Localmiércoles, 27 de agosto de 2025
Sequía reduce hasta en un 40% el hato ganadero en El Tule
La crisis no solo se debe a la falta de lluvias, sino también a las condiciones desfavorables del mercado
La crisis no solo se debe a la falta de lluvias, sino también a las condiciones desfavorables del mercado

La prolongada sequía que azota al sur del estado desde hace más de cuatro años ha golpeado con fuerza al sector ganadero en el municipio de El Tule. De acuerdo con el director de Desarrollo Rural, Gabriel Gutiérrez, el hato ganadero local se ha reducido hasta en un 40%, lo que coloca a los productores en una situación crítica.
El funcionario explicó que, en años anteriores, los ganaderos mantenían volúmenes de entre 40 y 50 cabezas de ganado por productor, pero actualmente muchos apenas conservan 24. La falta de agua y la disminución de los pastizales han obligado a los productores a recortar drásticamente su número de animales.
La crisis no solo se debe a la sequía, sino también a las condiciones desfavorables del mercado. Según Gutiérrez, los cierres de frontera y la baja en los precios de venta dentro del país han mermado los ingresos de los ganaderos, quienes en muchos casos apenas recuperan una parte de lo invertido en la alimentación y cuidado del ganado.
“Los costos son muy altos y las ventas prácticamente no ayudan en nada. En comparación con los gastos, los productores terminan perdiendo”, lamentó el director de Desarrollo Rural. Esta situación ha desanimado a los ganaderos, que realizan cada vez menos movimientos de compra y venta.
Ante la emergencia, el municipio ha buscado apoyar de manera directa a los productores. Gutiérrez señaló que los insumos subsidiados, como pacas y alimentos para el ganado, se entregan lo más rápido posible para aliviar un poco la carga económica. “No son regalados, pero sí llegan a menor costo, lo que permite que los productores puedan sostener al menos una parte de su hato”, explicó.
Aun con estos apoyos, el panorama no deja de ser complicado. El funcionario reconoció que muchos ganaderos incluso han tenido que sacar el ganado de los potreros no solo por la falta de pasto, sino porque el agua se ha agotado en ríos, manantiales y presones. La escasez de lluvias ha reducido las posibilidades de mantener los animales en condiciones adecuadas.
De acuerdo con Gutiérrez, la esperanza está puesta en que durante el mes de septiembre lleguen lluvias suficientes para recuperar parcialmente los agostaderos. “El agua es vida, y sin ella no hay forma de mantener el ganado. Si llueve, al menos los potreros se empastan y los productores podrán enfrentar mejor el invierno”, dijo.
Mientras tanto, la Dirección de Desarrollo Rural del municipio continúa gestionando apoyos ante instancias estatales y federales. “Seguimos picando piedra todos los días, enviando solicitudes para mantener insumos subsidiados y tratar de que los ganaderos puedan resistir. Pero la realidad es que la sequía nos ha puesto en una situación muy difícil”, concluyó Gutiérrez.