“En otros años vendíamos ahí los 150 kilos, hasta 200 kilos… y ahorita pues hay los 50 kilos”, señaló Tarango González.
“No, no costea”, resumió el secretario de la cooperativa al explicar que los costos de operación superan lo que logran obtener por la venta del pescado.
Pescado en Cuaresma: tradición de fe que trasciende generaciones
Más de 10 mdp para fortalecer la pesca en Chihuahua; Valle de Zaragoza entre los municipios beneficiados
El jefe del departamento de Uso Sustentable del Agua de la SDR, Alan García Carrasco, señaló que gobierno del estado mantiene acciones estratégicas para respaldar al sector acuícola y pesquero en diferentes regiones de la entidad.
El estado de movimientos financieros muestra que la principal fuente de recursos fueron participaciones y aportaciones, mientras que el mayor gasto se concentró en servicios personales
Brigadistas realizaron labores de supervisión y respuesta inmediata ante siniestros en pastizales y zonas habitacionales para salvaguardar a la población
La legisladora adelantó que en próximas semanas presentaría, en conjunto con varias distribuidoras de vales, una propuesta para reformar el Código Penal para tipificar el tipo de fraude que se comete con ellas
Las aportaciones recaudadas a través del Consejo Municipal de Estacionómetros se destinan a apoyos como aparatos auditivos, lentes y boletos de transporte para personas en situación de vulnerabilidad
Las bajas ventas afectan a los pescadores y su familia / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Una crisis que los propios pescadores califican como inédita golpea al municipio de Valle Zaragoza ya que aunque las lanchas siguen saliendo de madrugada al río Conchos y la Presa La Boquilla y el pescado no falta en las redes, las ventas se desplomaron hasta en un 75%, algo que aseguran no habían visto en más de 25 años. Esta Cuaresma apenas han podido colocar 50 kilos por semana, cuando en temporadas anteriores alcanzaban los 200 kilos, dejando en incertidumbre a las familias que dependen de esta actividad según reveló Roberto Tarango, secretario de la Sociedad Cooperativa Local de Productores Pesqueros, quien dijo que la gente que solía comprarles en toda la región ya no puede costearse estos alimentos y opta por lo más indispensable.
La problemática no radica en la falta de peces en el agua. Por el contrario, los pescadores afirman que la producción ha sido favorable este año en el río Conchos y en las cercanías de la presa La Boquilla, uno de los principales cuerpos de agua de la región. El verdadero problema es la caída en la demanda, impulsada por la difícil situación económica que enfrentan muchas familias, lo que ha reducido considerablemente el consumo de pescado incluso en plena temporada de Cuaresma.
Cada madrugada, antes de que el sol comience a teñir de tonos dorados las aguas del río, los pescadores de Zaragoza salen de sus hogares. Algunos se levantan a las 4:30 de la mañana, preparan sus redes, revisan motores y cargan combustible en pequeñas lanchas que los conducirán a los puntos donde esperan encontrar cardúmenes. La jornada inicia en medio del silencio del amanecer, cuando el río apenas comienza a despertar y las redes se lanzan al agua con la esperanza de regresar con producto suficiente para sostener a sus familias.
Sin embargo, este año el esfuerzo no se traduce en ingresos. Roberto Missael Tarango González, secretario de la Sociedad Cooperativa de Productores Pesqueros Valle de Zaragoza, explicó que el desplome en las ventas ha sido severo y mantiene en incertidumbre a quienes dependen de esta actividad.
El pescado es uno de los alimentos mas consumidos en semana santa / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
“Pues no hay para seguir trabajando”, expresó al describir la situación que enfrentan los pescadores de la cooperativa, integrada por 25 personas. También existe otra cooperativa qué tiene similar número de pescadores adheridos.
En años anteriores, para estas fechas cercanas a la Cuaresma, la demanda alcanzaba entre 150 y hasta 200 kilogramos de pescado por semana. Hoy la realidad es muy distinta. Los pescadores apenas logran vender alrededor de 50 kilogramos semanales, una cifra que evidencia el colapso del mercado local.
