Para Santa Bárbara y San Francisco del Oro, estos datos funcionan como una advertencia temprana: el tiempo es un recurso tan finito como los minerales que se extraen del subsuelo.
La Side ha sido clara en señalar que la vida útil de una mina no es una cifra estática. Depende de variables técnicas, económicas y de inversión. Sin embargo, bajo los escenarios actuales, el panorama es el siguiente:
Aunque las empresas no siempre hacen públicas sus estimaciones detalladas, estas cifras representan el marco de referencia con el que hoy trabajan tanto el gobierno estatal como los municipios involucrados.
La preocupación no es menor: si la minería se detiene sin una estrategia de transición económica, el impacto social sería inmediato y profundo.
Las cifras de la Side colocan un límite temporal que obliga a pensar más allá de la minería. Doce años pueden parecer suficientes, pero para construir alternativas económicas sólidas, el tiempo es corto.
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La actividad minera en el sur de Chihuahua sostiene la economía de miles de familias y es el principal motor de empleo en la región / Foto: Archivo / El Sol de Parral
A las minas de la región de Santa Bárbara y San Francisco del Oro sólo les quedan entre 8 y 12 años de vida útil, según información de la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico. Se trata de la principal fuente de empleos de ambos municipios al generar más de 3 mil puestos de trabajo directos y alrededor de la cual giran otras actividades como el comercio y los servicios, por lo que los alcaldes Raúl Antuna y Jorge Salcido, así como el Clúster Minero de Chihuahua, aseguran que el reto ante este panorama será que las empresas mineras continúen con las exploraciones y que los gobiernos le apuesten a la diversificación laboral.
De acuerdo con información emitida por la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico (Side) del Gobierno del Estado, ambas operaciones mineras cuentan con una expectativa de explotación que oscila entre los ocho y los 12 años, dependiendo de factores clave como las reservas probadas y probables, las condiciones del mercado de los metales y la exploración continua que realicen las empresas responsables.
En San Francisco del Oro, la minería no es solo una actividad económica: es la columna vertebral del municipio. Así lo reconoce el alcalde Jorge Salcido, quien advierte que un eventual cierre de la minera Frisco tendría consecuencias devastadoras.
Santa Bárbara y San Francisco del Oro se consolidan como pilares en la extracción de metales industriales y preciosos a nivel nacional / Foto: Archivo / El Sol de Parral
“La minera representa para nosotros la fuente más importante de empleo”, señaló el edil. “Si en 12 años se cerraran sus instalaciones, se generaría una crisis social muy fuerte, porque la verdad, casi todo el pueblo depende de la minera”.
De acuerdo con el propio alcalde, alrededor del 60% de los trabajadores de la empresa son originarios de San Francisco del Oro, mientras que el resto proviene de municipios cercanos como Santa Bárbara y Parral. La segunda fuente de empleo en el municipio es la presidencia municipal, lo que da una idea clara de la magnitud de la dependencia económica.
“No solo sería el desempleo. El golpe sería para todo: el comercio, los servicios, la economía generalizada. Literalmente nos iríamos a pique”, advirtió Salcido, al recordar que en la década de los noventa el municipio ya vivió una crisis profunda derivada de problemas en la actividad minera.
A pesar del escenario complejo, el alcalde de San Francisco del Oro reconoce que existen señales que mantienen viva la esperanza. La empresa ha continuado con trabajos de exploración y, de acuerdo con información preliminar, incluso se contempla la contratación de más personal, lo que podría ampliar la vida útil de la mina.
“Eso nos da esperanza”, dijo Salcido. “Doce años parecen muchos, pero el tiempo vuela. Por eso es importante acercarnos a la empresa, conocer sus planes y, al mismo tiempo, empezar a buscar otras alternativas económicas para el municipio”.
Autoridades municipales buscan alternativas de diversificación ante la estimación de 12 años de vida útil en los yacimientos locales / Foto: Archivo / El Sol de Parral
En Santa Bárbara, el panorama se observa con matices distintos, aunque la preocupación de fondo es la misma. Fernando Cortez, director de Comunicación Social del municipio, reconoce que la información de la Side habla de una vida útil de alrededor de 12 años, pero desde la perspectiva local, el escenario podría ser más amplio.
“Como ciudadano y como santabarbarino de toda la vida, no creo que 12 años sea la vida útil real de la empresa”, expresó. “Aquí hay minas con metal que están inundadas y que podrían funcionar si se invierte en proyectos para desahogarlas. Además, se han iniciado exploraciones en otras zonas”.
Cortez subraya que la empresa minera ha continuado invirtiendo, no solo en exploración, sino también en proyectos de reaprovechamiento, como el procesamiento de presas de jales, un recurso que durante años fue considerado desecho y que hoy vuelve a ser rentable gracias a la tecnología y a los altos precios de los metales.
