Huyeron de la violencia de la Sierra Tarahumara más de 2 mil personas
Durante 2025, la violencia obligó a 2 mil 600 personas a abandonar sus hogares, buscando refugio en condiciones críticas en Parral y Chihuahua, 77% de ellos provienen de Guadalupe y Calvo
Falta reforzar la seguridad en la sierra: visitador de la CEDH, Juan Portillo
“Es evidente que hace falta un mayor reforzamiento en materia de seguridad, porque la violencia sigue presente y sigue generando desplazamiento en estas comunidades”, concluyó.
Asimismo, denunciaron la falta de coordinación entre los tres niveles de gobierno, situación que ha provocado una atención fragmentada y reactiva, sin protocolos claros para atender a víctimas de este fenómeno social.
El Colectivo Nuevo Amanecer subrayó que este conflicto no debe seguir tratándose como una situación aislada o temporal, sino como una crisis que requiere voluntad política, asignación de recursos y acciones inmediatas.
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Familias desplazadas viven en hacinamiento en Parral, compartiendo hogares con hasta 20 personas por vivienda / Foto: Isaac Molina / El Sol de Parral
Guadalupe y Calvo fue durante 2025 el municipio con más casos de desplazamiento forzado en la Sierra Tarahumara, al concentrar el 77% de las 2 mil 600 personas que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) detectó en la región huyendo de sus comunidades por la violencia entre grupos criminales. Ante esta crisis, alrededor de 50 familias se asentaron en ciudades como Parral donde viven hacinadas con familiares o conocidos, mientras que otras permanecen en albergues sin acceso a empleo ni a servicios básicos, según reveló el colectivo Nuevo Amanecer, organismo que surgió y tomó fuerza con el aumento de estos casos para visibilizar la situación y la falta de atención institucional.
Juan Portillo, visitador de la CEDH en la zona sur, explicó que durante el año pasado se realizaron alrededor de 15 intervenciones en el municipio de Guadalupe y Calvo, además de que colaboraron con las oficinas en Cuauhtémoc, Moris y Madera en atención a personas en situación de desplazamiento. Sin embargo, comentó que la mayor parte de las personas atendidas pertenecen a la referida cabecera serrana.
Explicó que a raíz de la ola de violencia que generó el desplazamiento de familias se atendieron comunidades como Cinco Llagas, Santo Domingo, la cabecera municipal de Guadalupe y Calvo, también San Simón, además de Baborigame, Santa Tulita y El Nopal, entre otras.
Portillo indicó que, en total, la CEDH brindó atención a aproximadamente 2 mil 600 personas, de las cuales alrededor de 2 mil corresponden únicamente a Guadalupe y Calvo, lo que confirma que este municipio continúa siendo el más afectado por el desplazamiento forzado interno en el estado.
“Desgraciadamente el municipio de Guadalupe y Calvo es el que más ha sufrido el tema de desplazamiento interno, por la violencia que se ha registrado y sigue presente, incluso en las últimas atenciones que hemos estado brindando se encuentra la comunidad de Atascaderos, la cual enfrenta temas de delicados inseguridad y crisis”, señaló el visitador.
Recordó que el día 25 de diciembre se comunicaron algunas personas debido a que se registró el desplazamiento, principalmente en Atascaderos y comunidades cercanas. “Hemos estado atendiéndolas, incluso en estos próximos días, esperemos se realice una intervención para apoyar a estas personas, y pues ver el tema de la seguridad, tuvimos contacto con personal militar, con personal de la Guardia Nacional también, Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y FGE, también estuvimos en contacto con ellos ahí, apoyando a algunas personas para que se pudieran refugiar estaban en situación de vulnerabilidad”.
El colectivo busca visibilizar la falta de protocolos oficiales para atender a las familias desplazadas que arriban a las zonas urbanas / Foto: Archivo / El Sol de Parral
El visitador reconoció que el impacto del desplazamiento ha afectado algunas comunidades, ya que varias han quedado completamente deshabitadas. Tal es el caso de El Nopal y Nuestra Señora, donde actualmente ya no permanecen familias, mientras que en otras localidades el retorno ha sido paulatino.
Como ejemplo positivo, mencionó la comunidad de Cinco Llagas, donde, tras la intervención de la CEDH y el trabajo coordinado con autoridades federales y estatales, se logró la instalación de una célula BOI, lo que permitió generar condiciones de seguridad para que algunas familias regresaran a sus hogares.
No obstante, subrayó que la mayoría de las comunidades desplazadas no han logrado un retorno significativo, ya que persisten los riesgos derivados de la violencia. “Son algunas comunidades que han estado desoladas de igual forma hay otras que sí han estado regresando de manera paulatina, pero pues la verdad son muy pocas”, puntualizó.
