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Gracias a su obra “Guare con tapa” logró obtener el galardón presidencial. / Foto: Cortesía / Fodarch
María Serafina Rico José es una mujer rarámuri que camina hasta cinco horas en la Sierra Tarahumara para recolectar la palma con la que teje sus artesanías. Originaria del municipio de Carichí, aprendió de su familia este oficio y, sin haber asistido a la escuela ni hablar español, perfeccionó con el paso del tiempo su técnica, la cual le valió para obtener el Premio Nacional de Arte Popular 2025 por su obra “Guare con tapa”, que consiste en un cesto tradicional para guardar alimentos.
En el 2025, el Gobierno de México presentó la convocatoria para participar en la edición 50 del Gran Premio Nacional de Arte Popular y durante su desarrollo se recibieron más de 140 trabajos de arte tradicionales de diferentes regiones del país. De Chihuahua no fue la excepción y fueron tres las ganadoras provenientes del estado grande y que ahora figuran como las mejores artesanas de la República Mexicana.
Entre las galardonadas destaca María Serafina Rico José, originaria de Baquiriachi, Carichí, quien obtuvo el Galardón Presidencial, el máximo reconocimiento del certamen, con un premio de 127 mil pesos por su pieza “Guare con tapa” elaborada en palma tejida. Asimismo, Diana Lucinda Largo Sitanachi, de Rejogochi, Guachochi, recibió el Premio Especial a la Mejor Obra de Innovación con Tradición, con un monto de 42 mil pesos gracias a su tapete de lana artesanal tejido en telar de cintura con tintes naturales, pieza que combina técnicas ancestrales con un diseño contemporáneo. Por su parte, Griselda Crucita Chacarito Mendoza, de Guicorachi, Bocoyna, obtuvo el primer lugar en la categoría de Textiles, subcategoría Trajes tradicionales completos, con un premio de 25 mil pesos por su obra titulada “Vestido Muki”, compuesta por falda, blusa y chal o jorongo confeccionados en tela de algodón, acompañados de una faja de estambre tejida en telar de cintura.
Esta casa editorial tuvo el privilegio de entrevistar a María Serafina Rico José, quien amplió la información acerca del concurso, lo que para ella representa y el impacto que tuvo en su comunidad al hacer historia. Pese a que no habla el castellano, el diálogo fue posible con la intervención del Gobierno Municipal de Carichí, instancia que fungió como intérprete para responder a las preguntas y los cuestionamientos planteados.
En entrevista, María Serafina explicó que durante varias semanas estuvo tejiendo la obra que la llevó a ganar 127 mil pesos en efectivo al obtener el Galardón Presidencial del certamen tras presentar su trabajo denominado “Guare con tapa”. El trabajo consiste en crear un cesto para conservar alimentos hecho a base de palmillas, y para conseguirlas tuvo que caminar durante cinco horas en Baquiriachi para llegar al sitio adecuado en donde se encuentran y otras cinco de regreso a su hogar. Sin embargo, la entrevistada platicó que su gusto por el arte le nació hace diez años cuando su hermana le comenzó a asesorar y a enseñar las técnicas básicas para ello, y a raíz de ahí comenzó a producir y a trabajar la palmilla hasta perfeccionarla como ahora lo hace. No obstante, mencionó también que, aunque el trabajo parece sencillo, no lo es, pues implica esfuerzos y largas jornadas de estar de pie para que la obra termine con éxito y de calidad atendiendo la tradición Rarámuri. Según subrayó, el “Guare con tapa” requirió de dos semanas de labores para que quedara listo debido a que tenía que permanecer de pie durante el tejido.
María Serafina comentó que el galardón es una forma de visibilizar el trabajo artesano de la comunidad y tradición rarámuri. / Foto: Cortesía / Fodarch
En Baquiriachi, pese a ser parte de la Sierra Tarahumara, no se encuentran fácilmente los insumos que se necesitan para hacer el “Guare con tapa”, pues se requiere de la palmilla y esta se encuentra entre las praderas del bosque Rarámuri. Para llegar ahí, debe recorrer largos tramos kilométricos que prolongan el recorrido hasta diez horas de ida y de vuelta, por lo que el esfuerzo es constante desde el principio de su producción, lo que para María Serafina representa el mayor reto. Según dijo, el segundo reto es continuar con el tejido, pues declaró que llega un momento en que no se puede estar sentada y es necesario ponerse de pie para darle seguimiento uniforme al cesto de palmilla, pasando horas en esa posición hasta que se dedica a otras labores del hogar en donde también tiene obligación, pues señaló que tiene una familia con hijos que deben recibir atención.
María Serafina destacó que el reconocimiento obtenido no solo representa un apoyo económico para ella y su familia, sino también una forma de visibilizar el trabajo artesanal de la comunidad Rarámuri, el cual, dijo, ha sido transmitido de generación en generación y forma parte de su identidad cultural. Señaló que muchas veces este tipo de obras no son valoradas en su justa dimensión, pese al esfuerzo físico, el tiempo y el conocimiento ancestral que implican para su creación.
Comentó que al enterarse de que había sido ganadora del Galardón Presidencial sintió una gran emoción, ya que nunca imaginó que su trabajo pudiera ser reconocido a ese nivel. Aseguró que el premio la motiva a seguir perfeccionando su técnica y a continuar elaborando piezas que respeten la tradición de su pueblo, sin alterar los métodos que le fueron enseñados desde sus inicios en este oficio.