Con base en información emitida por el Centro de Información Económica y Social de la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico del Gobierno del Estado, el comportamiento de la producción minera en los municipios de Santa Bárbara y San Francisco del Oro confirma su papel estratégico dentro del sector extractivo de Chihuahua, particularmente en la producción de metales como plata, plomo, zinc, cobre y, en menor medida, oro, con cifras acumuladas hasta el mes de noviembre.
En el caso de Santa Bárbara, la actividad minera se mantiene como uno de los principales motores económicos de la región. De acuerdo con los datos oficiales, este municipio registró una producción de 101 kilogramos de oro, 76 mil 046 kilogramos de plata, así como 16 mil 020 toneladas de plomo, 1 mil 811 toneladas de cobre y 23 mil 022 toneladas de zinc, cifras que lo colocan entre los municipios con mayor diversificación y volumen de metales industriales en la entidad.
Por su parte, San Francisco del Oro presenta una producción menor en términos absolutos, pero con una aportación relevante al total estatal. Hasta noviembre, este municipio acumuló 40 kilogramos de oro, 13 mil 795 kilogramos de plata, 3 mil 704 toneladas de plomo, 895 toneladas de cobre y 7 mil 367 toneladas de zinc, consolidándose como un polo minero histórico que continúa aportando de manera constante a la economía regional.
En conjunto, Santa Bárbara y San Francisco del Oro representan una parte significativa de la producción estatal de plomo y zinc, minerales clave para la industria nacional, además de contribuir de forma importante en la extracción de plata, uno de los metales emblemáticos de Chihuahua. Su participación resulta estratégica frente a otros municipios con producción focalizada principalmente en metales preciosos.
A nivel estatal, Chihuahua registra una producción total de 9 mil 924 kilogramos de oro, 875 mil 671 kilogramos de plata, 22 mil 835 toneladas de plomo, 12 mil 846 toneladas de cobre y 40 mil 468 toneladas de zinc, lo que evidencia la relevancia del sector minero en la estructura productiva de la entidad, aunque con marcadas diferencias entre regiones y tipos de minerales.
No obstante, el comportamiento histórico de la producción de oro en Chihuahua, del periodo 2016 a 2025, muestra una tendencia a la baja, luego de alcanzar sus niveles más altos entre 2017 y 2019. Desde entonces, la entidad ha registrado una disminución paulatina en los volúmenes anuales, hasta ubicarse en 2025 con cifras sensiblemente menores, reflejo de factores como la maduración de yacimientos, condiciones del mercado y ajustes operativos.
En el contexto nacional, Chihuahua se mantiene como un actor relevante al ubicarse en el cuarto lugar nacional en producción de oro, con una participación aproximada del 10% del total del país, por debajo de estados como Zacatecas, Sonora y Guerrero, que concentran los mayores volúmenes de este metal precioso.
A pesar del descenso en algunos indicadores, los datos del Centro de Información Económica y Social subrayan que municipios como Santa Bárbara y San Francisco del Oro continúan siendo pilares de la minería chihuahuense, no solo por su tradición histórica, sino por su aportación constante a los metales industriales que sostienen cadenas productivas clave para la economía estatal y nacional.
Tanto en Santa Bárbara como en San Francisco del Oro, las autoridades coinciden en un punto clave: el cierre de las minas no sería un problema aislado. Tendría un impacto regional que alcanzaría a Parral y a otros municipios del sur del estado.
“Es la fuente de empleo de miles de personas, no solo de Santa Bárbara”, señaló Cortez. “Aquí trabajan ingenieros y obreros que vienen de Parral, del Oro, de otros municipios e incluso de otras partes del país. Parar la mina sería un problema regional y, en cierta forma, estatal”.
Santa Bárbara ha sido históricamente una de las minas con mayor producción del Grupo México. En momentos críticos, incluso ha sostenido parte de la producción de otras unidades mineras del país, lo que refuerza su relevancia estratégica.
El Grupo México mantiene operaciones clave en la zona, donde la exploración y el reaprovechamiento de jales extienden la actividad productiva / Foto: Archivo / El Sol de Parral
Los gobiernos municipales lo saben. Ambos coinciden en que, si bien la exploración puede extender la vida útil de las minas, no se puede apostar todo a esa posibilidad. La diversificación económica, la atracción de nuevas inversiones y el fortalecimiento de otras actividades productivas se perfilan como tareas urgentes.
Mientras tanto, bajo la tierra aún hay metal, y en la superficie, comunidades enteras que viven pendientes de lo que ocurra en las entrañas de la sierra. La cuenta regresiva ya comenzó, y el reto no es solo extraer lo que queda, sino preparar el terreno para cuando la minería deje de ser el corazón económico de la región.