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Con cantos, flores y misas se llevan a cabo las celebraciones a la Virgen de Guadalupe hoy en su día. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Desde las primeras horas de este 12 de diciembre, la Catedral de Parral se llenó de devoción, música y fe. Antes de que amaneciera, un mariachi entonó las tradicionales mañanitas frente al templo, mientras decenas de familias se reunían para saludar a la Virgen de Guadalupe con flores, veladoras y oraciones. Entre los fieles, el ambiente era de profunda emoción: madres con sus hijos, adultos mayores, jóvenes y peregrinos que, pese al frío, esperaron pacientemente para entrar y agradecer o pedir un milagro.
El padre Leonel Larios, vocero de la Diócesis de Parral, explicó que esta celebración tiene raíces profundas en la identidad mexicana. Recordó que las apariciones de la Virgen ocurrieron entre el 9 y 12 de diciembre de 1531, apenas diez años después de la conquista. En aquel tiempo, dijo, la sociedad estaba marcada por el conflicto y la imposición cultural, pero la Virgen llegó “para ayudar a los misioneros a anunciar un evangelio de paz, no de guerras ni de armas”.
El sacerdote destacó que desde aquel encuentro en el cerro del Tepeyac, tanto indígenas como españoles entendieron que todos estaban llamados a ser hijos de Dios, lo que sembró la semilla de una nueva nación. Por ello, la fiesta guadalupana está tan arraigada en el país, pues recuerda la dignidad compartida y el llamado a tratarnos como hermanos. Para este año, añadió, la petición principal es por la paz, especialmente ante los episodios de violencia que vive México.
Larios fue enfático al señalar que la violencia actual no viene de invasiones extranjeras, sino de mexicanos contra mexicanos. “Eso no lo quiere la Virgen”, afirmó. Por ello, el mensaje central de esta festividad es pedir sabiduría para las autoridades, seguridad para el pueblo y un compromiso real que permita alcanzar justicia, paz y progreso en la patria.
El vocero también reconoció la fuerza de las tradiciones que acompañan estas fechas, como las peregrinaciones que en Parral se han mantenido vivas por generaciones. Recordó que en todo el país las celebraciones se desbordan, desde la Basílica de Guadalupe “a reventar” durante la madrugada, hasta las iglesias y santuarios de ciudades y comunidades donde miles de fieles acuden con fervor.
En Parral, el paso de los casi 600 tráileres durante la peregrinación del día anterior fue, dijo, un ejemplo del folclor norteño que envuelve esta devoción. Más allá del ruido y el espectáculo, lo que mueve a los conductores es su fe: invertir tiempo, combustible y esfuerzo para pasar frente a la Catedral y encomendar sus viajes, su trabajo y la protección de sus familias.
El sacerdote subrayó que cada año el número de niños presentes es mayor, lo que garantiza que la devoción a la Virgen se mantenga viva. Muchos adultos recuerdan cuando sus padres o abuelos los llevaban a la iglesia el 12 de diciembre; hoy son ellos quienes continúan esa tradición, transmitiendo a sus hijos el amor a la Virgen como un camino hacia el amor a Dios.
Finalmente, el padre Leonel Larios invitó a la comunidad a extender el mensaje guadalupano más allá de este día. “La Virgen nos pide construir un México fraterno y en paz”, expresó. Señaló que no es tarea exclusiva del 12 de diciembre ni solo de la Iglesia, sino un trabajo colectivo que debe reflejarse durante el Adviento, la Navidad y todos los días del año. “Que todos nos pongamos las pilas para trabajar por el progreso, la justicia y la paz”, concluyó.