La reducción, se atribuye principalmente a la mayor conciencia ciudadana y a las campañas de prevención, señala el director de Desarrollo Forestal de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado
Para “El Güero” esta labor ya no es solo trabajo sino también una forma de vida. / Foto: Javier cruz / El Sol de Parral
A pesar de los riesgos que implica el cuidado y la alimentación de animales salvajes, Isabel Garibay Cano, mejor conocido como “El Güero”, se ha desempeñado durante más de 13 años como cuidador en la Granja del Carmen, un trabajo que asegura realiza con la misma pasión, cariño y compromiso que el primer día.
Ser cuidador de un zoológico es uno de los oficios menos comunes y más demandantes, pues requiere esfuerzo físico, paciencia, responsabilidad y, sobre todo, amor por los animales. Para El Güero, esta labor se ha convertido en una forma de vida, ya que ha sido testigo del nacimiento, crecimiento y, en algunos casos, la muerte de muchos de los ejemplares que hoy alberga este espacio.
Originario de Guanaceví, Durango, Isabel Garibay llegó a Parral por invitación de su patrón para ayudar en las labores de una pequeña granja que, en aquel entonces, contaba únicamente con un par de leones y algunos tejones. Con el paso del tiempo, y gracias al gusto de su propietario por los animales, el lugar fue creciendo tanto en infraestructura como en número de especies, hasta convertirse en lo que hoy es la Granja del Carmen.
Los felinos y algunas aves rapaces, como las águilas, son alimentados con carne de pollo, ternera o res, en porciones adecuadas a cada ejemplar. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Garibay explicó que, por cuestiones laborales, decidió establecerse definitivamente en Parral, donde encontró la oportunidad de dedicarse al cuidado de los animales, actividad con la que se siente plenamente satisfecho. “He aprendido a conocerlos, a entender su comportamiento y a respetarlos”, comentó.
Actualmente, la Granja del Carmen alberga más de 120 ejemplares, entre animales de granja y especies salvajes. En el lugar se pueden encontrar caballos, gallinas, perros, cerdos, chivas, borregos y patos, así como felinos, jabalíes, monos, búfalos, osas, coyotes, entre otros.
La jornada de trabajo de El Güero inicia a las 5:30 de la mañana, cuando se prepara para realizar la limpieza de jaulas y la alimentación de los animales. Cuenta con un área específica para recibir diariamente las camionetas que transportan frutas y verduras, las cuales son donadas por distintos negocios que apoyan el mantenimiento de la granja.
Son más de 120 los ejemplares que alberga actuarlmente la granja del Carmen. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Alrededor de las 10:00 de la mañana, comienza la separación de alimentos según las necesidades de cada especie. Los animales domésticos como cerdos, chivas, borregos y llamas reciben frutas y verduras, al igual que los monos y las osas. En tanto, a los equinos, búfalos y aves se les proporciona pastura, granos y follaje. Los felinos y algunas aves rapaces, como las águilas, son alimentados con carne de pollo, ternera o res, en porciones adecuadas a cada ejemplar.
El recorrido de alimentación inicia con los cerdos, continúa con los animales de corral y posteriormente con los ejemplares salvajes, como jaguares, panteras, pumas, gatos monteses, mandriles y osos hormigueros, para finalizar con los tigres y leones. Entre las especies más llamativas se encuentra el Ingre, un híbrido producto de la cruza entre un león y una tigresa.
Garibay aseguró que siente un profundo respeto por los animales, especialmente por los de naturaleza salvaje. “A muchos los agarré desde chicos, pero conforme crecieron ya no puedo confiarme; aunque me conocen, si andan de mal humor pueden atacarme”, señaló.
Isabel Garibay comenta que desempeña su trabajo con pasión y cariño por los ejemplares de la granja. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Recordó una experiencia peligrosa que vivió con una osa café, la cual lo mordió en una pierna luego de que un visitante la provocara. La lesión lo llevó al hospital, aunque gracias a la rápida ayuda de una familia que se encontraba en el lugar, la situación no pasó a mayores. Desde entonces, dijo, extremó aún más las precauciones al ingresar a las jaulas.
“El peligro existe en cualquier parte. Sabemos cuando entramos, pero no siempre si vamos a salir”, expresó. Añadió que los animales más agresivos suelen ser el Ingre, la pantera negra, tigres, leones, pumas y gatos monteses. Generalmente, reciben dos comidas al día, con porciones suficientes para evitar que pasen hambre.
Asimismo, explicó que algunos animales suelen enfermarse, principalmente de neumonía durante la temporada de frío. Cuando detecta cambios en su conducta, como decaimiento, falta de apetito o aislamiento, se contacta de inmediato con el veterinario para que reciban atención médica.
Finalmente, destacó que la Granja del Carmen se encuentra supervisada por Profepa, dependencia que les brinda talleres y recomendaciones para el adecuado cuidado de los animales, las cuales aseguró siguen al pie de la letra. “Yo les hablo, los acaricio y siempre les demuestro mi cariño. Cuando paso por las jaulas les digo ‘¿cómo amaneciste, mijo?’”, comentó con una sonrisa. “Mientras Dios me lo permita, seguiré cuidando de ellos, porque es un trabajo que amo”.
Isabel "El Güero" Garibay tiene 13 años cuidando y dando de comer a los animales de la granja del Carmen. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral