lentos y, en muchos casos, insuficientes.

“No basta con admirar la belleza de su cultura; hace falta compromiso para erradicar las causas de la pobreza que los sigue golpeando día a día”, afirmó con firmeza.

La fuerza de las mujeres en la sierra

Un territorio de belleza y contrastes

La Sierra Tarahumara, con sus cañones profundos, sus ríos escondidos y sus bosques milenarios, fue para Sanjuanita un escenario impresionante de belleza natural.

La misión no es salvar, es acompañar

Este enfoque de respeto y acompañamiento se convirtió en una de las principales características del trabajo pastoral en la región.

Un llamado a la solidaridad

La lengua materna, un tesoro en riesgo

La migración forzada; un dolor silencioso

La sequía prolongada, la falta de oportunidades y la violencia creciente provocaron una dolorosa realidad: cada vez más familias debían abandonar sus comunidades en busca de sobrevivencia.

“Migrar para ellos no es una opción libre, es una necesidad forzada. Y aunque en las ciudades podían encontrar trabajos temporales o acceso a servicios, también enfrentaban discriminación, desarraigo y nuevas formas de pobreza”, lamentó.

La alegría como resistencia

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