“Nuestro corazón está en Parral”: Matrimonio Hernández, ausente tras 37 años en Jornadas Villistas
Por segunda ocasión, Don Eulalio Hernández y Doña Yolanda Cecilia López no podrán asistir a las Jornadas Villistas en Parral. Desde Chiapas, comparten su historia de amor, fe y lealtad por el General Francisco Villa
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Desde lo más profundo de la sierra en Chiapas, en el rancho División del Norte, municipio de Chilón, Don Eulalio Hernández y Yolanda Cecilia López / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Desde lo más profundo de la sierra en Chiapas, en el rancho División del Norte, municipio de Chilón, Don Eulalio Hernández —de 91 años— y su esposa Yolanda Cecilia López, levantan la voz con nostalgia y orgullo: “Nuestro corazón está en Parral. Este año no podremos acompañar al general Francisco Villa para rendirle honores”. Así, conmovidos por la distancia y los años, recuerdan las décadas en que fueron protagonistas de uno de los homenajes populares más entrañables de México: las Jornadas Villistas.
Ambos originarios de Chiapas, han sido desde hace casi cuatro décadas parte viva del movimiento que cada mes de julio reúne a miles de personas en la Capital del Mundo para rendir tributo al Centauro del Norte. Por 37 años consecutivos estuvieron presentes en Parral, portando mantas, sombreros y recuerdos, pero sobre todo, un cariño inquebrantable por la figura de Francisco Villa. Este 2025, nuevamente no podrán estar presentes debido a su edad y situación económica.
“Extrañamos mucho Parral”, dice Don Eulalio con la voz pausada y firme desde su rancho, que bautizó con el mismo nombre de la histórica División del Norte. “El general cambió nuestras vidas. Aunque ya no podemos viajar, nunca olvidaremos la calidez con que nos recibió la gente parralense”, añade.
“Nuestro corazón están en Parral, este año no podemos acompañar al general Francisco Villa para rendirle honores” / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
La historia de esta devoción comenzó en 1973, cuando Don Eulalio asegura haber tenido una especie de revelación. “Un día me levanté hablando del General Villa. No sabía nada de él, ni lo había estudiado, pero lo sentí cerca, como si me hablara”, relata. Aquella experiencia lo marcó profundamente. Decidió investigar, leer, entender y, sobre todo, actuar. Sintió que debía hacer algo por dar a conocer la obra del revolucionario. Así comenzó su acercamiento con Parral, ciudad en la que encontró el espíritu del caudillo aún vivo.
El primer viaje fue impactante. Al llegar, visitaron la tumba del General, que en ese entonces estaba en completo abandono. “Era una tumba olvidada, nos dolió mucho. No comprendíamos cómo su propia gente no lo recordaba como debía ser”, confiesa. Fue entonces cuando entendieron que su misión era ayudar a reavivar su memoria.
La familia Hernández llegó a tener un rancho al que llamaron “Canutillo”, en honor al lugar donde el General Francisco Villa pasó sus últimos años / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
La familia Hernández llegó a tener un rancho al que llamaron “Canutillo”, en honor al lugar donde el General Francisco Villa pasó sus últimos años. Sin embargo, durante el conflicto del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en los años noventa, lo perdieron. A pesar de ese duro golpe, nunca abandonaron su promesa de seguir visitando Parral cada julio.
“Nuestro corazón están en Parral, este año no podemos acompañar al general Francisco Villa para rendirle honores” Don Eulalio Hernández y su señora Yolanda Cecilia López del estado de Chiapas añoran sus visitas en las jornadas villistas. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
A lo largo de sus visitas a Chihuahua, conocieron al licenciado José Socorro Salcido Gómez, quien los invitó a participar en el naciente movimiento villista. Con entusiasmo y convicción, Don Eulalio se sumó, y desde Chiapas mandó a hacer una manta que decía: “Rancho Canutillo, municipio del Salto del Agua, Chiapas. Familia Hernández presente, mi General”. Así nació el Frente Villista Nueva Generación, un símbolo de unidad entre el norte y el sur del país en torno a una misma causa.
Desde entonces, Don Eulalio y su familia se asumieron como “dorados del sur”, fieles seguidores de la causa villista. Aunque venían de un estado lejano, nunca faltaron a los festejos. Para ellos, cada cabalgata, acto cívico o ceremonia era más que un evento: era una ofrenda de vida a Villa y al México por el que luchó.
A inicios de los años noventa, durante la gestión del entonces alcalde Adalberto Gutiérrez Meléndez, se formalizaron las primeras Jornadas Villistas tal como se conocen hoy. Don Eulalio fue testigo y parte activa de esos inicios. Conoció y colaboró con personajes fundamentales como Guadalupe Chávez Portillo, “El Patito” Martínez, el propio José Socorro Salcido, Doña Ignacia Álvarez de Montoya y Don Pepe Dajlala.
También recuerda con gratitud a los esposos Irma y Oscar Escamilla, quienes siempre los recibieron con hospitalidad y cariño. Hoy, aún mantienen contacto con el licenciado Miguel Salcido, hijo de Don José Socorro, a quien aprecian profundamente..
Desde hace dos años, el matrimonio Hernández no ha podido regresar a la Capital del Mundo. La edad y las condiciones económicas lo impiden, pero su espíritu sigue cabalgando con el contingente villista. “Los años no pasan en vano”, dice con sinceridad Don Eulalio, “pero nuestra misión está cumplida. Entendimos las enseñanzas del General, su lucha por un México más justo. Ahora toca a las nuevas generaciones seguir el camino”.
Con lágrimas en los ojos, agradecieron profundamente al pueblo de Parral por no olvidarlos. “Jamás olvidaremos la manera en que nos recibieron. El fervor que vivimos en cada homenaje al General es algo que llevamos en el corazón”, aseguran.
Antes de despedirse, entre emociones contenidas, Don Eulalio concluye: “La gente de Parral siempre estará con nosotros, aquí, en este rincón de Chiapas. Somos mexicanos, y la semilla ya está sembrada. Mientras viva la memoria de Francisco Villa, viviremos también nosotros”.