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El escarabajo descortezador es nativo de los bosques de Chihuahua, Durango y la Sierra Madre Oriental. / Foto: Archivo / OEM
En la Sierra Tarahumara se ha venido gestando una emergencia forestal provocada por un enemigo pequeño y silencioso: El escarabajo descortezador, un insecto que ha venido proliferando en los bosques ubicados, específicamente, en Urique, Guerrero, Creel y Bocoyna, generando daños y deterioro que amenazan el entorno natural de estas comunidades.
Al respecto, el escarabajo descortezador se ha revelado como una plaga que habita en las distintas especies de árboles que moran en la Sierra Tarahumara; el daño que provoca es letal y de difícil localización debido a la forma en que operan al interior de los troncos de todo tipo de árbol.
El escarabajo descortezador también es conocido popularmente como gusano descortezador, un insecto coleóptero con características similares a la de los escarabajos en cuanto a color. Este insecto se alimenta y reproduce debajo de la corteza de los árboles, lo que le convierte en una plaga peligrosa cuando el crecimiento de las crías es desproporcionado y no está a simple vista.
Al ocultarse debajo de los troncos hace difícil el detectarlos y combatirlos. / Foto: Cortesía / Gobierno de México
Este insecto se focaliza principalmente en el noroeste y suroeste de Estados Unidos, mientras que en México se localiza en los estados de Durango, Chihuahua y la Sierra Madre Oriental. Es fácil de distinguir debido a su anatomía compuesta por un cuerpo robusto y cilíndrico que mide entre 4.6 a 7 milímetros de largo; en Chihuahua, estos poseen cabeza negra, tórax negro o marrón muy oscuro y élitros negros, marrón e incluso rojizos.
Las alertas se encienden debido a que el escarabajo perfora la corteza del árbol hasta llegar al floema, un tejido que posee el tronco de la planta y que tiene la función de llevar agua y nutrientes para la supervivencia del espécimen, Sin embargo, el escarabajo al llegar a la floema coloca ahí sus huevecillos, los cuales eclosionan generando larvas que se alimentan de esta red que abastece al árbol de nutrientes.
Y es que las larvas consumen la alimentación del árbol y, además, interrumpen el flujo constante, lo que crea un daño interno que le debilita. Por fuera, es posible observar dicho desgaste en hojas que cambian de color, ramas secas y pérdida de solidez en la infraestructura.
Cabe resaltar que, cuando el daño es muy grave, el árbol comienza a morir, un proceso que puede durar desde algunas semanas a varios meses, dependiendo de la gravedad de la infestación, ya que el escarabajo tiene como característica la proliferación rápida.
Es por ello que, actualmente, en la Sierra Tarahumara hay una alerta forestal, ya que en los últimos meses, la proliferación de este insecto aunado a otros factores como el estrés por la sequía prolongada, temperaturas elevadas e incendios forestales propensan la infestación.
Es importante añadir, que ahora la urgencia radica en combatir la problemática, ya que en comunidades como Urique, Creel, Guerrero y Bocoyna se detectan cientos de árboles muertos y otros tantos en el mismo proceso, lo que enciende las alertas sobre la problemática ambiental que se despliega en el área.