Paradójicamente, el río sigue ofreciendo producto suficiente. En las redes aparece principalmente carpa, una especie abundante en la zona, aunque la mojarra escasea más que en otras temporadas. El problema es que, ante la falta de compradores, los pescadores han optado por limitar la captura a lo que saben que podrán colocar en el mercado. La lógica es simple: pescar más implicaría perder el producto.
A lo largo de las orillas del río Conchos y en los caminos que conducen hacia la presa La Boquilla, se repite la misma escena: redes extendidas para secarse al sol, motores apagados antes del mediodía y pescadores que regresan temprano a sus hogares. En años de bonanza, las jornadas podían extenderse durante todo el día, cambiando redes y explorando distintos puntos del río. Hoy, para las nueve o diez de la mañana, muchos ya han terminado.
La crisis también ha comenzado a provocar dudas entre quienes durante toda su vida se han dedicado a la pesca. Alrededor de 6 pescadores analizan la posibilidad de abandonar la actividad ante la falta de ingresos suficientes para cubrir gastos básicos como combustible, alimentación de los peces en áreas de manejo y cuotas de seguridad social.
Los productores aseguran que la problemática es la baja demanda. / Foto: Javier cruz / El Sol de Parral
El precio tampoco ayuda. Actualmente el kilo de carpa se vende directamente por el pescador en apenas 20 pesos, una cantidad que, según explican, aumenta considerablemente cuando intermediarios lo llevan a ciudades como Delicias o Parral. Ese margen de encarecimiento termina afectando el consumo, pues el producto llega más caro al consumidor final.
La situación resulta especialmente desconcertante para quienes llevan décadas trabajando en el río. Tarango González, con más de 25 años en la actividad, asegura que nunca había visto un panorama tan complicado. “No nos había tocado ni un año como este”, afirmó.
Mientras tanto, en las comunidades cercanas al río y a la presa, la pesca continúa siendo más que un trabajo: es una tradición heredada de generación en generación. Padres que enseñan a sus hijos a lanzar redes, familias enteras que dependen del ritmo del agua y de las temporadas de captura.
Hoy, esa tradición enfrenta uno de sus momentos más difíciles. Con la Semana Santa cada vez más cerca, una de las temporadas de mayor consumo de pescado, los pescadores mantienen la esperanza de que la demanda pueda repuntar. Sin embargo, en las orillas del río Conchos la incertidumbre sigue presente, mientras las lanchas vuelven cada mañana con pescado suficiente… pero sin compradores.
Cada año, con la llegada de la Cuaresma, familias en México retoman una práctica profundamente arraigada: consumir pescado en lugar de carne roja. Más que una preferencia culinaria, esta costumbre tiene un origen religioso y simbólico que se remonta a los primeros siglos del cristianismo y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una tradición cultural que sigue vigente en la actualidad.
De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, la Cuaresma es un tiempo penitencial de preparación espiritual que abarca los cuarenta días previos al Domingo de Resurrección. Este periodo recuerda los cuarenta días que, según los evangelios, Jesucristo pasó en el desierto antes de iniciar su vida pública. Durante este tiempo, la Iglesia invita a los fieles a practicar el ayuno, la oración y la abstinencia como formas de reflexión y conversión espiritual.
La situación económica en general podría estar afectando al sector. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Dentro de estas prácticas destaca la abstinencia de carne, particularmente el Miércoles de Ceniza, los viernes de Cuaresma y de manera especial el Viernes Santo. La tradición establece evitar la carne roja y las aves, permitiendo en cambio el consumo de pescado y mariscos. Históricamente, esta distinción tenía un significado simbólico: la carne se asociaba con abundancia y celebración, mientras que el pescado era considerado un alimento más sencillo y humilde.
El verdadero sentido de esta práctica, sin embargo, no se encuentra únicamente en el tipo de alimento que se consume. La abstinencia representa un acto de sacrificio voluntario que busca fomentar la disciplina personal, la reflexión espiritual y la solidaridad con quienes viven en condiciones de carencia. En esencia, el propósito de esta tradición no es gastronómico, sino espiritual, pues invita a los creyentes a vivir la Cuaresma con sencillez y moderación.
