Ante esto, el director de Seguridad Publica Municipal de Parral, señaló que buscará coordinar acciones con la corporación de Santa Bárbara para establecer rondines preventivos que permitan reducir los riesgos.
El Gobierno Municipal realizó labores de poda, retiro de residuos y limpieza general en la Unidad Deportiva CNOP, como parte de acciones de mantenimiento para mejorar las condiciones del espacio utilizado por deportistas y familias
El último traslado de Abraham Alejandro F.D. se llevó a cabo el 24 de marzo con el fin de que rinda una declaración como presunto responsable del asesinato
Una de las conductas más preocupantes que se han observado en la zona baja de la presa Parral es la manera imprudente en la que operan algunos conductores de vehículos tipo RZR y cuatrimotos / Foto: Abraham Holguin / El Sol de Parral
La venta de terrenos ejidales contiguos a la presa Parral dejó al alcance de cualquier persona la parte baja de su embalse, que este año se popularizó como el sitio idóneo para pista de carreras en vehículos Razer, lo cual ya generó algunos accidentes y a los tripulantes les dejó heridas de gravedad; sin embargo, las autoridades de Parral y Santa Bárbara omiten la vigilancia al señalar que es responsabilidad de los ejidatarios.
Durante los últimos meses, la presa Parral ha sido escenario de una creciente afluencia de personas, especialmente durante los fines de semana, donde familias, grupos de amigos y conductores de vehículos todoterreno acuden a disfrutar del paisaje y la libertad que ofrece el lugar. Acuden para pasar una tarde junto al agua, disfrutar de carnes asadas, refrescarse del calor y convivir en un ambiente aparentemente familiar.
Sin embargo, detrás de este escenario bucólico, se esconde una preocupación creciente entre los cuerpos de emergencia y autoridades locales. La combinación de consumo de alcohol, ausencia de vigilancia, uso de vehículos todoterreno y falta de delimitación de zonas seguras ha desencadenado ya dos accidentes de gravedad, con saldos de personas lesionadas, entre ellas menores de edad.
Con la presa al 55% de su capacidad, el acceso a la zona baja del embalse se ha facilitado, lo que ha convertido el sitio en un punto de encuentro habitual para actividades recreativas, algunas de ellas de alto riesgo.
La facilidad para ingresar a la zona baja del embalse se debe tambien a la eliminación de restricciones físicas. La falta de instalación de guardaganados por parte de los ejidatarios ha permitido el acceso libre. Según autoridades de Santa Bárbara, la propiedad del terreno sigue en manos de particulares organizados en un ejido, por lo que el municipio no tiene facultades legales para intervenir sin una denuncia formal.
Acuden para pasar una tarde junto al agua, disfrutar de carnes asadas, refrescarse del calor y convivir en un ambiente aparentemente familiar. / Foto: Abraham Holguin / El Sol de Parral
Esta situación legal ambigua ha creado un vacío operativo. Las autoridades de Parral reconocen el problema pero se deslindan de la responsabilidad, argumentando que la jurisdicción corresponde a Santa Bárbara. Por su parte, las autoridades de Santa Bárbara afirman que no pueden intervenir si no hay una denuncia formal de los ejidatarios. Mientras tanto, la población sigue ingresando de forma masiva al lugar.
El director de Seguridad Pública de Parral, Alejandro González, advirtió recientemente que la presa ha sido detectada como una “zona de riesgo” por su uso como pista para RZR y cuatrimotos. El funcionario detalló que, aunque el municipio de Parral no tiene jurisdicción directa sobre la zona, se están buscando acercamientos con la Policía Municipal de Santa Bárbara para coordinar acciones preventivas.
“Hemos estado comentando este problema, siendo una zona de riesgo ya que acuden personas para el consumo de bebidas embriagantes, además de que realizan carreras o maniobras a bordo de sus unidades, principalmente razers y cuatrimotos”, puntualizó González.
Entre estas actividades destacan las competencias y maniobras realizadas por conductores de vehículos tipo RZR y cuatrimotos, quienes circulan sin restricciones ni supervisión en caminos improvisados a orillas del embalse.
Una de las conductas más preocupantes que se han observado en la zona baja de la presa Parral es la manera imprudente en la que operan algunos conductores de vehículos tipo RZR y cuatrimotos. Sin ninguna precaución por su integridad ni la de quienes los rodean, estos tripulantes suelen realizar maniobras riesgosas, como los conocidos “ceritos”, es decir, giros bruscos y repetidos sobre su eje que levantan grandes nubes de tierra y piedra.
Este tipo de maniobra no solo representa un riesgo inmediato de volcadura, sino que también se lleva a cabo a escasos metros del agua, donde el terreno se vuelve inestable y fangoso. En varios casos, incluso aprovechan el lodo generado por la humedad del embalse para conducir directamente sobre él, salpicando a otros visitantes y poniendo en peligro a quienes se encuentran cerca del perímetro acuático. Esta combinación de exceso de velocidad, consumo de alcohol y uso temerario de los vehículos ha transformado un espacio natural de convivencia familiar en un circuito improvisado de alto riesgo, sin las mínimas condiciones de seguridad ni vigilancia.