Asimismo, señaló que el dinero obtenido será utilizado principalmente para cubrir necesidades básicas de su familia, así como para adquirir algunos materiales que le permitan seguir trabajando en sus artesanías. Agregó que una parte del recurso también será destinada para apoyar la educación de sus hijos, a quienes busca inculcar el valor del trabajo y el orgullo por sus raíces indígenas.
La artesana expresó su satisfacción por haber participado en el certamen que le permitió obtener el Galardón Presidencial, asegurando que esta experiencia le generó una mayor inspiración para seguir desarrollándose en el ámbito artesanal y continuar perfeccionando su trabajo con la palmilla, material que forma parte de la tradición Rarámuri. Señaló que el reconocimiento no solo representa un logro personal, sino también un impulso para seguir creando obras que preserven la identidad cultural de su comunidad.
Su pieza “Guare con tapa” requirió varias semanas de trabajo desde la recolección de palmilla hasta el tejido final del cesto. / Foto: Cortesía / Fodarch
Relató que se enteró de la existencia del premio gracias a una persona que trabaja en Creel, quien le platicó sobre la convocatoria y la motivó a participar. Tras presentar su obra titulada “Guare con tapa”, fue seleccionada como ganadora, lo que le permitió recibir 127 mil pesos en efectivo correspondientes al Galardón Presidencial, cantidad que calificó como un gran apoyo para ella y su familia en sus gastos diarios.
Detalló que la elaboración de la pieza requirió varias semanas de trabajo, desde la recolección de la palmilla hasta el tejido final del cesto, el cual se utiliza tradicionalmente para la conservación de alimentos. Para obtener el material, explicó que debe caminar largas distancias por las praderas del bosque Rarámuri, recorriendo trayectos de hasta diez horas entre ida y vuelta, lo que convierte la obtención de los insumos en uno de los mayores retos del proceso productivo.
María Serafina explicó que el tejido del “Guare con tapa” no es sencillo, ya que implica largas jornadas de trabajo, muchas de ellas de pie, para lograr que la pieza mantenga una forma uniforme y de alta calidad. Añadió que, además de dedicarse a la artesanía, tiene responsabilidades en el hogar y una familia que atender, por lo que debe distribuir su tiempo entre el tejido y otras labores diarias que demanda su entorno.
Indicó que el recurso económico obtenido será utilizado principalmente para comprar alimentos y productos básicos que contribuyan al bienestar de su familia y de su comunidad. Destacó que una parte importante de su vida se desarrolla en el ámbito agrícola, ya que se dedica a la siembra de maíz y frijol, actividades fundamentales para la subsistencia en la región serrana donde habita.
La artesana subrayó que este premio le permitirá enfrentar con mayor tranquilidad los gastos que se generan durante el año, así como adquirir herramientas y recursos que faciliten tanto su trabajo artesanal como las labores del campo. Añadió que el apoyo económico llega en un momento importante, ya que las condiciones en la Sierra Tarahumara suelen ser complicadas debido a la lejanía y a la escasez de oportunidades laborales.
El “Guare con tapa” no es una pieza sencilla de trabajar ya que requiere largas jornadas de trabajo y de pie, para obtener el resultado deseado. / Foto: Cortesía / Fodarch
Finalmente, María Serafina Rico José manifestó su agradecimiento por el reconocimiento recibido y reiteró que continuará trabajando para mantener vivas las tradiciones Rarámuri. Consideró que este tipo de premios ayudan a visibilizar el esfuerzo de las comunidades indígenas y fomentan el respeto por su cultura, su trabajo y su forma de vida, al tiempo que motivan a nuevas generaciones a preservar estas prácticas ancestrales.
En octubre del año pasado, el Gobierno del Estado lanzó un comunicado de prensa en donde felicitó públicamente a las tres ganadoras del Gran Premio Nacional de Arte Popular en su edición L, en donde se dieron a conocer los trabajos que cada una presentó, las técnicas utilizadas y sus obsequios. De acuerdo con la información, fue a través de Fomento y Desarrollo Artesanal del Estado de Chihuahua (Fodarch) en que se mantuvo contacto puntual a cada caso y como se celebró su triunfo institucional.
Además de María Serafina Rico José, fue premiada también Diana Lucinda Largo Sitanachi, de Rejogochi, Guachochi, quien recibió el Premio Especial a la Mejor Obra de Innovación con Tradición, con un monto de 42 mil pesos gracias a su tapete de lana artesanal tejido en telar de cintura con tintes naturales; y Griselda Crucita Chacarito Mendoza, de Guicorachi, Bocoyna, por obtener el primer lugar en la categoría de Textiles, subcategoría Trajes tradicionales completos, con un premio de 25 mil pesos por su obra titulada “Vestido Muki”, confeccionada en tela de algodón y acompañada de una faja de estambre.
En la categoría de Instrumentos musicales, Juana Valenzuela Quintero, de San Alonso, Urique, logró el segundo lugar, con un premio de 20 mil pesos por su pieza Chanebares o Chayewares, elaborados con capullos de mariposas cosidos en tela que se atan a los pies para danzar en festividades tradicionales. Finalmente, Martha Rosa Sebastián Sobrino, originaria de Gonogochi, Bocoyna, obtuvo el segundo lugar en la categoría de Talabartería por su destacada participación en el certamen nacional.
María Serafina, la rarámuri artesana que brilló en el Concurso Nacional de Arte Popular 2025 - El Sol de Parral | Noticias Locales, Policiacas, sobre México, Chihuahua y el Mundo