Se desploma la producción de miel en un 60% en la región; lluvias insuficientes y contaminación afectaron la cosecha
El problema principal se presentó cuando las lluvias se interrumpieron de forma abrupta en septiembre
El problema principal se presentó cuando las lluvias se interrumpieron de forma abrupta en septiembre

Marcos Merendón
La producción de miel en la región registró una caída del 60% durante el presente ciclo, superando las estimaciones iniciales que pronosticaban una baja del 50%. Así lo dio a conocer el apicultor Gonzalo Lugo, quien explicó que diversos factores climáticos y ambientales provocaron una temporada crítica para el sector apícola.
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De acuerdo con Lugo, el problema principal se presentó cuando las lluvias se interrumpieron de forma abrupta en septiembre, mes que usualmente representa el periodo más lluvioso del año y coincide con la plena floración de especies melíferas. “Parecía que íbamos muy bien, el año pintaba excelente, pero se cortó el agua justo cuando las abejas más la necesitaban”, señaló.

El productor explicó que la falta de floración natural derivada de la escasez de lluvias impidió que las abejas tuvieran acceso suficiente a néctar, reduciendo drásticamente la cantidad de miel recolectada. “En un caso de cada diez colmenas, una se perdió completamente y ocho estaban igual que en junio, sin crecimiento. Solo una tenía algo de miel, pero ni siquiera completa”, detalló.
Además, mencionó un problema adicional que complicó aún más la situación: la contaminación de la miel con caramelo industrial. Esto ocurrió luego de que algunos ganaderos recibieran grandes cantidades de dulces como apoyo alimenticio para el ganado, lo que provocó que las abejas recolectaran ese material disuelto por la lluvia. “La miel salió color rosa, contaminada; ya había pasado algo similar el año antepasado”, comentó Lugo.
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El impacto económico para los apicultores ha sido significativo, ya que la producción promedio por colmena apenas alcanzó los 4 litros, cuando en un año normal debería rondar los 12. “Es demasiado poco, había mucha expectativa porque las lluvias de verano arrancaron bien, pero se cortaron justo al final. Íbamos ganando la carrera y se nos fregó la rodilla”, expresó con resignación.
Pese a las pérdidas, los productores mantienen la esperanza de un invierno húmedo que permita recuperar las condiciones naturales para la siguiente temporada. “Esperemos que haya lluvia o nieve, para que en primavera las plantas rebroten con suficiente néctar y las colmenas se fortalezcan”, comentó.

Lugo explicó que en estos momentos los apicultores se preparan para el proceso de invernación de las colmenas, etapa crucial para asegurar la supervivencia de las abejas durante los meses fríos. “Ahora lo que sigue es cuidarlas, alimentarlas y mantenerlas sanas para que lleguen fuertes a marzo o abril, cuando florece el mezquite y vuelve a haber miel buena”, indicó.
Finalmente, el apicultor reconoció que la actividad apícola atraviesa un momento crítico en toda la región, y que se requiere atención y apoyo para evitar que más productores abandonen la práctica. “Este año fue durísimo, pero seguimos con la esperanza puesta en el próximo ciclo. Las abejas son nobles y resilientes, solo necesitan que la naturaleza les dé una oportunidad”, concluyó.