La facilidad para ingresar a la zona baja del embalse se debe tambien a la eliminación de restricciones físicas / Foto: Abraham Holguin / El Sol de Parral
La preocupación no es infundada ya que esta situación ya ha derivado en múltiples accidentes. Uno de los más recientes ocurrió el pasado 13 de julio, cuando una motocicleta colisionó con un vehículo particular, dejando lesionado a un joven identificado como Jesús Alejandro R.B., de 23 años, quien presentó dolor en la región occipital y parietal derecha como consecuencia del impacto.
Días después, el 19 de julio, tres mujeres resultaron lesionadas tras un accidente vehicular mientras se desplazaban en un RZR. Una de las afectadas, menor de 15 años, sufrió traumatismo craneoencefálico y fue trasladada al Hospital General, mientras que las otras dos también requirieron atención médica especializada. Las causas del percance no se han determinado con precisión, pero se presume que la pérdida de control del vehículo ocurrió en un tramo irregular del terreno.
Dias despues, Raymundo Prieto, titular de Protección Civil en Parral, anunció que los municipios de Parral y Santa Bárbara implementarán un operativo conjunto de vigilancia con el fin de prevenir accidentes y garantizar la seguridad de la población.
El funcionario explicó que, aunque el cuerpo de agua se encuentra en territorio de Santa Bárbara, se trata de un espacio frecuentado por ciudadanos de ambas localidades, por lo que la responsabilidad de su cuidado debe asumirse de manera coordinada entre ambos gobiernos: “Nos afecta a todos, porque son ciudadanos de Parral y de Santa Bárbara; la responsabilidad es compartida”, expresó.
Sin embargo, el coordinador de Protección Civil enfatizó que el solo hecho de contar con presencia de rescatistas no es suficiente para garantizar la seguridad si no se respetan los lineamientos básicos y se permite el ingreso de vehículos no autorizados, lo cual incrementa el peligro para los asistentes.
Raymundo Prieto reiteró el llamado a la población a no utilizar la presa como balneario improvisado, recordando que no es un sitio habilitado para ese tipo de actividades y que su uso inadecuado puede derivar en situaciones trágicas: “Tenemos que buscar la manera de subsanar este tema antes de que ocurra una desgracia”, concluyó.
Mientras tanto, el gobierno municipal de Santa Bárbara ha declarado que no puede intervenir en la zona sin una denuncia formal por parte de los ejidatarios / Foto: Abraham Holguin / El Sol de Parral
A su vez, la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), en su delegación de Parral, informó que instaló un punto de seguridad y rescate en la zona para brindar primeros auxilios y atender emergencias de forma inmediata. El delegado Pavel Núñez explicó que esta medida busca prevenir tragedias, dado que la presencia de jóvenes bajo los efectos del alcohol ha aumentado considerablemente. El punto cuenta con personal capacitado y equipos de primeros auxilios, así como enlace directo con otras instituciones de rescate.
Los testimonios de paramédicos y bomberos rescatistas revelan que la mayoría de los accidentes ocurren por falta de precaución, exceso de velocidad y consumo de alcohol. Sin embargo, los afectados insisten en el derecho a usar el espacio, ya que es de “acceso libre”. Esta condición plantea un dilema legal: ¿puede ser libre el acceso a un lugar que representa peligro para la vida?
Mientras tanto, el gobierno municipal de Santa Bárbara ha declarado que no puede intervenir en la zona sin una denuncia formal por parte de los ejidatarios, propietarios legales de los terrenos. El titular de Seguridad Pública, Jesús Alfredo Ruíz Ituarte, indicó que ingresar sin autorización podría constituir una invasión a la propiedad privada, lo que limita la posibilidad de operativos preventivos.
Fernando Cortés, vocero del Ayuntamiento santabarbarino, señaló que el acceso a la presa ha aumentado debido a que los ejidatarios han duplicado llaves de paso y no existe una puerta formal que pueda cerrarse, sino un simple guardaganado ubicado a la altura del Rancho Primero. En consecuencia, las autoridades solo pueden actuar legalmente una vez que el incidente ha ocurrido y representa un riesgo inminente para la vida.
Por su parte, la ciudadanía ha seguido acudiendo al lugar, muchas veces sin conocimiento de los riesgos. Los domingos por la tarde, la presa se transforma en un punto de convivencia familiar: carnes asadas, niños jugando, bebidas compartidas entre amigos, y una constante circulación de vehículos todoterreno que se mezclan entre las actividades de esparcimiento.
A pesar del ambiente relajado, la falta de infraestructura turística y vigilancia representa una combinación peligrosa. La ausencia de señalizaciones, caminos marcados o personal de rescate permanente hace que cualquier accidente tenga consecuencias potencialmente fatales. Autoridades exhortan a los visitantes a extremar precauciones, evitar mezclar alcohol con manejo y portar siempre equipo de seguridad.
El dilema legal sobre la vigilancia de la presa Parral revela un vacío en la gestión de espacios públicos-privados. Mientras los ejidatarios no emitan una autorización oficial, ni Parral ni Santa Bárbara pueden asumir responsabilidades que legalmente no les competen. Esta situación deja a los visitantes expuestos y sin garantías de seguridad
El llamado de las autoridades es manejar con responsabilidad, respetar el entorno, y entender que mientras no haya acuerdos legales, la presa seguirá siendo un espacio sin ley, donde cada fin de semana podría registrarse el siguiente accidente que lamentar.