Nogaleros de Chihuahua ponen su esperanza en la presa Pico de Águila; podría salvar 50% de la cosecha de nuez
Una presa que se convierte en símbolo de esperanza aguarda en el municipio de coronado, pues al alcanzar el 90% de su capacidad la “Pico de Águila” garantiza el ciclo agrícola de este año
Crisis en las presas mayores y desigualdad regional
El agua, la vida del campo
Jimenez otro de los beneficiados con el derrame de presa Pico de Águila, se recargan mantos acuíferos
“Con las precipitaciones no solo se asegura el riego para los cultivos actuales, también se da paso a la recuperación de los pozos, que son la principal fuente de abastecimiento para los agricultores”, señaló Nájera.
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La presa Pico de Águila en el municipio de Coronado se mantiene en buen nivel ahora con las lluvias. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
De llegar al límite de su capacidad, la presa Pico de Águila aseguraría el ciclo agrícola de la región de Coronado para el próximo año. Hoy se encuentra al 90% y productores esperan que termine de llenarse en los siguientes 30 días, lo que además trae esperanza a nogaleros del sur de Chihuahua ya que al escurrir el líquido llegaría a sus tierras y podrían salvar el 50% de la producción de nuez que se vio afectada por falta de agua en otros embalses como La Boquilla.
La esperanza de los productores nogaleros del centro-sur de Chihuahua se centra en un espejo de agua: la presa Pico de Águila. Ubicada en el municipio de Coronado, este embalse alcanzó ya un 90% de su capacidad, casi 50 millones de metros cúbicos y, de continuar las lluvias, podría comenzar a derramar en los próximos días.
Ese posible derrame no solo representaría un hecho simbólico tras años de sequía, sino que podría marcar la diferencia entre perder casi toda la cosecha de nuez o rescatar hasta el 50% de la producción. Para los nogaleros, que dependen de riegos constantes en agosto y septiembre, este volumen de agua significa la posibilidad de salvar miles de árboles en riesgo.
El panorama de los últimos tres años ha sido crítico. Las principales presas de la entidad mantienen niveles alarmantes: La Boquilla apenas sobrepasa el 20% de almacenamiento y Las Vírgenes ronda el 40%. Con esas cifras, los agricultores prácticamente no recibieron agua de riego en este ciclo, obligando a que los árboles de nogal brotaran solo gracias a lluvias que, lejos de resolver el problema, incrementaron la demanda de humedad.
Alejandro Licón, presidente del Sistema Producto Nuez, lo explica con crudeza: “Si arrancas un árbol sin agua, brota porque tiene reservas, pero después demanda más humedad. Y si no la hay, se muere. Ese es el drama de este año”.
La paradoja es evidente: los nogales brotaron por efecto de la poca humedad recibida, pero ahora requieren aún más agua para sobrevivir. Sin lluvias adicionales o sin aportaciones desde las presas, esos mismos brotes que parecían señales de vida podrían convertirse en la antesala de un desastre productivo.
De llegar al 100% de su capacidad, la presa Pico de Águila podría garantizar el próximo ciclo agrícola. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Licón advierte que, de no haberse llenado Pico de Águila, el escenario sería desolador: “Lo que mal empieza, mal acaba. El derrame de la presa nos da esperanza de rescatar parte de la cosecha. De no ser así, hablaríamos de un punto de quiebre muy feo para muchos sectores de la agricultura, sobre todo el nogalero”, afirmó.
El municipio de Coronado cuenta con alrededor de 7 mil hectáreas de vocación agrícola. Sin embargo, debido a la falta de agua, apenas se sembró un 30% en este año, lo que equivale a unas dos mil 500 hectáreas. La alfalfa y el maíz, ambos destinados en su mayoría a la alimentación de ganado, representan los cultivos predominantes, seguidos por el nogal, que constituye la base económica de muchas familias.
De acuerdo con datos de Desarrollo Rural municipal, en Coronado se trabajan alrededor de mil hectáreas de nogales, además de mil 200 de alfalfa, 300 de maíz y 100 de hortalizas. En total, unas dos mil 500 hectáreas sembradas de las 7 mil que forman parte del distrito de riego. El déficit es claro: más del 60% de las tierras permanecieron improductivas por falta de agua.
Mauricio Durán, director de Desarrollo Rural en Coronado, señaló que gracias al almacenamiento alcanzado en Pico de Águila, el ciclo agrícola 2025 ya está garantizado: “Con este volumen de agua, aseguramos al menos un ciclo similar al de este año. Y si las lluvias continúan, podríamos aumentar la superficie de siembra. Eso representa un gran aliciente económico para las familias, porque aquí la mayoría depende de la ganadería y la agricultura”, explicó.
Aunque la recuperación de Pico de Águila ha sido un alivio, los productores reconocen que el verdadero potencial agrícola de Coronado depende también de la presa San Gabriel. Con una capacidad de 250 millones de metros cúbicos, cinco veces mayor, actualmente solo se encuentra al 23% de su llenado.