Con el paso de los siglos, el pescado adquirió además un profundo significado dentro del cristianismo. En los primeros tiempos de la Iglesia, el pez fue utilizado como símbolo secreto de identificación entre los cristianos perseguidos.
En México, la temporada de Cuaresma se distingue por recetas que han pasado de generación en generación, como el bacalao, los romeritos con tortitas de camarón y diversos guisos regionales preparados con pescado fresco o seco. Estos alimentos no sólo representan una alternativa culinaria, sino también un elemento de identidad cultural que reúne a las familias alrededor de la mesa durante la Semana Santa.
Además de su significado religioso y cultural, el pescado también ofrece beneficios nutricionales. Se trata de un alimento rico en proteínas, ácidos grasos omega-3 y vitaminas esenciales, lo que lo convierte en una opción saludable dentro de la dieta.
A pesar de los cambios sociales y de que algunas personas ya no observan estrictamente las normas religiosas, la costumbre de comer pescado durante la Cuaresma permanece viva en muchos hogares. En la actualidad, más allá de su origen doctrinal, esta práctica sigue siendo un vínculo entre fe, cultura y memoria colectiva, recordando que una tradición nacida del sacrificio espiritual puede transformarse, con el tiempo, en una expresión viva de identidad y herencia cultural.
El gobierno del estado destinará más de 10 millones de pesos en apoyos para infraestructura y equipamiento acuícola y pesquero durante 2026, recursos que beneficiarán a productores de diversas regiones, entre ellas el municipio de Valle de Zaragoza, como parte de una estrategia orientada a fortalecer la productividad del sector y mejorar las condiciones de trabajo de pescadores y acuicultores.
Se prevé una inversión adicional de 1.5 mdp del gobierno del estado para repoblamiento de embalses. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
A través de la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR), el programa contempla además una inversiónadicional de 1.5 millones de pesos para el repoblamiento de embalses en el estado, acción que busca garantizar la disponibilidad de especies y mantener la actividad pesquera en distintas presas y cuerpos de agua.
Los apoyos forman parte del Programa de Uso Sustentable del Agua y están enfocados en mejorar la infraestructura productiva mediante la rehabilitación de estanques, instalación de paneles solares, adquisición de bombas para la circulación del agua, aeradores, mantenimiento de invernaderos y equipamiento especializado para la actividad pesquera.
Para el ejercicio 2026 se tiene programado apoyar a 20 productores con la adquisición de motores y embarcaciones, mientras que 116 personas recibirán beneficios mediante la entrega de materiales de pesca, construcción o rehabilitación de estanquería, paneles solares, bombas para circulación de agua, aeradores y mantenimiento de invernaderos.
Las acciones se implementarán en municipios como Aldama, Ojinaga, Jiménez, San Francisco de Conchos, Saucillo, Rosales, Meoqui, Coyame, Manuel Benavides, Juárez, Chihuahua, Satevó, Santa Isabel, Madera, Guerrero, Temósachic, Namiquipa, Cuauhtémoc y Guachochi, además de localidades como Guadalupe y Calvo, Balleza, Valle de Zaragoza, San Francisco del Oro, La Cruz, Ignacio Zaragoza, Carichí y Ocampo.
Respecto al repoblamiento de embalses, García Carrasco explicó que el proceso inicia a solicitud de los municipios o de las sociedades cooperativas pesqueras que operan en los cuerpos de agua, donde se analiza la cantidad de alevines que deben sembrarse, se selecciona un proveedor que cumpla con estándares de sanidad y producción, y posteriormente se programa la siembra.
El funcionario agregó que estos proyectos no sólo buscan incentivar la actividad acuícola, sino también facilitar el trabajo de los pescadores, particularmente en un contexto de sequía que ha complicado las condiciones para el sector primario. “Desde el inicio de la administración estatal la meta ha sido hacer más accesibles los programas, ampliar los presupuestos y brindar mayor atención al sector acuícola y pesquero”, puntualizó.