Comentó que existen comunidades que han sido epicentros en tema de desplazamiento debido a su desarrollo o porque las personas encuentran familiares que son redes de apoyo. “Por ejemplo Baborigame que es una seccional de Guadalupe y Calvo ha albergado a muchas personas en situación de desplazamiento, de igual manera Atascaderos, también Parral y Chihuahua han atendido a personas en esta situación”.
Comentó que el 2025 refleja un incremento del desplazamiento forzado por el tema de la violencia. “Recordemos que los temas de violencia se han suscitado como por comunidades, el año pasado hubo incidencias en Dolores, Muertecito, Cinco Llagas, Santa Tulita, y otras comunidades, pues que se ha estado recrudeciendo la violencia y qué ha pasado por esas comunidades esos temas y que ahorita pues bueno, algunas comunidades se ha permitido que estén ya de vuelta algunas personas, pero pues han sido mínimas la verdad”.
Portillo destacó que la atención a las personas desplazadas se ha realizado de manera interinstitucional, con la participación de la Sedena, la Guardia Nacional, la SSPE, la FGE y la Ceave.
A través de esta coordinación, explicó, se logró resguardar a personas en situación de vulnerabilidad, facilitar su traslado a lugares seguros y apoyar a familias que requerían refugio temporal, principalmente mujeres, niñas, niños y personas adultas mayores.
La CEDH documentó el abandono total de comunidades como El Nopal ante la inseguridad en la sierra / Foto: Rosy Reyes/ El Sol de Parral
Asimismo, señaló que Parral y la ciudad de Chihuahua se han convertido en puntos de concentración de personas desplazadas, ya que muchas de ellas buscan apoyo en familiares y redes comunitarias. “En tema de desplazamiento hay redes de apoyo que son las familias, entonces nos ha tocado llegar a algún hogar y en una casa hay hasta 20 personas por lo que es una situación complicada en esta problemática”.
Ante esta situación, el visitador informó que durante este año se contempla la creación de una casa de paso en Guadalupe y Calvo, impulsada por la Ceave, cuyo objetivo será brindar atención temporal y condiciones dignas a las personas desplazadas.
Explicó que la naturaleza del desplazamiento forzado interno es temporal, ya que la mayoría de las personas expresan su deseo de regresar a sus comunidades, a sus tierras y a su entorno, aunque reconoció que algunas familias optan por establecerse definitivamente en otros municipios o incluso en otros estados, debido a la falta de oportunidades.
“En la mayoría de los casos cuando hemos platicado con las personas que se encuentran en situación de desplazamiento, ellos lo que nos dicen es que desean regresar a sus hogares, a sus lugares de origen y retomar su vida”, afirmó Portillo.
El visitador de la CEDH en la zona sur consideró que es indispensable reforzar la presencia de fuerzas de seguridad, especialmente en el ámbito federal. Recordó que en años anteriores existían destacamentos del Ejército y la Guardia Nacional en comunidades estratégicas como Dolores, lo que permitía una respuesta más rápida.
Actualmente, dijo, solo se cuenta con bases en El Zorrillo, Guadalupe y Calvo y Baborigame, lo cual resulta insuficiente frente a los recientes enfrentamientos y hechos de inseguridad que continúan registrándose, incluso en la cabecera municipal.
Principales exigencias para el gobierno Estatal y Federal son la garantía de un retorno seguro a las comunidades de origen, bajo condiciones que aseguren la vida, la integridad y el patrimonio de las familias: Colectivo Nuevo Amanecer.
Durante el 2025, el referido colectivo, conformado por familias víctimas de desplazamiento, atendió a alrededor de 50 núcleos provenientes del municipio de Guadalupe y Calvo, quienes a raíz de la violencia huyeron de sus comunidades de origen, estableciéndose la mayoría en Parral.
Se proyecta la creación de una casa de paso para brindar refugio temporal a las víctimas de desplazamiento / Foto: Rosy Reyes / El Sol de Parral
Comentaron que, ante el aumento de casos de desplazamiento forzado en la zona serrana, la principal demanda es la garantía de condiciones que aseguren la vida; sin embargo, reconocieron que mientras la violencia persista en la región, dicho retorno resulta inviable.
Ante este escenario, el colectivo enfatizó que el Estado tiene la obligación de garantizar los derechos humanos de las personas desplazadas, independientemente de que puedan o no regresar a sus comunidades de origen.
Esto implica brindar atención integral que incluya acceso a vivienda digna, alimentación suficiente, atención médica, educación para niñas y niños, seguridad, así como oportunidades de empleo. Indicaron que actualmente muchas familias sobreviven en condiciones precarias, en hacinamiento o en albergues temporales.
“Lamentablemente se dan los casos de desplazamiento, las familias llegan sin nada, solo con la esperanza de poder salvar sus vidas, al establecerse pasan hambre, frío, porque no existen apoyos permanentes ante esta situación”.
“Mientras no se atiendan las causas de la violencia ni se garantice una atención digna a las víctimas, más familias continuarán siendo expulsadas de sus comunidades, enfrentando condiciones de precariedad e incertidumbre”.