La presa Pico de Águila se ha convertido en un símbolo de esperanza para los agricultores del municipio de Coronado. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Durán explicó que, si la San Gabriel alcanzara niveles significativos, el municipio podría pasar de sembrar apenas un 30% de su superficie a un 70%: “La expectativa es que, con nuevas lluvias hacia finales de año, podamos incrementar sustancialmente el almacenamiento y reactivar más hectáreas. Solo así se podrá garantizar no uno, sino varios ciclos agrícolas futuros”, detalló.
En este mismo sentido puntualizó en que mientras Pico de Águila asegura un ciclo inmediato, el verdadero respiro a largo plazo vendrá con la recuperación de San Gabriel y con un manejo integral del agua que contemple no solo presas, sino también la recarga de acuíferos, cada vez más sobreexplotados.
El panorama es desigual en el estado. Mientras que en municipios como Jiménez las lluvias fueron más generosas y permitieron sostener parte de los cultivos, en gran parte del centro-sur las precipitaciones han sido escasas e irregulares así lo mencionó Alejandro Licón. Algunos productores incluso se animaron a sembrar maíz alentados por la humedad temporal, pero se prevé que esas siembras se pierdan si no llegan más lluvias.
La magnitud del problema se refleja en los datos técnicos: por cada centímetro que capta La Boquilla, presas más pequeñas como Las Vírgenes reciben nueve. Este desequilibrio explica por qué una se llena con rapidez y la otra permanece en niveles críticos. Para los productores, ver a La Boquilla en apenas un 22% de almacenamiento es motivo de preocupación.
Licón es claro al respecto: “Yo lo que veo es un ciclo restringido. Si La Boquilla llegara a un 40 o 45%, apenas podríamos hablar de un riego limitado. Hoy pensar en un ciclo normal es muy complicado. Este año, de no llover, marcará un punto de quiebre para muchos sectores de la agricultura, y el nogalero es de los más golpeados”.
El derrame de la presa Pico de Águila traería a sus habitantes diferentes beneficios como el relleno de mantos acuíferos. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Además de garantizar los riegos, el eventual derrame de Pico de Águila tendría un beneficio adicional: la recarga de mantos acuíferos. Productores han reportado que cada vez es más difícil extraer agua de los pozos, cuyo nivel está descendiendo peligrosamente: “Que Pico de Águila derrame significa que los acuíferos también se recuperan. Eso es vital, porque la sobreexplotación ya no nos permite depender solo de los pozos. Es una oportunidad para pensar en la gestión integral del agua”, expresó Licón.
En Coronado y en la región centro-sur, la agricultura no solo es un motor económico: es también un pilar de identidad comunitaria. Por eso, la expectativa en torno al llenado de Pico de Águila va más allá de lo productivo. Se trata de una esperanza colectiva de que la vida en el campo continúe a pesar de la sequía.
“El agua es la vida del campo. Hoy podemos decir que Coronado tiene un futuro asegurado, al menos para el siguiente ciclo agrícola. Pero necesitamos más lluvias y más planeación. De eso depende que el nogal, el maíz, la alfalfa y todas las familias que viven de la tierra puedan seguir adelante”, concluyó Durán.
La posibilidad de que la presa Pico de Águila comience a derramar representa un beneficio directo para el campo jimenense, ya que sus escurrimientos podrían contribuir a la recarga de los mantos acuíferos en la región, lo que a su vez permitirá sostener el riego de cultivos a través de los pozos agrícolas, informó el director de Desarrollo Rural, Emilio Nájera.
Aunque el ciclo agrícola está garantizado para este año, el municipio depende en gran medida de la extracción de agua de los pozos, situación que mantiene latente el problema de la sobreexplotación. En este contexto, las lluvias recientes y el posible desborde de presas como Pico de Águila se convierten en un respiro para el sector productivo.
El ciclo agrícola de este año ya ha sido garantizado. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
El funcionario destacó que la recarga de los mantos acuíferos es un punto importante para el futuro del campo en Jiménez, ya que de ello depende que las familias productoras continúen sembrando y garantizando la producción de alimentos en la región.
La presa Pico de Águila se erige hoy como el rostro visible de la esperanza en medio de la sequía que asfixia al campo chihuahuense. Su llenado garantiza que al menos un ciclo agrícola pueda desarrollarse, lo que significa alimento, empleo y estabilidad para miles de familias. Pero la historia no termina aquí: mientras la presa San Gabriel permanece en niveles críticos y La Boquilla agoniza en cifras mínimas, el futuro de la producción nogalera y de toda la región sigue dependiendo de la lluvia.
Los productores lo saben: un par de tormentas más podría marcar la diferencia entre salvar la mitad de la cosecha o perderla por completo. Y aunque la ciencia, los cálculos técnicos y las estrategias de manejo son importantes, en el campo todavía se vive con la mirada puesta en el cielo.
La realidad es que sin agua no hay nogal, no hay maíz, no hay alfalfa, no hay vida rural. El campo de Coronado y del centro-sur de Chihuahua hoy respira gracias a Pico de Águila, pero su destino, como tantas veces en la historia, sigue atado al vaivén de las lluvias y a la voluntad de la naturaleza.